martes, 30 de julio de 2013

DANI GARCÍA DE LA CUESTA DA UN CONCIERTU DIDÁCTICU NEL ARCU ATLÁNTICU

El prósimu xueves día 1 d’agostu, a les 7 la tarde, voi dar un conciertu didáuticu nel Escenario Atlánticu, la carpa qu’hai na punta Lequerica (Liquelique pa los de Cimavilla, jejejje), Tá programao pola UP de Xixón pal Festival Arcu Atlánticu.
Nel conciertu podrán vese y sentise en direutu más de venti instrumentos musicales usaos na tradición musical d’Asturies y d’otros países del Arcu Atlánticu. Acompáñase l’actividá cola proyección d’imáxenes. Tá invitao tol mundiu.
El próximo jueves día 1 de agosto, a las 7 de la tarde, voy a dar un concierto didáctico en el Escenario Atlántico, la carpa que hay en la punta de Lequerica (Liquelique para los de Cimavilla, jejejje). Está programado por la UP de Xixón para el Festival Arcu Atlánticu.
En el concierto podrán verse y sentirse en directo más de veinte instrumentos musicales usados en la tradición musical de Asturies y de otros países del Arco Atlántico. Se acompaña la actividad con la proyección de imágenes. Está invitado todo el mundo. 

lunes, 29 de julio de 2013

¡DE QUÉ ME QUEJO!

Desgraciadamente pocas veces me paro a pensarlo. Y sí, me quejo con demasiada frecuencia, mi hijo dice que a medida que me hago mayor –es muy considerado, no dice vieja- me vuelvo más quejica. “Mamá, pasas el día quejándote…” ¡Qué mal me parece!, pero me hace pensar. Aunque lo que verdaderamente me hace reflexionar son algunas cosas que suceden a mi alrededor. Como la que me pasó esta mañana. Me explico. Antes de ir a trabajar suelo dar una vuelta por las calles próximas a mi oficina, la ciudad tiene unas características especiales que me gusta vivir: yo también formo parte de ellas. Todos vamos más o menos apresurados, unos a trabajar, otros se disponen a dar ese largo paseo matutino por la recomendación de su médico, hay quien espera impaciente que se abran las tiendas, más para curiosear que para comprar, que lo mismo da. Y en cuatro o cinco esquinas se van posicionando quienes ya tienen por oficio pedir. No se me enfaden, no hay nada peyorativo en la apreciación, simplemente sé a ciencia cierta quién ha decidido desengancharse de la sociedad y dejarse llevar por la decadencia a la que han llegado sus vidas tras dios sabe qué avatares. Son irrecuperables, por mucho que nos empeñemos en reinsertarlos. Como paso más o menos por los mismos sitios cada mañana, ya los voy conociendo, y como con frecuencia me paro a hablar con ellos, también sé un poco de sus vidas. Casi nunca les doy nada, no soy partidaria de las limosnas callejeras, defiendo aquellos donativos que se hacen por medio de instituciones, no quiero colaborar a esa desintegración social que produce la calle. Pero esa es únicamente una apreciación personal que comparten quienes se dedican a practicar la solidaridad desde el conocimiento de la realidad, quienes –como yo- prefieren hablar de justicia social que de caridad. He largado un rollo y aún no solté prenda, pero debía de explicar primero mi postura para contar lo que sigue.

En la calle Tomás Zarracina había una cara nueva. Un mujer, sentada en el quicio de un portal con la mitad de una botella de plástico pedía “una ayuda, por favor”, con una voz tenue que apenas se percibía con el bullicio de los transeúntes. Seguí de largo, pero a los pocos metros di la vuelta, algo me resultó extraño. Me paré frente a una mujer de unos cincuenta años, vestida como yo, peinada como yo, calzada como yo. Vamos, que podía tranquilamente ser yo misma. Le pregunté –faltaría más, me meto en casi todo- qué hacía allí, por qué estaba pidiendo.  Y lo primero que me dijo, bajando la vista de vergüenza, fue: “Nunca pensé que llegaría a esto. Nunca se me había pasado por la cabeza que terminaría pidiendo”.  Me contó que había quedado sin trabajo después de muchos años en la misma empresa y que ahora estaba esperando los papeles para que le pagasen una “posible” indemnización y como más seguro poder cobrar el paro al que tenía derecho. “¿Y mientras tanto, qué hago, de qué comemos mi hija y yo?” No tuve respuesta. Como se me ocurrió le dije que tuviese paciencia, que no sintiese vergüenza –que esa debían detenerla quienes la abocaron a esa situación-, que… lo que se me ocurrió, que fue muy poco y que de nada le servirá. Con mucha vergüenza por mi parte dejé caer unas monedas en su botella de plástico y me fui. Hoy volveré, y posiblemente vuelva a darle unas monedas, y hablaremos y marcharé de nuevo pensando: ¡de qué me quejo!

domingo, 28 de julio de 2013

AURORA GARCÍA RIVAS PRESENTARÁ SU ÚLTIMA NOVELA, "LA MADRIGUERA", EL PRÓXIMO JUEVES, DÍA UNO DE AGOSTO

Como reza en el título, el próximo jueves la escritora Aurora García Rivas presentará su última novela, "La madriguera", a las 20 horas en la carpa situada el el Muelle de Oriente, dentro de las actividades encuadradas en el "Arco Atlántico". 
Os recomiendo esta excelente novela, que ya he comenzado a leer y que me tiene atrapada. Lo que voy a escribir a continuación puede que ni sea exacto, ni compartáis mi opinión -después de leerla, claro-,  y no es otra cosa que tengo mis dudas si un hombre podrá entender lo que en ella se dice -y no hablo de la historia-, porque la vida de Teresa -narradora y protagonista- descubre un alma netamente femenina, esa que muy pocos hombres logran interpretar.  Son , en mi modestísima opinión, retazos de la vida de Aurora, de mi madre, de la mía, o de cualquier lectora que se asome a sus paginas. Y si las reflexiones intimistas que contiene me atraparon desde el primer momento, no puedo decir menos de la prosa, de una prosa lírica que te encandila por su belleza. La pobreza, la miseria de  un periodo de nuestra historia,  es menos cruel porque siempre hay un cerezo que florece o una ventana a la Naturaleza que dulcifica y abre un  camino a la esperanza.
Si os gusta leer, no dejéis de comprar "La madriguera", os aseguro que disfrutaréis. 

sábado, 27 de julio de 2013

"LA CRUZ ROJA EN LUNA LLENA EL DÍA DE SANTIAGO PRISCILIANO", artículo del periodista MANUEL DE CIMADEVILLA

