jueves, 31 de enero de 2013

"LA LLOCA DEL RINCONÍN", artículo de JOSÉ MARCELINO GARCÍA publicado en "EL COMERCIO"


Todos los días (casi todos), hoy con lluvia, como un ave mojada, vengo, al anochecer, desde mi barrio jardinero, a este redondel, ensenada pura extramuros de la ciudad, a guarecerme bajo las plantas excesivas de este árbol enlutado de invierno, bajo esta mujer tan delgada, sola en la noche, o en el azul último que la mar acarrea, con ojos perennes que sufren mirando el mapa del aire, la flor de las tormentas, lo que agoniza en el horizonte. Pedestal de sí misma, desnuda de su vida, rasa de pechos, es mi vieja amante. Otra vez lluvia, pero hoy estoy aquí con Carmen Gómez Ojea, mujer libre y de oro, de adolescente risa y alegría numerosa, la mejor escritora de España, con sus sortijas de mora, pendientes de girándole del siglo XVII, antigua joyería de Dama de Elche y el cobre bruñido de su pelo. Carmen, como yo, empieza enseguida a ver ángeles de agua volar con palmas de martirio y pobreza sobre la “Lloca”, mira sus ojos picasianos, su cabeza incendiada, bella como otra ola, sus brazos y manos con dedos minuciosos que tienen un algo de plata, y los pies marineros, descalzos, como barcos desguazados de tristeza. Entonces, Carmen, llena de ternura, de piedad y devoción se signa y se antigua y comienza a hablar con la “Lloca” como se habla al silencio, como se habla a la Madre del Redentor, como se habla al fuego, como se habla a un alma lejana. Y le reza un místico trisagio lleno de rimas lauretanas, una cántiga de comulgante. Luego, al final, yo, como si fuera un Pedro Lavirgen o viejo admirador enamorado, entono el “Stábat Mater Dolorosa” o la “Salve Marinera” de Candás. Los tres, desde este redondel lleno de ráfagas y salpicaduras, mirarnos titilar las luces de los palacios negros que flotan en la mar, los guiños de Torres, los perros felices que a veces ladran por las inmediaciones. Por sobre los reflejos de colores de la bahía, Carmen y yo, volvemos a la ciudad. La “Lloca” queda prisionera entre el fuego de las aguas con espuma, sola de pie y descalza con el gesto largo y roto de su vida, toda bronce y viento, entre lo oscuro de la noche.

sábado, 26 de enero de 2013

LA REFORMA LEGISLATIVA EN MATERIA DE HIPOTECAS Y DESAHUCIOS (2ª parte)



Logotipo de Caja de ahorros con apellido del autor








       AUTOR: ÁNGEL AZNÁREZ  (Notario)                             
                              












   B.- PROTAGONISTAS HIPOTECARIOS O DRAMATIS PERSONAE

  
Todo empieza con un contrato, el de préstamo de dinero; continúa con otro, el que garantiza la devolución del dinero prestado (garantía hipotecaria y, a más, la personal del fiador o fiadores). Todo termina, unas veces bien, con la devolución de lo prestado, y, otras veces, muy mal, como el rosario de la aurora, ejecutándose la hipoteca o los bienes de los fiadores. Unos contratos que suponen la voluntariedad (a nadie se le “obliga” a recibir dinero en préstamo y a pactar sus garantías) y unos contratos que deberían presuponer una posición equilibrada entre las partes contratantes, para que una de ellas no abuse de la otra. Pero resulta que una de las partes contratantes o contraparte, ordinariamente, es una institución financiera, un Banco o una Caja de Ahorros.

--Bancos y Cajas de Ahorros:

Y empiezan a surgir dificultades: esa contraparte –en referencia primero a los Bancos-, es de tal poder o manda tanto, que los Gobiernos son sus títeres, a los que manejan y manipulan al antojo. ¡Cómo no van a tener un poder exorbitante –fuera de límites y de lo racional- en la firma de un préstamo hipotecario, quienes hasta lo tienen “de facto” (poder exorbitante) en el ámbito político, claudicando los políticos en su ejercicio! Esto es una evidencia, que en el caso de España es de apoteosis. La notoriedad no precisa de mucha argumentación. Si salimos de aquí, nos encontramos con apellidos de mucha autoridad que no dejan de repetir el poder de la Banca y del dinero: el primero Stigliz, premio Nóbel y notorio social-demócrata americano; el segundo, el gran cineasta, azote de dictaduras y de dictadores, Costa-Gavras, que lo repitió con ocasión del estreno de su película El Capital. Si permanecemos aquí, basta ver “retratos” de un banquero mostrando, de manera ostentosa, sus tirantes colorados. Por cierto: lo de los tirantes o tirillas es muy interesante, pues son símbolos de poder y, además o por lo contrario, son sostenes o sujetadores de la varonil “pantalonada” y de las demás interioridades o intimidades. Y, como procede, el zapatero se postró ante el botín.

El poder de las Cajas de Ahorro –en referencia segunda- no tuvo la dimensión del bancario, sí bien entidades muy poderosas en las Comunidades Autónomas. Y hete aquí que, como consecuencia de la crisis global que estalló en 2008, “han desaparecido” del mapa y de los mapas. Eso es un escándalo de tales dimensiones –la desaparición del más o menos 50% del sistema crediticio español- que los historiadores de la Economía habrán de investigarlo a fondo. Ya el politólogo Josep M. Valles se preguntó en el El País el 26 de enero de 2011: Cajas, ¿la desamortización del siglo XXI? El escándalo aumenta por la grave repercusión social que puede suponer la desaparición de la llamada obra social y cultural de las Cajas -un 20% de sus beneficios-. ¡Qué gran negocio hicieron los Bancos, sus competidores!

Lo escrito en el párrafo anterior está muy relacionado con la actual crisis del sistema hipotecario, causado en gran parte por las Cajas de Ahorros. Y a los efectos de dar pistas a los futuros investigadores, apunto lo siguiente: se dice que el hundimiento de las Cajas partió de la Ley de Órganos Rectores de Cajas de Ahorros de 2 de agosto de 1985, que introdujo -según se dice- la Política en los consejos de administración. Advierto que políticos siempre hubo en las Cajas, también en el Régimen de Franco, en especial en aquellas Cajas de fundación pública (por ayuntamientos y diputaciones). La novedad, muy dañina, se produjo en la década de los años 90 del pasado siglo, debiendo responsabilizarse a las comunidades autónomas, a su legislación específica, que trató por todos los medios de hacer indefinida la duración de presidentes y consejeros de las Cajas en sus cargos, violentando y con fraude la obligada temporalidad ordenada en la Ley básica estatal de 1985 –en España no hubo desregulación a la americana; lo que aquí hubo fue otra cosa o muchas, todas en ilegal dirección, con apoyo incluso de la Jurisdicción constitucional.

Por fraudulentas disposiciones de leyes autonómicas sobre Cajas de Ahorro, se ha conseguido que presidentes y consejeros fueran, de facto, vitalicios. He ahí una prueba más de la deriva enferma hacia el feudalismo y el cacicato, corruptos, del sistema autonómico español. Fue posible saquear a Cajas de Ahorros, como se saquearon, unas de manera estrepitosa y otras de manera más engañosa o dulce, gracias a la manipulación de la duración en los cargos de los consejeros y presidentes, para mantenerlos indefinidamente, naturalmente, merced al apoyo del poder político autonómico. Unos directivos, en gran número, que quisieron hacer de financieros y banqueros, algunos notorios pisaverdes y gallipavos, y compradores de voluntades. Y ello con la complicidad del Banco de España. ¡Cómo no va a exigir Europa que la supervisión de Bancos y Cajas, la haga el Banco Central europeo!

Que se estudien esas “leyes” autonómicas, sus disposiciones transitorias. Las Cajas mal gobernadas –bastantes- son las más directamente responsables de la alarma y el estrépito sociales por las ejecuciones de hipotecas y la crisis del sistema. Como argumento de conocimiento y de “autoridad”, declaro haber participado en la elaboración de la Ley básica de 1985, en un tiempo en el que fui vocal del Consejo de Administración de una importante Caja catalana, presidida entonces por el magnífico Serra Ramoneda (no confundir con Narcís Serra). El logotipo de esa Caja aparece en la fotografía adjunta, junto a mi apellido. De todo ello –créanme, estimados lectores- se algo y mucho. Además “nací” en otra, de la que mi padre fue Director General.

Déspota persa (foto del autor)
Y lo que ha ocurrido en España con las hipotecas, bien se podría calificar de “totalitarismo” hipotecario. Una parte contratante, Banco o Caja de Ahorros, “se lo guisa y come todo”: impone las cláusulas del contrato de préstamo y las del contrato de garantía; designa a la empresa que ha de tasar los inmuebles; establece la compañía con la que se han de contratar los seguros; determina la “empresa” encargada de “gestionar” la escritura, una vez firmada (a todo ello haremos referencia más adelante, en partes sucesivas). Y el llamado “totalitarismo” es así, tanto si se hace por conocidas marcas bancarias –supuesto frecuente- como si se hace por “fantasmales” sociedades interpuestas –supuesto menos frecuente-, dependientes de aquéllas, que son una especie de ramplón y pedestre conglomerado de Shadow Banking.