Foto de ÁNGEL MURIAS
Cuando la luna se llena en toda su plenitud coincidiendo con el 25 de julio, en la zona inferior derecha se puede apreciar la Cruz Roja. No es una leyenda: esta iniciática visión la he compartido con otras personas para que fuesen testigos de un fenómeno inexplicable.
La Cruz Roja sobre fondo blanco es la bandera más popular de todos los tiempos como símbolo de la militancia religiosa y de la protección divina. La bandera fue utilizada por los cruzados, por los templarios y siglos más tarde la convirtieron en bandera de Inglaterra.
Esta cruz latina de gules –el color del rojo vivo- que simulan una espada con tres flores en la empuñadura y en los brazos servía para que los caballeros que la portaban pudiesen clavarla en la tierra y así poder orar. Así se representaba el honor sin mancha. La Cruz de los Caballeros de Santiago –con ella estampada en el estandarte y en su capa blanca- tenía una venera en el centro y una al final de los brazos.
En la catedral de Santiago de Compostela –del siglo XII- hay una representación de la leyenda de la batalla de Clavijo entre las tropas del rey Ramiro I (842-850) y los musulmanes en el año 844, gracias a la aparición del apóstol Santiago a lomos de un caballo blanco. Debido a ello, el rey Ramiro I dispuso que todos los pobladores de aquella naciente España pagasen un impuesto al apóstol Santiago para el mantenimiento de su santuario que fue erigido por el rey Alfonso II “El Casto”. Esta obligada donación puso punto final al tributo de entrega anual de cien doncellas cristianas que hasta entonces había que dar a los musulmanes. La escultura de Santiago a caballo –popularmente llamado “Santiago Matamoros”- que presidía la catedral desde el siglo XVIII mostraba las doncellas arrodilladas ante el caballo blanco de Santiago, mientras caen las cabezas de turcos, herejes y paganos entre las patas de su montura.
Tres siglos después, en el año 2012, el cabildo de la catedral de Santiago decidió retirar la polémica estatua para evitar susceptibilidades y no herir sensibilidades de otras etnias, al considerar que en estos tiempos de consenso con el mundo musulmán no era una obra escultórica políticamente correcta.
El culto al santo patrón de Galicia, el apóstol Santiago se debe a la respetable tradición cristiana de que allí está enterrado, aunque no ha sido documentalmente probado por nadie. Jacob el hijo de Zebedeo y hermano de Juan el Evangelista conocido como Santiago el Mayor nunca se ha demostrado que haya estado en la península Ibérica para predicar el Evangelio, ni para nada.
Sobre los restos que supuestamente se conservan bajo la catedral de Compostela jamás se han realizado pruebas científicas y la autenticidad de los mismos ha sido puesta en duda en numerosas ocasiones por quienes han investigado la historia sin ataduras.
En el año 1900, el hagiógrafo Louis Duchesne publicó en la revista “Toulouse Annales du Midi” un artículo titulado “Saint Jacques en Galice” en el que mantiene la tesis de que quien está realmente enterrado allí es Prisciliano, basándose en el viaje que sus discípulos hicieron con los restos mortales del hereje hasta su tierra natal.
Años después tanto Miguel de Unamuno como el historiador católico Claudio Sánchez-Albornoz escribieron en contra de las creencias ortodoxas cristianas. Claudio Sánchez-Albornoz, en su libro “En los albores del culto jacobeo” se puede leer este párrafo:
“...pese a todos los esfuerzos de la erudición de ayer y de hoy, no es posible, sin embargo, alegar en favor de la presencia de Santiago en España y de su traslado a ella, una sola noticia remota, clara y autorizada. Un silencio de más de seis siglos rodea la conjetural e inverosímil llegada del apóstol a Occidente, y de uno a ocho siglos la no menos conjetural e inverosímil traslatio. Sólo en el siglo VI surgió entre la cristiandad occidental la leyenda de la predicación de Santiago en España; pero ella no llegó a la Península hasta fines del siglo VII”.
De hecho hasta el polígrafo asturiano Constantino Cabal en su libro “Alfonso II El Casto” pasa de puntillas sobre el tema del descubrimiento del supuesto sepulcro de Santiago. A quien no fue un historiador ortodoxo escribió que le parecía débil la relación entre el anacoreta Pelayo, el obispo Teodomiro y la Corte del rey Alfonso II “El Casto”. Hasta se apoya documentalmente en las publicaciones del historiador jesuita Zacarías García-Villada para argumentar que es algo que no resulta fácil de contrastar. Según Constantino Cabal lo que se sabe dos siglos y medio después es que es que, sin que el narrador aduzca su prueba de referencia y sin que tampoco conste que en su comprobación interviniese la autoridad de la Iglesia, todo son conjeturas sin base alguna.
Lo que sí se ha documentado fehacientemente es la existencia de un cementerio de origen céltico y reutilizado en distintas épocas por diversos grupos. Por los primeros cristianos llegados a la zona del fin de la tierra en el siglo tercero, por los suevos que ocuparon aquellos territorios en el siglo quinto, por los godos en el siglo sexto y por los musulmanes en el siglo octavo. Estos descubrimientos sólo prueban que aquellos campos de estrella –Compostela- era una necrópolis precristiana en la que podía ser frecuente la aparición de los fuegos fatuos que brotaban de las tumbas en algunas noches.
De lo que no cabe duda alguna es de que el camino hacia el fin de la Tierra fue una ruta hermética, en la que los peregrinos se guiaban por la estrellas de la Vía Láctea. Aquellas tierras del Non Plus Ultra era un mítico escenario para la celebración de ancestrales cultos celtas. Hasta hay historiadores que afirman que los druidas realizaban una peregrinación que tenía como etapa final el de los confines del mundo conocido hasta entonces. Tanto los cátaros, como los templarios defendieron siglos después las mismas tesis que el gnóstico Prisciliano.
Ya en la época paleocristiana se tiene constancia de que los discípulos de Prisciliano recorrieron esta enigmática ruta portando a hombros el cadáver de su maestro de retorno a su tierra natal.
Después de todo lo escrito, para que lo no he encontrado explicación alguna es para la impactante experiencia existencial de ver la Cruz Roja en una luna llena el 25 de julio, festividad de Santiago.
La fotografía es de Ángel Murias.

RAFAEL LOREDO PRONUNCIA EL PREGÓN DE LAS FIESTAS DE GRANDA


Buenas tardes grandones y grandonas:
Es importante que use este gentilicio, cosa que luego explicaré.
Buenas tardes a todos.
Bienvenidos también los foriatos.
“Foriatu” es la denominación cariñosa para los que sois forasteros. Sobre esto alguna cosa de las que voy a decir os la aclararé en su momento.
A Gloria Muñiz debo agradecerle su cariñosa presentación, repleta de elogios hacia mi persona que, aunque sean mentira, presten mucho.
También la entrega de la Llave de Oro de Granda a D. Genaro Ortea, ese gran artista de la madera del que constantemente muchos recibimos su sabio consejo, será otro gran motivo de alegría, máxime cuando nos encontramos en este escenario arbóreo, cuna de vida vegetal y de nobles maderas a las que él ha dedicado tanto esfuerzo. 
Es este el más digno lugar para estos actos y celebraciones, no exento de ese misterio que aparecerá cuando se vaya la luz del día, dentro de unas horas, momento en que se convertirá en algo mágico pero diáfano que no se ve roto, pues aquí lo hacemos, incluso, sin voladores, inédita y a la vez ejemplar decisión que ayuda a no alterar ese descanso. Nuestros vecinos del sur dicen que el árbol del silencio da un fruto que es la paz y eso, como os decía, ocurre aquí, en este lugar, todas las noches del año, convirtiéndolo en un santuario que homenajea no solo a ese silencio; también lo hace a la magnificencia y la grandiosidad.
Hoy esta sonora fiesta no lo altera para nada y tampoco lo contamina, algo que se podrá comprobar cuando estas celebraciones finalicen y este espacio recupere su natural dignidad. Entonces será el momento de pedir perdón a los habitantes naturales del lugar, nuestros vecinos y hermanos los tordos, yerbatos y demás paxarinos, entre ellos la tórtola turca y el gorrionín molineru, hasta hace muy poco en peligro de extinción y hoy felices aquí. (A les pegues no, que son páxaros depredadores).
El inefable Félix Gómez López, presidente de este grupo de amigos que somos los vecinos de esta plácida parroquia de Granda, con la mesura que le caracteriza, no ha subido a este escenario. Félix y su grupo de colaboradores, arquetipo todos ellos de generosidad, son quienes nos lo regalan todo a través de un esfuerzo inconmensurable durante todo un año repleto de lúdicas actividades que culminan con esta celebración.
Este pregonero, antes de iniciar su proclama, desea pediros el primer y más grande aplauso de estas fiestas de Santa Ana para Félix y su extenso grupo de colaboradores, incluidos quienes les precedieron y ya no están con nosotros.