--Deudores hipotecarios y fiadores:

No sé que es eso que se llama “la cultura financiera”. No se si la tienen los autodenominados financieros, y no sé si la tengo yo mismo (no obstante las horas que a lo financiero, lo económico y jurídico, dedico desde hace muchos años). Si sé que miles y miles de personas, carecen de ella, especialmente clientes tradicionales de las Cajas de Ahorros, que se fían (de fe) del bancario-cajero para administrar su libreta de ahorros o su depósito dinerario. Éste, a mi juicio, es un dato que hay que tener muy presente, incluso ahora en que la suscripción de determinados productos financieros están sub judice, y a los que se acaba de referir en su último Informe, con crítica por malas prácticas, abuso y conflictos de intereses, la European Banking Authority; lo cual, como entre paréntesis, es fundamental a la hora de la aprobación de las capitalizaciones de las entidades resultantes de las antiguas Cajas de Ahorros españolas.

En mi artículo Los Mercados y las Hipotecas, publicado el 18 de noviembre 2012, en el diario La Nueva España, en Religión Digital.com y en Lasmilcarasdemi ciudad.com, escribí: “la fase inicial, de constitución o de subrogación de hipotecas, es de una cierta alegría y felicidad; se adquiere con ilusión una vivienda, hecho vital importante; un techo nuevo es causa natural de satisfacción; al comprador le rodean el vendedor y el banco –a veces también la agencia inmobiliaria- y todos, para sus intereses, animan y jalean la bondad de lo que se va a firmar; a veces , hay hasta euforia. En ese momento, las explicaciones sobre las cláusulas-suelo, los intereses moratorios al 29%, las consecuencias de los afianzamientos de padre, madre, etc. tienen, desgraciadamente, escaso efecto disuasorio. Es como si –permítase y discúlpeseme la comparación, a los que contraen nupcias, el oficiante les reiterase los peligros y líos del fracaso matrimonial, de los que nadie quiere oír; insistir en ello  se consideraría improcedente, pues siempre se considera que serán los demás los que fracasen…La psicología, más o menos profunda, podrá explicar ciertos comportamientos” (fin de la auto-cita).
Foto del autor

A ello, añado: a).- El papel desempeñado en España por las agencias inmobiliarias, con elevadas comisiones, no es comparable al de los Brokers mortgage, instrumentos decisivos para el estallido de las Sub-prime Mortage Lending y de la crisis que siguió, que hicieron firmar a millones de hispanos y a personas que no sabían leer ni escribir en inglés, unos contratos de más de treinta folios. b).- Tal vez no exista en España, con tanta intensidad, lo que en Norteamérica se llama “el gran sueño, llegar a ser propietario”, pero algo, bastante o mucho de ello también hay, con el aliento e impulso del propio Estado, por medio de sus políticas, las fiscales incluidas.

Uno de los efectos perversos de la crisis hipotecaria española, consecuencia del estadillo de la burbuja inmobiliaria y medidas desacertadas posteriores de los gobiernos (españoles), ha sido que las fianzas o garantías personales sean en la actualidad las preferidas por las instituciones financieras. A los Bancos y Cajas de Ahorros ahora les resulta “mas presentable” ejecutar bienes de los fiadores –saldos bancarios y segundas residencias- que provocar el estrépito con la ejecución de la vivienda habitual del hipotecante. Después de haber autorizado –notario- miles de fianzas, puedo decir que no he conocido fiador o avalista que, al firmar la fianza gratuita (gratis et amore), piense que su afianzado o avalado no va a cumplir con su obligación de pagar, y siempre creyendo que él está firmando por mero trámite, lo cual es de un optimismo temerario. Resulta doloroso pensar en la situación de muchos familiares o amigos que, por ayudar sin contraprestación, hoy están corriendo serios peligros de naturaleza económica y psicológica. Y es que aquel optimismo puede arrastrar graves consecuencias.

Fue imprevisible, en la primera década del presente siglo, la gran escandalera provocada por las ejecuciones hipotecarias, y que puede, a su vez, ella misma producir efectos imprevistos. Eso acaso esté pasando con las fianzas personales, pues resulta que ahora son más interesantes para los Bancos y Cajas de ejecutar (ejecutar bienes de los fiadores) que perseguir el bien hipotecado dado el escándalo provocado. Y hasta tal punto es así, que Bancos y Cajas empiezan a utilizar para sus ejecuciones, no el estricto procedimiento de los artículos 681 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil (“De las particularidades de la ejecución sobre bienes hipotecados”), sino el procedimiento ejecutivo general u ordinario para el embargo y ejecución de bienes de los fiadores.

Acaso sea frívolo, ante una prosa tan dramática, acudir a la lírica y recordar (cita de memoria) al poeta Pedro Salinas, que en un verso escribió: “El no tiene una revés que el que lo dice no lo sabe”. Acaso resulte, que después de tanto griterío y clamor justificables, el no a las ejecuciones hipotecarias, tiene un revés: ¡A por los fiadores o avalistas, siempre, lo de ellos, mucho más discreto; a por ellos!