Un día como hoy del año 1953 mis padres me trajeron a la romería de Granda, en uno de aquellos autobuses descapotables que, junto a otros muchos, formaban una larguísima hilera alrededor del gijonés Parque de Begoña, atravesado por la calle Covadonga en la que vine al mundo.
Han pasado 60 años y, a pesar de ello, recuerdo perfectamente esta carbayera, que por aquel entonces para mí era muchísimo mayor, porque a su alrededor prácticamente no había casas. Solo ahí enfrente, al sur, estaba la de José Muñiz y el lavadero, al este, otras dos. También, a la derecha de donde estamos, la de Pinón, contrastando todas ellas con la solemnidad de nuestra iglesia, obra de Mariano Marín, conocido y admirado e hijo y padre de otros también prestigiosos arquitectos gijoneses. Tras la iglesia la imponente grandiosidad de la solavieya de García Sol ya llevaba a sus espaldas mucha historia, visitas reales incluidas. José Antonio García Sol fue un generoso mecenas hoy olvidado por los gijoneses.

He soñado muchas veces con aquel encuentro con los grandones, que así llamé desde aquel día en mis recuerdos de infancia a quienes habitabais, entonces y hoy, esta parcela de nuestro paraíso natural.
Nuestros antepasados de Granda desde hace 300.000 años básicamente eran cazadores y recolectores que recorrían estas tierras y con frecuencia se desplazaban hacia el mar a través del río Piles y de una inmensa marisma, ya desaparecida, que ocupaba  El Cañaveral, Las Mestas, Viñao, La Coría y hasta una parte de Somió. Todos esos lugares ahora repletos de edificios y donde están el parque de Isabel La Católica, El Molinón, la Feria de 

Muestras, el Pabellón de Deportes para, al final, llegar al arenal de San Lorenzo, como Jovellanos llamaba a nuestra playa. Por cierto: si Jovino levantara la cabeza sufriría un gran susto a la vista de lo que queda de aquel maravilloso escenario, hoy convertido en horrendos edificios incrustados justo encima de lo que fue un hermoso arenal.
En esa aliseda pantanosa, hoy desaparecida, Pavarotti soltó el único gallu que se le recuerda en su historia en el Palacio de los Deportes de La Guía, y a doña Monserrat Caballé, mientras cantaba muy cerca de allí, en el escenario aun sin remodelar del Teatro de La Laboral, le cayó una enorme granizada encima. Ambos demostraron su profesionalidad: el dijo, elogiando al paisaje y al clima gijonés, que era una maravilla pero que no le iba nada bien a su garganta; y ella, tapándose con una gran capa, nos dijo entre grandes carcajadas que el agua era muy buena para la salud.
No nos engañemos –y esti añu menos que nunca-: aquí estamos en un alto, pero todo lo que va de la Cuesta de la Piedra hasta el Tostaderu ye muy húmedo, y que haya sido escenario de estes coses, teniendo como protagonistas a los dos más grandes del bel canto, ye pa nota.

Cuando los de Granda llegaban a su destino, al final del río, se reunían con los playos, otra tribu amiga que habitaba en una península que hoy se llama Cimavilla.