(Continuará, parte 3ª, que se publicará el domingo 10 de febrero próximo, concluyendo con los fiadores y entrando en otros protagonistas o dramatis personae, que se indican en la Parte 1ª. Entre tanto, se puede consultar en Google: “Aznárez advierte que los herederos de un avalista…”).

LA REFORMA LEGISLATIVA EN MATERIA DE HIPOTECAS Y DESAHUCIOS






         Autor: Ángel Aznárez
          (Notario de Gijón)
       
1ª Parte

           
                                                               I.-Introducción



El último 14 de enero tuvo lugar una mesa redonda, con el título “La Reforma legislativa en materia de hipotecas y desahucios”. Fue presidida por don Leopoldo Tolivar Alas, presidente de la Academia Asturiana de Jurisprudencia y catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Oviedo; estuvo también presente el vicepresidente de la Academia y catedrático de Derecho Constitucional de la misma Universidad, don Ramón Punset Blanco.

            Se inició la “mesa” con unas palabras introductorias a cargo de don Leopoldo Tolivar, que concedió el uso de la palabra a los dos ponentes designados: don Francisco González, catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Oviedo, y el que esto escribe. Después de la exposición por los ponentes, numerosos asistentes les formularon preguntas, que fueron contestadas, por los ponentes y por el señor presidente.

            Lo que el lector podrá leer a continuación, ahora y en fines de semana sucesivos, es un resumen de mi intervención, dejando advertido que algunas cuestiones tratadas se ampliarán para una mejor comprensión. Todo ello por medio de un lenguaje que pretende la comunicación y la información, evitando tecnicismos jurídicos o económicos, que, a veces, son muy necesarios. Se buscará que el lector, unas veces, dialogue y debata con el autor-escritor en la distancia, y que otras se le abran vías para que él (el lector) continúe la reflexión.

Naturalmente que todo con los obligados respetos y la prudencia, no debiendo ignorar el lector, que, para mí, profesional y funcionario a la vez –que eso es un notario- algunas cuestiones son particularmente delicadas. No obstante lo cual, con deseadas sinceridad y valentía, las planteará. Resulta que el asunto hipotecario es, hoy, fundamental para los españoles; dramático para muchas personas; importante para las economías, la pública o la privada; y propenso a demagogias. De ahí el impulso y la energía para tratar esas cuestiones. Al final será el lector el que juzgue.

II.- Plan a desarrollar hoy y en los próximos fines de semana:

A.-Leyes y Reformas. Consideraciones generales.
B.- Protagonistas hipotecarios o dramatis personae.
--Bancos y Cajas de Ahorros.
--Deudores hipotecarios y fiadores.
--El Gobierno.
--Los notarios.
--Los Registradores de la Propiedad.
C.- Responsabilidad total del deudor (con todos sus bienes) y la específica garantía sobre el bien hipotecado. La denominada dación en pago.
D.- Reformas legislativas a realizar: Ley Hipotecaria y Ley de Enjuiciamiento Civil.
E.- Respuestas a preguntas formuladas por asistentes en la “mesa redonda.
           

A.- LEYES Y REFORMAS. CONSIDERACIONES GENERALES

Empiezo ahora y así empecé en la “mesa”, por su título que reitero: “La reforma legislativa en materia de hipotecas y desahucios”. Las palabras claves son REFORMAS y LEGISLATIVAS.
           
La centralidad de la Ley, frente a las demás fuentes del Derecho, surgió a raíz de la formación del Estado moderno, luego por la Ilustración, llegando a un momento culminante con los revolucionarios franceses, responsables últimos de su Código Civil de 1804, que fue un monumento de la “modernidad jurídica”, con pretensión de dar a la nación francesa un código de leyes civiles uniformes. El gran Portalis, en su excepcional Discurso preliminar, pronunciado con ocasión de la presentación del proyecto del Código Civil ante el Consejo de Estado, lo dijo: “Las leyes no son puros actos de poder, sino actos de sabiduría, de justicia y de razón”. En ese mismo Discurso, pocas líneas posteriores, advirtió: “Los abusos, cuando son obra de las pasiones, pueden ser corregidos por las leyes; pero, cuando los abusos los provocan las leyes, el mal es incurable, porque el mal está en el remedio mismo”.

Ley, pues, instrumento necesario de igualdad y avance, frente a los particularismos y privilegios de las costumbres reaccionarias del Antiguo Régimen. Es innegable que las leyes han de tener un dinamismo y que han de promulgarse para regular las nuevas necesidades, las personales y las colectivas. En referencia al Derecho Privado, siempre más políticamente neutral que el Derecho Público (más próximo a los vaivenes políticos), es interesante constatar cómo las leyes promulgadas, después de la Constitución de 1978, en materias del Derecho de Familia -unas mejor y otras peor-, han ido adaptando la legalidad a las nuevas realidades, las familiares, incluso adelantándose a esas realidades. Es verdad que el Derecho de Familia es el menos privado de todo el Derecho Privado, dados los intereses que tutela.