En Gijón, desde siempre, se usa la denominación “grandón”. El grandón es un ser inocente que cuando percibe que está alegre lo exterioriza de una forma sana y explosiva. Ese estado de euforia nada tiene que ver con el grandón de Granda, al que concede ese nombre esta su parroquia de nacimiento o de adopción, por lo que luego os contaré.
Los grandones y las grandonas de aquí, más que currículum tenemos ese pedigrí que ya quisieran para sí otros muchos. Es una especie de certificado de origen, como aquel documento que te daban cuando comprabes una vaca y que servía pa saber lo que ponía en la oreja. Un pedazo de plástico color naranja con una letra seguida de un númeru. Nosotros ahora también tenemos, de momento, un plástico cuadrau  o  DNI con un número, que aquí suele empezar por 10 millones. Podíen quedase con él, porque el control ahora hácentelu desde el satélite.
Como decía, cuando llegábamos los de Granda a la desembocadura del Piles cargados con caza, leche y verduras, ellos, los playos, nos decían: “¡Qué grandones sois!”. Y nosotros, los de aquí, agradecidos, degustábamos los bocartinos que ellos nos ofrecían. Y de eses excursiones que hablaba al Tostaderu y a esta carbayera, dos paraísos en los que como sabéis, el vestido de la época era una hoja de parra, y por lo tanto andaben en pelota.
Decía el de la Enciclopedia, el Diderot, que el indecente no es el que va desnudo; es el que va a medio vestir. Creo que toda esa desnudez formaba parte de la fórmula que más adelante emplearíamos los aldeanos: “El amor y la guadaña quieren fuerza y quieren maña”.
Al final de esos manjares aparecía la sidra. Había sana amistad, camaradería y divertimento entre ellos –y ellas-. Finalizada la ingesta llegaba el momento en el que pasaban directamente de la orilla del río a los praos de arriba, esos que ahora quieren expropiar. Allí mismo muchos de ellos exteriorizaron el último suspiro del amor en soltería que, como sabéis, también ye el último suspiro de la razón.
Ese es el instante en la historia de este concejo en el que aparece por primera vez la denominación de origen “grandones”.
Además, aquel lugar de reunión calentín, que hoy se llama El Tostaderu, les sirvió desde entonces para esas reuniones, que hacíen incluso cuando caía orbayu (o calabobos o sirimiri).
Y llegados a este punto tengo que deciros que así nació la romería de Granda, que fue la primera de lo que hoy ye el concejo de Xixón (Gijón), surgida en esas excursiones gastronómicas de folixa y noviuques.
Quienes sabemos más bien poco de mitología solemos tener precaución a la hora de hablar de esos personajes que ya no anden por aquí, y a veces nos conformamos con tener en casa una veleta con bruja, escoba y gatu a popa. Aunque no lo creáis, esto es tan verdad como que tengo un vecino que tiene una veleta con un gatu erizau. Algunos dicen que ahora hay poques brujes porque tienen miedo a volar por los riesgos de la escoba. En eso tenemos que ser humildes y reconocer que no nos superan a los de Granda en miedo pa regresar a casa en coche una noche de fin de semana, teniendo que cruzar la glorietina de Roces por delante de unos paisanos vestidos de verde que se entremezclan con el paisaje. Esos sí que dan miedo.
Hace unos días me decía aquí mismo, en Granda, la magnífica memoria del alcalde honoríficu del barrio alto Emilio Muñiz “El Negro” que aún queden por Cimavilla algunos paisanos vieyos como Oscar Peñes Pardes, que siendo joven ayudaba a su tío y a su padre, Joaquín y Romualdo Peñes Pardes, a desmontar la vela de la lancha pa traela la víspera de la romería de Granda y poníenla estirada entre los árboles, acutando –reservando- sitiu pal día siguiente.
Queridas amigas y amigos, niñinos todos: lo que voy a decir ahora no me apetecía contarlo, pero para finalizar debo hacerlo desde este estrado, que no por la informalidad de la fiesta tiene que ser ajeno a la verdad.
Doña María Moliner dice en su diccionario que pregonero es “un difundidor indiscreto de noticias o de pérdidas que interesa conozcan todos (la Real Academia dice otra cosa).
Fijaros que no me he dirigido a ningún político, porque además esos, a diferencia de les pegues, no suelen venir a  les romerías. Ellos el champán tómenlu en otros sitios.
Esos ciudadanos que nos han regido, y los que ahora lo siguen haciendo, han mirado para otro lado, ignorantes de lo que nos cuenta nuestra historia, como por ejemplo la existencia de una villa romana entre La Coría y Granda. Posiblemente esa construcción esté hoy enterrada bajo alguno de los pilares de esa megaobra que es el nudo de comunicaciones que sobrevuela y se apoya también sobre el río Piles.
Había leído en la prensa que se habían realizado diversos movimientos de arena con palas excavadoras, en la desembocadura del río Piles. Hace unos días fui allí y me encontré trabajando a esas excavadoras. Descubrí que habían arrasado el yacimiento arqueológico fluvial y costero más importante del concejo de Gijón. Un espacio en la margen derecha del río Piles repleto de esa historia que he intentado recrear con vosotros en el pregón y que hoy se conoce como “El Tostaderu”.
En ese lugar, habían venido apareciendo durante los últimos años las más variadas herramientas que nuestros antepasados utilizaban cuando allí se reunían desde el paleolítico. Entre ellas varios picos asturienses.
Las palas llegaron a tanta profundidad que alcanzaron barros y sedimentos que fueron depositados en la otra margen del río, la izquierda, y que seguían allí mezclándose y contaminando la escasa arena cuando sube la marea.
Lo que la erosión marina y fluvial no habían podido alterar en trescientos mil años lo acababa de hacer en unos minutos, la pala excavadora.
Espero que alguien tome el  relevo de esta denuncia para evitar en el futuro que la herencia histórica, llegue deteriorada  algún día a nuestro hijos, nietos y quienes les sucedan, para que puedan conocerla de forma ordenada y certera y que el sueño que hoy juntos hemos vivido en este pregón, se convierta en la realidad que fue.
Amigos todos, os deseo lo mejor y a la vez os pido un viva “grandón” para Santa Ana, la madre de la Virgen, que están juntas allá arriba, pero antes un ruego prudente que ellas, estoy seguro, van a concedernos ¡Que nos dejen como estamos!
Viva Santa Ana, viva la Virgen.


viernes, 26 de julio de 2013

LA CARA DE LA FELICIDAD

Mi pequeña rubita es la viva imagen de la felicidad. Siempre sonríe, siempre está alegre. 


martes, 23 de julio de 2013

HERMINIA MENÉNDEZ

Un nombre de mujer que posiblemente no os diga nada, era una mujer anónima, sencilla, fuerte y luchadora. Me consta que intentó por todos los medios no dejar solo a Ricardo, mi compañero de trabajo. Pero no pudo ser, tras debatirse algo más de un mes entre la vida y la muerte, la semana pasada se fue. Todos esperábamos el fatal desenlace, Ricardo más que nadie, porque no soportaba verla sufrir. Ahora no soporta el dolor de su ausencia.  Éste se une al que aún le aflige por la muerte de su hijo Jorge hace poco más de año. Jorge tenía cuarenta y pocos años. La mala suerte se ha ensañado sin piedad en Ricardo, y de nuevo contemplo con tristeza su vacía mesa de trabajo, frente a la mía. Hoy he hablado con él y le he pedido que vuelva, no tenía derecho a hacerlo, pero me entristece su ausencia y pienso que teniéndole cerca podré ayudarlo a sobrellevar su inmenso dolor. Cuando suceden estas cosas me doy cuenta de lo frágiles que somos y cómo en poco tiempo se puede descomponer toda una vida. No hay día en que  no recuerde a Aurora, la esposa de José Luis Campal, también fallecida hace poco más de un año en la etapa más feliz de su vida. Tras ella quedó  otro hombre desolado. Y lo peor de todo es que una nunca sabré qué puede decir o qué puede hacer para consolar a quien tanto sufre. 

domingo, 21 de julio de 2013

LAS FIESTAS DEL CARMEN EN SOMIÓ, EL PREGÓN DE ÁLVARO MUÑIZ Y ALGUNAS FOTOS

Este fin de semana Asturias ha sido una fiesta. La de la Virgen del Carmen la  excusa  perfecta-sin olvidar la devoción- para que en prácticamente en todos los pueblos, en parroquia grande o pequeña se celebrase una  la misa solemne con la pertinente procesión, se instalase una barraca en el "prau de la fiesta" y corriese la sidra y los bollos preñaos a discreción. Vuelven  con fuerza tradiciones perdidas, encuentros familiares, entrañables momentos de convivencia, en las que la sencillez y la autenticidad son los valores principales. Las de la Virgen del Carmen de Somió son de gran traición, el pistoletazo de salida ha estado a cargo del gijonés Álvaro Muñiz, que el viernes pronunciaba el pregón que sigue en la emblemática iglesia de San Julián. Posteriormente la coral de San Martín de Sotorndio puso el toque musical que hizo las delicias del un público que abarrotaba el recinto religioso. Ni que decir tiene que las celebraciones se prolongaron el sábado y el domingo con una serie de actividades religiosas y lúdicas que ha hecho las delicias de propios y visitantes. Enhorabuena a esas personas que desde la asociación de vecinos y sin que medie ningún beneficio más que aquél  de llevar la alegría a vecinos y visitantes, organizan. Recuperan así las fiestas populares que siempre fueron santo y seña de Asturias, lo que les confiere un valor añadido. 