            Pero una cuestión es el papel central de las leyes, el legicentrismo, y otra diferente: la nomofília. Ante cualquier problema o desbarajuste sociales, lo primero que se invoca, con rutina, es la necesidad, bien de cambiar la ley o de hacer una nueva, sin pensar y analizar si la “legalidad vigente” se ha cumplido o incumplido (los parlamentos, entre ellos el español, con negligencia, se despreocupan de lo que ocurre con las leyes una vez aprobadas, o problemas de aplicación. Muchas veces esa pronta exclamación: “Hagamos una nueva ley”, es como un exorcismo o catarsis, perversos, que buscan impunidades; es decir, con la nueva ley sólo se mira hacia delante y es pretexto para tapar lo de atrás, los errores y las responsabilidades (los Partidos Políticos están enfermos de esta patología engañosa).

Esto último ocurre, ahora y en España, con el problema crítico de las hipotecas. En la década pasada, la por mí llamada “década prodigiosa”, que empezó con el Gobierno del Partido Popular y terminó con el del Partido Socialista –siempre apoyados por los nacionalistas “moderados” de Cataluña, hoy radicales- se publicaron muchas leyes y normas para la defensa de los consumidores y usuarios; muchas de ellas han sido como brindis taurinos. Más aún, se han simultaneado con otras leyes como para desproteger, precisamente, a los consumidores y usuarios. Dos ejemplos, sólo dos y por ahora: Ley 41/2007 de 7 de diciembre, que modificó el artículo 12 de la Ley Hipotecaria, y la Ley 13/2009 de 3 de noviembre, que modificó artículos de la Ley de Enjuiciamiento Civil, precisamente en asunto de ejecuciones dinerarias y subastas.

Las Exposiciones de Motivos de ambas leyes no se molestan en ocultar sus pretensiones; en la de 2007, se dice que es para facilitar el crédito (parece ser que el “volumen” crediticio en dicha fecha era escaso), y en la de 2010, se dice, que es para agilizar procesos (las miles ejecuciones hipotecarias, parece ser, se estaban realizando sin agilidad). Resulta muy fácil saber de quién partió la iniciativa legislativa de dichas leyes y quiénes las apoyaron en sede parlamentaria. Y en plena crisis hipotecaria y por la alarma social, todos al mismo grito, y con toda naturalidad y sin vergüenza: ¡Cambiemos la Ley! Me viene ahora al recuerdo el aforismo críptico de mi admirado poeta, don José Bergamín:”Si no pones el grito en el cielo ¿cómo quieres que te oiga Dios?” (Me es imposible omitir –y escrito quede como incidente, procesal- que con don José Bergamín cené, precisamente, el 23 F en casa del escrito orensano don Marcial Suárez, casa próxima a la Avenida de América en Madrid).

Las leyes –reitero- son esenciales, pero es igualmente esencial  más esencial, que una sociedad voluntariamente cumpla las leyes que la rigen. En España, y especialmente en la “década prodigiosa”, el cumplimiento de las leyes no ha sido el deseable por muchas causas, entre ellas por la locura del dinero que algunos, los más poderosos padecieron; y  que contribuyeron a hacer desaparecer límites y frenos, previos a la legalidad, de contenido ético. Por muchas leyes que se promulguen, nada se podrá si los que tienen los resortes o el poder, el político y el económico, permanecen, impunes, en guerra contra ellas por frenarles en sus desmedidos de plutócratas. Y al final les queda el recurrir al Gobierno generoso de turno: el indulto vergonzoso.  

Un ejemplo: asunto de las Participaciones Preferentes emitidas por instituciones financieras y que en este momento están sub judice; por eso, precisamente, no debo entrar a fondo: sólo traerlas a modo de ejemplo. Un tipo de inversor, el modesto y de edad, carente de cultura financiera, confiado en su establecimiento de Ahorros de toda la vida, y que ha tenido sus ahorros o ahorrillos de su vida en una sencilla libreta de ahorro o depósito bancario, ha visto como “por arte de alquimia financiera”, que ha dejado de tener su libreta y depósitos y ha pasado a ser titular de Participaciones Preferentes -en el Derecho de Sociedades ni son “participaciones ni preferentes”- De ser pasivo para la entidad emisora de las participaciones, esos depósitos ha pasado a ser un componente del patrimonio neto, con la ventaja para la entidad financiera de que computan como recursos propios (en esto hay muchos intríngulis y explicaciones relacionadas con la situación financiera de los emisores o de Ahorros)