PREGÓN DE LAS FIESTAS DEL CARMEN DE SOMIÓ
(pronunciado por Álvaro Muñíz)


ÁLVARO MUÑIZ PRONUNCIA EL PREGÓ
Vecinos de Somió, amigos todos:
Cuando Soledad Lafuente, presidenta de vuestra Asociación de Vecinos, se dirigió a mí, seguramente por iniciativa de mi amigo Lalen -esto de la amistad muchas veces hace cometer demasiadas aventuras imprudentes-, pensé que  no sabía  muy bien lo que había hecho; a buen seguro que  la  benevolente aureola  de mi imagen profesional actúo en mi beneficio y en vuestro detrimento. Pero en fin, la osadía estaba cometida y el ruego en mi alero. Lo que procedía por mi parte era “tirar hacia adelante” y aceptar lo que para mí, sin duda, es un honor, y atreverme a presentarme ante todos vosotros con una reflexión que sirva como punto de comienzo de vuestras fiestas.
Cuando pasamos por un lugar y nos sale al encuentro  el cartel anunciador de este tipo de celebraciones, posiblemente lo primero que nos imaginamos  es un conjunto de actividades entretenidas para el disfrute de las personas de la zona.
Si nos detenemos un poco y profundizamos nos damos cuenta que es bastante más. Es ese el momento en el que  nos sentimos orgullosos de la comunidad de la que formamos parte, del estilo de vida que mantenemos, de las peculiaridades de nuestro entorno, de la personalidad de esta emblemática zona de Gijón y, no menos importante también, constatamos que es el momento de aparcar los  sinsabores y  de disfrutar de -y con- la compañía de vecinos e invitados.
 Es, por tanto, la ocasión de detenernos a valorar el precioso entorno natural de Somió. La gracia y calidad de sus construcciones, sus praderas y pequeños huertos, la tranquilidad y naturalidad de  ese vuestro estilo de vida, la extraordinaria ubicación, a caballo entre el mar las zonas altas y el tejido urbano de la ciudad.
Entiendo que este conjunto  de características y peculiaridades únicas os colmen  de orgullo, porque  eso lo habéis construido vosotros y, lo que es más importante, lo mantenéis vosotros.
Debéis tener en cuenta que formáis parte de ese nuestro “Gijón del Alma” y que los gijoneses nos sentimos orgullosos de Somió. Tan orgullosos, que siempre os traemos a colación  cuando  tratamos de definir esta emblemática parroquia gijonesa, y lo presentamos  al resto de Asturias y del mundo. Somió es el complemento de esta villa marinera que es Gijón que todo visitante  debe conocer.
ORGULLO, SATISFACCIÓN, COMPAÑÍA Y DISFRUTE son los elementos que presiden desde siempre estos días de fiesta, y hoy yo tengo la satisfacción de compartir con vosotros. Añado mi agradecimiento por la confianza depositada en mi persona, al cederme el honor de dar el “pistoletazo de salida” de las fiestas del Carmen de Somió.
También comparto ese compromiso para entre todos hagamos posible  un GIJÓN MEJOR, en la medida de nuestras posibilidades

Si importante es el impacto visual, ese  escenario único, inconfundible que debemos a la propia naturaleza, la calidad de vida no ha sido dada por nadie, procede de quienes aquí vivís, de vuestro esfuerzo, de vuestro estilo, en suma, de vosotros. Somió es lo que vosotros queréis que sea. Formáis una piña  en la que  cada persona se nutre del conjunto que se enriquece mutuamente.
A mi entender –y creo que ya lo he dicho, pero lo repito- tenéis  lo más importante: compañía, seguridad, posibilidad de ayudaros, relaciones sin las que no podemos vivir adecuadamente, oportunidad de educación y relación para vuestros hijos, identidad de valores y un larguísimo etc.
Así, compartir estas fiestas con vuestros vecinos, es un homenaje al conjunto de ventajas y oportunidades que os facilita vivir en esta preciosa zona de Gijón, vivir en Somió.
Independientemente de todo lo anterior, tampoco debemos renunciar a disfrutar de un variado, alegre y entretenido programa de actividades, que sin duda os ayudará a aliviar las cargas que, demasiadas veces, la vida nos impone.
La Alcaldesa no ha querido perderse la fiesta
Un momento de la actuación del coro



A propósito de esto, me tomo la libertad de agradecer, en nombre de todos, el buen hacer y la entrega de quienes desde la asociación de vecinos han hecho posible, un año más, estas entrañables fiestas.

Gracias amigos, vecinos  y amigos de Somió 

viernes, 19 de julio de 2013

"LA SIDRA, LA ESPICHA Y "EL GAITERO" QUE RUIZ MATEOS NO PUDO COMPRAR", artículo del periodista MANUEL DE CIMADEVILLA

Desde el siglo XVIII la tradición de la recolección de manzana para la producción de sidra –esa bebida de poca graduación alcohólica que resulta de la fermentación del mosto, pero que es muy conveniente saber orinarla a tiempo para mermar sus efectos- tomó pujanza con la puesta en marcha de grandes lagares industriales en numerosas villas asturianas.
Hasta entonces cada familia tenía su pequeño lagar y tras la recogida de manzana –inicialmente se pisaba o se machacaba con mazos de madera- antes de corcharla se hacía una fiesta. Se quitaba el trozo de madera –espiche- de un tonel y se daba a probar de pie a todo el mundo. Y para que no sentase mal se acompañaba con los productos tradicionales para que con ellos se pudieran forrar los estómagos: huevos cocidos, tortillas, chorizos, empanadas y quesos. De ahí viene el nombre de espicha, aunque ahora en algunos llagares se han modernizado tanto que hasta dan mariscos y todo, a fin de hacer caja. Toda una fiesta de participación colectiva en la que se bebe sidra, se come y también se canta.
Una anécdota curiosa es que el popular cantante José González “El Presi” –a quien se contrataba habitualmente en las grandes espichas institucionales- para calentar la garganta antes de actuar no tomaba sidra, sino un vino fino. Tal vez fuera también para coger el tono a la guitarra que le acompañaba y por cuya utilización hubo hasta quien quiso condenarle a muerte ante su falta de respeto a la tonada tradicional. Hay gente p’a tó que diría el gran Manolete.
A finales del siglo XIX se pusieron muy de moda las aguas medicinales y en Villaviciosa se inició la carbonatización de la sidra para hacerla espumosa o achampanada, a fin de aprovechar de paso las excelencias saludables de la manzana.
Quien puso en marcha el invento fue la sociedad Valle, Ballina y Fernández que fue constituida en 1890 y que, poco a poco, fue absorbiendo a sus competidoras. La gran demanda de los emigrantes en Latinoamérica motivó una gran expansión de sus productos y logró que su marca estrella: “El Gaitero” fuese –tal como indicaba en sus novedosas y arrolladoras campañas publicitarias- famosa en el mundo entero.
Hasta tal punto fue así que el controvertido empresario José María Ruiz-Mateos quiso comprar la fábrica. Pero allí se encontró con el carismático José Cardín –el patriarca de la saga- quien al pretenderle comprarle el empresario jerezano la fábrica con “rumasinas”, él le ofreció la alternativa de comprarle Rumasa con “gaiterinos”. O sea que no hubo acuerdo en el intercambio en acciones de papel.
Toda aquella tradición industrial se puede constatar en las instalaciones que pueden ser visitadas en la misma empresa -al lado de la ría de Villaviciosa- y también en el imaginativo Museo de la Sidra, en Nava.

Foto de RICARDO LASO


martes, 16 de julio de 2013

POLÍTICOS POR ENCIMA DEL BIEN Y DEL MAL

Imagen procedente de la RED
Cada vez que un político, del PP por supuesto, dice públicamente y con respecto al caso Bárcenas, que eso no tiene trascendencia para los ciudadanos, se me revuelve mi conciencia de eso, de ciudadana. Como tal, estoy convencida de que me /nos toman por imbéciles. Y a renglón seguido el politicucho de turno se contradice, pues tras tan trascendente afirmación suele añadir la retahíla, que hay abundancia, de desfalcos –perdón, supuestos- de la oposición. Esos sí parece debe de ser trascendental para la ciudadanía… ¡Qué paciencia, señor, hay que tener para aguantar a esos encorbatados de mierda! Así, en cursiva porque no lo he dicho yo, aunque lo suscribo, lo publicaba hace unos días el controvertido Arturo Pérez Reverte. Que  tiene pocos quereres en esa cúpula envarada y chulesca que se sitúa por encima del bien y del mal  con sofismos difícilmente creíbles. Aclaro que no soy ni de unos, ni de otros, que me da igual el PSOE, el PP o los dos juntos. Pero no me gustan las mentiras encubiertas, prefiero que me digan que se lo llevaron a Suiza o a la Patagonia, o que lo invirtieron en su piscina climatizada, pero que no me cuenten películas para niños, o más bien para adultos tontos.
La Casa Real dice que los españoles somos mal educados, que por eso les abucheamos. ¡Ja! Se ve que no fueron a la escuela pública, donde se nos enseña que la educación comienza por unas buenas prácticas éticas. ¿Robar  con la pantalla de una ONG, es buena educación? y ¿olvidar si  se declaró la herencia de los progenitores? No sigo, no me gusta meter el dedo en esa llaga, pero no por ello la ignoro.
Se ve que hoy me levanté guerrera… No debe de ser una práctica saludable despertar con las noticias de la radio.


domingo, 14 de julio de 2013

ALFONSO CAMÍN

Al fonso Camín con José Avelino Moro el 25/09/1967
En el Pueblo de Asturias en 1969


Alfonso Camín con Rosario en  el Pueblo de Asturias en  1969



viernes, 12 de julio de 2013

"SOMIEDO TIENE EL LAGO MÁS GRANDE DE ASTURIAS CON TESORO Y TODO", publicado en "CIMADEVILLA GUÍA" por el periodista MANUEL DE CIMADEVILLA

FOTO DEL AUTOR

Desde las montañas, el Camín Real de La Mesa arranca en el puerto de Somiedo que linda con La Babia. 
Aunque despreciativamente se suele decir de alguien que está en babia cuando no sabe lo qué hace, la frase popular viene de cuando los reyes de León veraneaban allí para curarse del estrés y relajarse sin tener que pensar en nada. 
Sin embargo, el nombre real procede etimológicamente de valle de la vía que iba desde Oviedo hacia la nueva capital del Reino en León. Cuando alguien preguntaba a los pastores trashumantes por el camino hacia Castilla, la respuesta señalando hacia adelante era inequívoca: ¡va vía, va vía…! De ahí lo de Babia.
En los ricos pastos de Babia pastó Babieca el famoso caballo del Cid Campeador, cuyo origen hay quien asegura que está, sin embargo, en el legendario valle de Ríosol, al lado del puerto de Tarna, dado que aquella es una tierra en la desde tiempos inmemoriales han sido criados caballos fuertes y poderosos para poder aguantar el peso de las armaduras de los caballeros a la hora de entrar con rapidez en batalla. Obviamente algo así no lo podrían soportar los gráciles caballos árabes que tienen más estética que potencia. 
Para poner de acuerdo a unos y a otros quizás se pueda argüir que Babieca nació en Riosol y que Rodrigo Díaz de Vivar la descubrió pastando en Babia. De ahí que le pusiese el nombre de Babieca.
Uno de los puertos por los que entraron las legiones romanas en su afán de rodear a los astures fue el de Somiedo. Y también por aquí fue por donde pasó Abd-al-Malik ibn Mugait para saquear Oviedo y al retornar por el mismo camino -ya que no sabía otro- cayó en la emboscada que le puso en Los Lodos el rey Alfonso II “El Casto”, lo que sirvió para consolidar la naciente monarquía asturiana.
El Parque Natural de Somiedo declarado así en 1998 se extiende por cinco valles: Saliencia, Valle del Lago, Puerto y Pola de Somiedo, Perlunes y Cigüeña. El conjunto lacustre de Somiedo -que tiene un gran interés geológico y botánico- agrupa los lagos de Sapiencia (Calabazosa o Negro, Cerveriz, Almagrera o La Mina y La Cueva).
El lago del Valle que tiene una especie de islote en el centro es el más grande de Asturias. En él se ha basado Mario Rosso de Luna para escribir la iniciática novela de realismo mágico “Los tesoros del lago de Somiedo”. Aunque tiene un calado que llega hasta los cincuenta metros hasta ahora nadie ha tenido la suerte de otra fortuna en él que la de admirar el misterio que la rodea. Para llegar hasta él hay que caminar entre brañas y admirar las populares cabañas de piedra y teito de escobas que fueron en su día utilizadas como cobijo por los vaqueiros de Alzada y años más tarde por los pastores que suben allí a sus ganados.
En el Centro de Recepción e Interpretación del Parque Natural de Pola de Somiedo se puede realizar una aproximación a la etnografía de la zona, a los talleres artesanales y oficios típicos como madreñeiros, ferreiros, hilanderas y carpinteros.
De S0miedo es el gran economista asturiano ilustrado Álvaro Flórez Estrada (Pola de Somiedo, 1766 – Noreña, 1853- quien fue discípulo del conde de Campomanes y Jovellanos. Fue un liberal que supo ocuparse de la potenciación de las ferrerías tradicionales de su tierra natal, pero que desarrolló una impresionante labor intelectual y política. Como diputado y procurador general de la Junta General del Principado de Asturias fue la primera autoridad española que declaró la guerra a Napoleón y abrió los puertos españoles a los barcos ingleses para parar la guerra en que estaban inmersos y hacer una alianza de Gran Bretaña y España contra Francia. Tras la Constitución de Cádiz se enfrentó al absolutista Fernando VII y tuvo que exiliarse en Inglaterra para salvar su vida. Tras el triunfo del Trienio Liberal en 1820 regresó a España y fue elegido diputado por Asturias y presidente del Gobierno en 1823, aunque como consecuencia de la vuelta al poder absolutista se refugió de nuevo en Inglaterra. Allí escribió la obra que le consagró como economista “Curso Completo de Economía Política” (Londres, 1828) y fue utilizado años más tarde como libro de texto en las universidades españolas. Se opuso a la precipitada e irracional -en su opinión- desamortización de Mendizábal y se mostró partidario de que el Estado mantuviese la propiedad de los bienes y los diera en arriendo a quienes explotasen sus recursos. Su carrera política acabó como diputado en Cortes y senador vitalicio desde 1846. Los últimos años de su vida los pasó en el palacio de Miraflores, en Noreña, dedicándose a compatibilizar sus responsabilidades políticas con el estudio incansable de los más diversos temas.
Es lo que suele pasar a los ilustrados cuando el entorno que les rodea rebosa mediocridad y autoritarismo. Aunque pasen los siglos el problema siempre sigue siendo el mismo.

jueves, 11 de julio de 2013

MINIANTOLOGÍA POÉTICA DE ALFONSO CAMÍN (VI)