Resulta que para la Ley del Mercado de Valores esos productos, las preferentes, ni son aptos para colocar entre clientes profesionales ni son aconsejables para inversores institucionales; sólo quedaba, pues, colocarlas a los que faltaba: los llamados “minoristas”, que firmaron todos, pero algunos…(conozco varios casos de “obligacionistas preferentes”, cuyos parientes tienen que hacer piruetas para que no se enteren de lo que pasó con sus ahorros y para que nada fatal para su salud, por susto, les ocurra).Y, por supuesto, ya se oyeron las voces para cambiar la Ley. A este paso, habrá que hacer dos listas: una de las leyes que están vigentes y otra, mucho más larga, a modo de retahíla minuciosa, casi infinita, de lo prohibido, dada, al parecer, la estupidez imperante de una parte contratante, de la parte contratante fuerte. Es ridículo, pero también es ejemplo de la grave y actual crisis de la legalidad (algunas leyes, algunas,  no se sabe si son eso o novelas muy mal escritas, nada sostenibles. Y otra vez Portalis: “Función de la ley es fijar, a grandes trazos las máximas generales del derecho; establecer los principios fecundos en consecuencias y, y no descender en el detalle de las cuestiones que pueden nacer sobre cada materia”.

En el caos de incumplimientos, de las leyes, están implicados todos los Poderes del Estado, entre ellos, uno muy importante: la Judicatura. Son muy importantes los jueces para que las sanciones y penas asusten y eviten; para que operen las dos funciones de lo punitivo, primero lo represivo o porque se ha delinquido (quia pecatum est) y segundo lo preventivo o para que no se delinca (ut ne pecatur). Y esto se escribe desde el conocimiento de la dificultad, de una dificultad derivada de la poderosa delincuencia económica y política, muy organizadas. Pero si la Judicatura empieza por renunciar a sus importantes poderes…Con las ejecuciones y desahucios hipotecarios hizo mucho, siendo esa la vía más importante para recuperar un crédito muy necesario a su función. Un crédito no totalmente perdido, si se tiene en cuenta el número de poderes a pleitos que se firman y oyendo cada vez más en las disputas jurídicas el “nos veremos en los tribunales”. 

En resumen: un sí a las reformas legislativas, que de esas trataremos; un análisis, sin demagogias de la legislación imperante, y su voluntario o coactivo cumplimiento, sancionándose los comportamientos ilegales en defensa de los importantes bienes jurídicos a proteger, sea quien el que los cometa, el de abajo o el de arriba, el rico o el pobre, el bancario o el banquero, tanto el banquero listo como el tonto, que también hay.

            (Continuará el fin de semana próximo con arreglo al plan fijado)



P.S. El fundamental Discurso de Portalis se puede leer en su integridad en el libro Naissance du Code Civil, editado por Flammarion, año 1989

jueves, 24 de enero de 2013

"GIJÓN SE VUELCA CON NICK"


("La Nueva España", C.Jiménez)
«No tengo palabras para agradecer lo que ya habéis hecho, así que imaginaos lo que siento pediros aún más». Era la llamada desesperada de un padre, el gijonés Tito Valdés (ex bajista del grupo «Australian Blonde»), para reclamar, vía redes sociales, la ayuda económica necesaria para cubrir los gastos médicos y de hospital de su hijo Nick, de 3 años, aquejado desde las pasadas Navidades una infección por estreptococo que derivó en septicemia y dejó al pequeño varios días al borde de la muerte. Tras pasar unos días angustiosos en el hospital de Akron en Ohio (Estados Unidos), donde reside la ex mujer de Tito Valdés, Jennifer, junto a su segundo hijo, Alex, el niño se recupera ahora mismo en casa, lentamente, de esta grave infección bacteriana.

Ayer mismo fue dado de alta. Pero una página web habilitada 24 horas antes por su padre con el enérgico mensaje «¡Ánimo Nick!» para dar a conocer la historia del pequeño y servir como reclamo «a todas aquellos que queráis» colaborar, mediante el sistema de pago electrónico «PayPal», para financiar las costosas terapias del hospital americano donde el niño permaneció ingresado durante tres semanas obró el milagro. De regreso a Asturias para cumplir sus compromisos laborales, tras una leve mejoría del niño, el padre optó por aprovechar las herramientas de internet para solicitar donaciones y en tan sólo un día han recibido «un montón de dinero», la mayoría desde Asturias, aclara Valdés. Tanto es así que han decidido parar esta acción en tanto que se concretan los «gastos astronómicos» del hospital. «La gente de esta región es alucinante. Resulta abrumador. Mi ex mujer me llamó con lágrimas en los ojos», subraya el ex bajista de «Australian Blonde».