(Compilación de José Luis Campal, exclusiva para el blog Las mil caras de mi ciudad)
QUOSQUE TANDEM
El sexto volumen de versos del poeta de La Peñuca ALFONSO CAMÍN MEANA (1890-1982) que vio la luz fue Quosque tandem...?, impreso en 1918 por la Compañía Impresora Mexicana, que tenía sus talleres en las calles Santa Veracruz y San Juan de Dios, de México D. F. A lo largo de 204 páginas, y distribuidos en cinco apartados, recogía 99 composiciones poéticas n, y por vez primera no venía el libro precedido de proemios o cartas de presentación ajenas ni congregaba, en las páginas finales, fragmentos laudatorios referidos al poeta o a libros suyos anteriores.
Reproducimos de esta sexta entrega poética del autor gijonés un extenso poema de atípica temática caminiana como es la taurina, a través del seguimiento de la faena –que va describiendo en detalle en sus lances y concibiendo como lucha de caracteres– realizada ese año de 1918 en la plaza de la capital azteca por un diestro llamado Juan Silveti. Lleva por título la pieza “La fiesta de la sangre” (pp. 96-99):

Fiesta de toros. Sol de domingo. Sangre en la arena...
El vigoroso clarín resuena,
y la cuadrilla deslumbradora sale a la Plaza,
ante el tumulto de los pañuelos con que saluda toda una Raza.
Y el indio fiero,
como un centauro, sobre los hombros la deslumbrante capa de seda,
risueño y bravo, rudo y sincero,
cruza entre el loco clamor humano que a los impulsos de un mar remeda.
Laten a un tiempo, como alocados, los corazones;
calla el vibrante clarín sonoro,
y bajo el palio de los silencios sobre el que vuelan las emociones,
salta a la arena, de pronto, el toro,
¡y hay en la arena como un tumulto de luminosas capas de oro!
Entre salvajes risas impuras,
los picadores, grotescamente, sobre sus flacas cabalgaduras
marchan marcando de sus caballos los lentos trotes,
como irrisorias caricaturas
de Rocinantes y de Quijotes.
El toro, lleno de resplandores en las miradas,
lleno de cólera, como un enorme león en celo,
trágico embiste las dos figuras acompasadas...
Y Rocinantes y Don Quijotes ruedan al suelo...
¡Y el toro sigue con las dos astas ensangrentadas!
Luego un segundo clarín resuena,
y otro revuelo de capas de oro sobre la arena
hace que tiemblen todas las hembras tras de los velos y las mantillas.
Rosas de crimen son en los hombres los pensamientos.
El toro, lleno de espumarajos sanguinolentos,
sobre su lomo muestra al desgaire las banderillas,
y va dejando manchas de sangre sobre la arena...
Y otro tercer clarín resuena...
Y el indio fiero de tez cobriza,
de aquella Raza de las Pirámides, de aquel Imperio
de los aztecas, que para siempre polvo y ceniza,
como sus lagos maravillosos, se hundió en la sombra y en el misterio,
erguido el busto y alta la frente,
llega ante el toro, y ambos se miran serenamente;
ambos altivos, ambos salvajes,
lucha de muerte, de ritmo y gracia:
choque soberbio de dos corajes...
(¡Uno la fuerza y otra la audacia!)
Bajo los pliegues de la muleta, el indio fiero muestra el estoque,
y en la embestida,
que de dos fuerzas simula el choque,
hay en el indio como una franca risa florida,
y hay en el toro las opulencias y los instintos y los afanes
de las montañas y las tormentas y los titanes.
Pecho con pecho, corazón firme y alma serena,
juegos de muerte traza el torero sobre la arena,
mientras el toro como un mar bravo
ruge al mirarse, libre y a un tiempo de un hombre esclavo.
Lucha de espantos y maravillas;
ya ante la testa va el trapo rojo, como en el triunfo va una bandera;
ya de rodillas,
serenamente queda el torero,
y ambas miradas chocan de cerca, como el acero;
mientras las capas en el silencio todas plegadas,
trémulamente fingen palomas amedrentadas.
Luego al silencio sigue otro rudo clamor sonoro,
y el indio fiero, de pie ante el toro,
muestra el estoque firme en la mano...
Luego en un juego donde a la gracia vence el decoro,
como un altivo César romano,
el toro cae de una estocada sobre la arena...
Y el indio rudo,
entre el aplauso que el aire atruena,
con su constante clamor sonoro,
sobre su pecho, como grabadas en un escudo,
ve, entre opulentas rosas de sangre, cómo florecen rosas de oro...

¡Fiesta de toros, noble y bravía,
donde la muerte dice heroísmo, y hasta la sangre dice armonía!
¡Fiesta que dice, contra los ímpetus y las pasiones y los desmanes,
que de la España valiente y fiera,
México aún guarda, junto a los oros de sus volcanes,
toda la sangre y el oro virgen de su bandera!

martes, 9 de julio de 2013

"CIMADEVILLA: UN BARRIO CHINO CON CHINO ORIGINAL Y EL INVENTO DE LA FAMOSA LECHE DE PANTERA", artículo del periodista MANUEL DE CIMADEVILLA


La Cimadevilla que conocimos a finales de los años sesenta era todo un auténtico barrio chino con chino original que antes de la guerra civil arribó aquí desde París, antes del mayo francés aunque ya demostró aquello de que la imaginación al poder debía ser el lema de su casa. Chao Wey –que así se llamaba- aunque los parroquianos le rebautizaron con el nombre de Luis- montó un taller de farolillos, guirnaldas y adornos festivos de papel para verbenas y fiestas patronales, en la casa que en su día fue Ayuntamiento de Gijón en la plaza de la Soledad. En aquel mesón oriental que fue el primero de toda Asturias bebíamos sake y tocábamos la guitarra y lo que nos dejaban. 
La música tuvo siempre su importancia en el antiguo barrio de pesquerías. Primero fueron las habaneras y las guajiras tan bien cantadas por los marineros. Luego el famoso “Trío Covadonga” –Gerardo Tenreiro, Pepín Blanco y Paco Sandoval- arrasaba de lo bien que lo hacían. Eso fue antes de que llegaran los argentinos –como Mario Montes “El Indio”- marcando pautas, repertorios y sensibilidad. “Carrizo” –con murales de Carlos Roces-, “La Cabaña” y “El Gallo” fueron los puntos de encuentro de los nocherniegos. 
"RECUERDOS NOSTÁLGICOS DE GIJÓN" (foto del autor)
“La Cabaña” -“Ven cenao. Aquí no hay salsa, ni bacalao”- fue toda una institución que inauguraron “Los Morenos” –Mary Loly, Paco y Julio Rodríguez Salvanés- y adonde iban a tomar la espuela después de actuar los artistas que recalaban por acá, como Dodó Escolá, Gianni Ales o el todavía superviviente “Dúo Dinámico”. 
Noches inolvidables donde tomábamos "leche de pantera” –mezcla de ginebra con leche y canela que primero había que hervirla y después tras pasarla por la batidora fuese servida helada con polvo de la afrodisíaca canela por encima- se bebía, como antiguamente hacían los celtas antes de inventarse el vidrio, en vasos huecos de madera de cerezo –que fabricaba un artesano de Colunga. y que son los precedentes del ahora tan popular vaso de sidra de cristal. 
Tal éxito tuvieron aquellos vasos cilíndricos de madera que la demanda llegó a tal extremo que hasta se llegaron a vender de seis en seis y el gran escultor José María Navascués –siempre presenta en la movida gijonesa- con una especie de punzón taladro electrónico grabó en la madera la famosa receta de la leche de pantera. Y hasta se llegaron a agotar, debido a lo cual el artesano de Colunga que los fabricaba ante la escasez de cerezo los hizo de haya. El resultado no fue el mismo, claro. Uno de los que sufrió la mala experiencia fue el periodista gijonés Arcadio Baquero quien los compró de haya, pero en una fiesta en Madrid se descostraría, debido a que la haya no aguantaba ni una sangría. O sea que imaginemos lo que le pasó con la corrosiva leche de pantera, ante la atónita mirada de sus amigos en un guateque en la capital de España.
Hay muchos que se arrogan el invento, pero el genuino creador no podía ser otro que el siempre emprendedor Alfredo González quien publicaba todos los días un anuncio con su cocktail en “Voluntad” ilustrado con una caricatura suya. Y lo de emprendedor lo puedo escribir con el máximo rigor, ya que en Cimadevilla hasta se pudo presumir de haber tenido el primer club de jazz de Gijón –creo que el único-: el “Play Boy 1” que estaba en un pequeño local muy acogedor donde ahora se ubica “El Peldañu”. Su artífice fue el gran barman Alfredo González, pero el alma de aquel ambiente fue el barman Paco “El Abuelo”. 
Cuando Alfredo González abrió con su socio Ángel Junquera la discoteca “Play Boy 2” y empezaron la diversificación nocherniega traspasaron el local. Recuerdo que lo cogió la atractiva Elo –una de las camareras de la barra americana del “Paco’s”, propiedad de los ya citados hermanos Rodríguez Salvanés- y la primera decisión que tomó fue tirar a la basura los discos de jazz porque, además de que le estorbaban al ocupar mucho espacio la espléndida colección de vinilos, tampoco le gustaba aquella música tan aburrida.
Antes de la rehabilitación, la renovación hostelera llegó al barrio de Cimadevilla de la mano de Fernando Martín, nuestro primer Premio Nacional de Gastronomía, quien mantenía entonces la tesis, antes de crear “Trascorrales”, de que el barrio antiguo de Gijón tenía más encanto que el de Oviedo -cuando montó, sin intereses crematísticos, sino más bien estéticos- al lado de “La Cabaña” y de “El Gallo”, “El Farol”, con paredes blancas al estilo del Sacromonte. 
Años después, Francisco Serrano Villar –de la estirpe de los populares licoreros- abrió en una tienda el minúsculo bar “El Páxaru Pintu” que fue todo un boom que complementó con la discoteca en el barco “Ciudad de Algeciras”, usado por las tropas fascistas que se rebelaron contra la Segunda República.

lunes, 8 de julio de 2013

"JOSÉ AVELINO MORO, DE VUELTA", artículo publicado en "EL COMERCIO" por LUCÍA RAMOS

"EL COMERCIO", 8/07/2013)

El escritor y periodista de EL COMERCIO será homenajeado el próximo 6 de octubre en el Teatro Jovellanos. Dedicó su vida a defender la tradición y el folclore del campo asturiano


Toda una vida dedicada a evitar que la tradición y la lengua asturianas cayesen en el olvido. El próximo 6 de octubre tendrá lugar un homenaje a José Avelino Moro. El acto, que se celebrará a las 12 en el Teatro Jovellanos, está enmarcado en el programa de EL COMERCIO 'Bravo Asturianísimo' y estará presentado por Gonzalo Mieres.
Nacido en 1928 en Infiesto y fallecido en 1977 en su querido Gijón, Moro fue, además de escritor y periodista de EL COMERCIO, un acérrimo defensor de las tradiciones y el folclore asturianos. Esta importante faceta de su vida es la razón por la cual un grupo de amigos ha decidido homenajearle. Decisión que el periodista, según afirma su hija, Isabel Moro, jamás habría aceptado.
«Para él lo que hacía no era nada extraordinario, era su trabajo y su ocio, decía que las cosas que se hacen, bien por amor, bien por devoción, no son extraordinarias. Lo anormal es no hacerlas, pudiendo», explica.
Moro comenzó su andadura en EL COMERCIO a finales de la década de los cincuenta, tras la marcha a México de Paco Ignacio Taibo, encargándose de el ciclismo.
José Avelino Moro, de vuelta
El periodista siguiendo la Vuelta a Asturias a bordo de un escarabajo en el que también iban un gaitero y un tamborilero
Ciclismo y Sporting
En estos primeros años se dedicó a cubrir las vueltas ciclistas a Asturias y España, en su sección 'Moro a la vuelta'. También estuvo muy volcado con el fútbol y el Sporting, sobre el que llegó a escribir un libro, 'Historia sucinta del Real Sporting de Gijón', publicado en 1972 por la imprenta La Industria. Posteriormente, se dedicó a la información local y publicó por entregas, en este diario, durante los veranos de 1968 y 1969, las aventuras de Tadeo y Balba, personajes de ficción creados por él.
Caricatura que acompañaba su sección "Moro a la vuelta"

En estos relatos reflejaba la realidad cotidiana del momento, analizando los temas de actualidad y disimulando sus certeras críticas bajo un manto de brillante ironía. Más adelante estos escritos se publicarían en forma de los libritos de una treintena de páginas, 'Quince histories de Tadeo' y 'Quince histories de Balba', editados también por La Industria.
Museo del Pueblo de Asturias
Aunque siempre estuvo ligado al deporte, la verdadera pasión del periodista fue su tierra natal, su Asturias. El bable, las tradiciones, el folclore, las aldeas, el campo... En definitiva, el 'asturianismo'.
Firmó durante muchos años la leidísima sección 'Cartas a Pepín el concejal', publicada entre 1966 y 1972 y que escribía íntegramente en bable. Esto le granjeó muchísimas críticas por parte de diversos medios y personalidades, que descalificaban sus intereses por considerarlos 'aldeanismos', frente al predominante ansia de progreso que triunfaba en la época. Pero, para Moro, la aldea y el campo eran una parte importantísima de la vida asturiana, y se embarcó en varias iniciativas para evitar que cayesen en el olvido.
Una de las más ambiciosas fue la creación de un Pueblo de Asturias, que finalmente conseguiría en 1968, de la mano de Luis Adaro, por entonces responsable de la Feria de Muestras, que decidió destinar un espacio en ella a instalar un auténtico pueblo asturiano. Durante muchísimo tiempo, Moro se dedicó a recorrer infinidad de aldeas asturianas, donde recogía aperos de labranza, objetos cerámicos y otros muchos artefactos en desuso que reflejaban a la perfección cómo había sido la vida en el campo antes del auge de las ciudades.
Además, todas las semanas publicaba una reseña con los objetos conseguidos y sus donantes, lo cual multiplicó su número en un tiempo récord. Próximamente, se colocará en el museo una placa en honor a su labor y a la de Luis Argüelles. Su hija Isabel recuerda cómo «cientos de piezas pasaron por casa para limpiarlas y restaurarlas, antes de dirigirse al Museo del Pueblo de Asturias».
Por todo esto, y mucho más que queda para los más cercanos, Moro fue una persona muy querida y respetada por todos los gijoneses y, por fin, 35 años después de su muerte, tendrá el reconocimiento que su completa entrega a la causa merece.