El progenitor, que ha vivido las últimas semanas entre la angustia de seguir la evolución de Nick a través de las redes sociales, pues ha tenido que regresar a su puesto de trabajo en Gijón sin ver al niño completamente recuperado, vivía ayer entusiasmado el alta médica. El pequeño permanecerá tres semanas en su domicilio americano, acompañado las 24 horas de una enfermera, a la espera de un escáner que determinará si finalmente le tienen que operar del pulmón. La madre se encarga ahora de informar a la familia y amigos sobre el estado de salud del niño haciendo uso también de las nuevas tecnologías.

Los familiares dicen estar «desbordados» por la cantidad de personas que se han acercado en los últimos días a brindarles su colaboración, consuelo y ayuda. Y aunque la abuela, Virginia Álvarez-Buylla, reconoce las enormes consecuencias «psicológicas y económicas» que les ha acarreado esta situación, confían en ver a Nick, de nuevo, en Asturias este verano. Tanto es así que ya le están preparando la fiesta de bienvenida. «Estamos enormemente agradecidos», afirman los familiares, seguros de que la solidaridad de los gijoneses ha tenido mucho que ver en el aluvión de aportaciones de las últimas 24 horas.

Nick cumplirá el lunes 4 años con el regalo más grande de este mundo para él y los suyos: la vida. «Sigue luchando y sabemos que lo conseguirá», dicen sus allegados. «Lo que hicieron por mi hijo fue prácticamente increíble», resume un emocionado Tito Valdés, quien en plena visita navideña vivió el trance de ingresar a su hijo de urgencia como consecuencia de una grave infección. Lo que había comenzado como una gripe le llevó a permanecer intubado dos semanas. En los últimos días ha comenzado a recuperar la movilidad y mientras las enfermeras del hospital le enseñan a caminar de nuevo, el pequeño se entretiene con juegos y sus peluches de animales, ajeno al revuelo que ha generado su enfermedad. «Le pasa a un niño entre medio millón, pero le tocó a él», recuerda su progenitor.
                                         
"SALDRÁ ADELANTE", agradecimiento de VIRGINIA ÁLVAREZ BUILLA, publicado en "LA NUEVA ESPAÑA"

Aunque me había propuesto no volver a escribir sobre la difícil situación que estamos viviendo con la enfermedad de mi nieto Nink, y al hilo de las declaraciones que mi hijo Tito, su padre, ha hecho, no puedo dejar de manifestaros mis más sinceras gracias a todos los que en estos días aun sin conocernos personalmente, se han acercado a darnos consuelo y ayuda. Habéis sido un apoyo muy grande y nos habéis ayudado a sobrellevar estos días tan angustiosos que la lejanía ha hecho peores.
Muchas veces hemos creído desfallecer y yo personalmente, como abuela que adora a sus nietos, he llorado tanto que creo que me he quedado sin lágrimas. En estos momentos la familia nos hemos sostenido unos a otros y hemos sostenido a Tito en América, que no hubiera podido seguir adelante sin nosotros.
Sólo puedo ratificar algo que ya sabía, y es que el conjunto de nuestra extensa familia, hijos, hermanas y sobrinos, están viviendo como propios todos los acontecimientos, todos nos apoyan y entre todos conseguiremos hacer frente a las consecuencias psicológicas y económicas que inevitablemente se van a producir.
Pero eso no es óbice para agradecer toda la cercanía, cariño y amor que Tito, yo y  toda la familia sentimos día a día de todas las personas buenas, que como hemos comprobado son muchas más de lo que la gente cree.
Nick saldrá adelante, estoy segura, lentamente, pero saldrá y éste verano lo veremos en Gijón y daremos una fiesta para celebrarlo.
Espero que todo esto nos sirva no sólo a nosotros, sino también al resto de los asturianos: son muchos los que merecen la pena en nuestra tierra y sólo necesitan un empujoncito para reaccionar.
Muchas gracias, muchas gracias a todos. 

miércoles, 23 de enero de 2013

"ÁNIMO NICK", un grito de solidaridad


NICK es el nieto de nuestra amiga Virginia Álvarez -Builla

Tito Valdés, exmúsico de Australian Blonde, pide ayuda para su hijo hospitalizado en los Estados Unidos

Hay distancias que la tecnología no llena. La que hay entre un niño de tres años luchando por su vida en un hospital de Ohio y un padre escondiendo su pena como profesor de inglés en Gijón es más ancha que un océano. Tito Valdés, exmiembro de Australian Blonde, uno de los grupos míticos del popular Xixon Sound, vive desde un móvil la angustia de tener a su hijo pequeño, Nick, de tres años, luchando por su vida a más de 6.000 kilómetros de su casa. De un diagnóstico de gripe se pasó a una infección por streptococo que derivó en septicemia y dejó al pequeño varios días al borde de la muerte. Casi un mes después, Nick continúa postrado en una cama del hospital estadounidense.
Todo el proceso lo vivió el padre muy de cerca, ya que coincidió con la visita navideña a sus hijos. Nick tiene un hermano, Álex, de siete años que actualmente vive con su madre en la localidad de Akron, en el Estado de Ohio. «Empezó un día después de mi llegada, el 30 de diciembre; fueron momentos terribles», recuerda Tito, que alternaba los hoteles con la casa de su exsuegros cuando visitaba a los pequeños.
La leve mejoría de Nick animó al padre a regresar y cumplir con sus compromisos laborales en Gijón. «No podía posponerlo más. Tenía que volver a trabajar. Cada día en Estados Unidos es un dineral», asegura. Desde su llegada, vive pegado al ‘Whatsapp’ del móvil y a las redes sociales, donde su exmujer, Jennifer, le informa cada minuto sobre la evolución de Nick. La insoportable rutina de la angustia le dio unas horas de respiro ayer por la tarde. Por unos momentos, desde aquella infausta noche de diciembre en Ohio, Tito Valdés sintió que todo el sufrimiento por el que está pasando servía para algo. «No me podía esperar que en un país tan castigado por la crisis como el nuestro tanta gente haya respondido a mi petición en pocas horas. Es increíble», decía, emocionado y desbordado ante tanta solidaridad. Detrás del ‘Ánimo Nick’ con el que firmó ese llamamiento en las redes sociales hay un padre desesperado porque su hijo se recupere lo antes posible.
Si todo sale como espera, «soy optimista por naturaleza, nunca pensé en lo peor, ni cuando estaba cerca de la muerte», cuando esto acabe tendrá que hacer frente a una elevada deuda ocasionada por los gastos médicos. Los hospitales en Estados Unidos son muy caros y este que, «por pura casualidad», está en la localidad donde residen los niños es uno de los más importantes de Estados Unidos.
Tito está muy agradecido a los médicos que le tratan: «Es tan milagroso que haya salido adelante que nos han pedido que demos permiso al hospital para que puedan mostrar al mundo los dos procedimientos novedosos que llevaron a cabo para salvarle la vida», dice. Así todo, el pequeño cuerpo de Nick, que el lunes cumple los 4 años, todavía lucha con las últimas infecciones que afectan a sus riñones y pulmones. Desde Gijón, su padre ha logrado que cientos de personas transmitan toda la fuerza al pequeño con un grito que resuena al otro lado del océano: «¡Ánimo, Nick!»

jueves, 17 de enero de 2013

LOS TRENES DE DON ÁNGEL


  Que unos van y otros vienen; que unos suben y otros bajan; que unos andan y otros paran; que unos son expresos y otros "burra"; que unos tienen cabeza y otros cola; que todos son de Renfe y ninguno de Alsa; que unos caminan por carriles y otros descarrilados; que unos andan bien de catenarias y otros mal de pantógrafos; que unos sudan vapores y otros chispas; que unos son serios y otros de risa; que unos son como de hierro y otros como de papel; que el Psoe acabó con unos y el PP con otros; que unos salen cerca de Andrín y otros de Chamartín; que unos cantan el "chucuchucu" y otros el "chacachaca"; que unos son limpios y otros llevan recochineo; que unos son Ave a secas y otros Ave María; que unos van por variantes y otros que jamás irán por variantes.
    Que los de risa, recochineo, Ave María y que no van ni irán por variantes son los asturianos: los de la Variante de Pajares o del Apocalisis, así llamados porque no los verán ni los que vivan en el "final de los tiempos" o tiempos de parousía, y que no serán ni cuatro, como los jinetes del Susodicha.
   
    Lo acabo de decidir: cuando sea mayor, quiero ser ferroviario.   






domingo, 13 de enero de 2013

"DOMINICOS EN SALAMANCA Y MARISTAS EN TUY", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ, publicado en "LA NUEVA ESPAÑA" (tercera parte)



La aldeana coge a la gallina y, con sus dedos experimentados, comprueba que existe un huevo en su interior. Es notorio que la gallina no concede al huevo toda la importancia que merece. A lo mejor, en vez de dejarlo entre las pajas del gallinero, lo abandona en un matorral.



Un lector de la asturiana villa de Grado, como don Martín (canónigo), en un remitido me dice que se ha de tener en cuenta “que los exalumnos destacados de los Dominicos son hoy del Partido Socialista, el del Progreso, y que los de los Maristas son del Partido Popular, el del Regreso”. Prometo a mi lector amable, de tierra de dulzainas como los tocinillos de cielo, estudiar lo que me escribe con profundidad, aventurando ahora una posible explicación: al ser los Dominicos de mucha Teología y por Salamanca, habrán enseñado muy bien a sus alumnos la denominada Doctrina Social de la Iglesia, que es progre, muy útil y práctica.
Claustro del convento de Las Dueñas de las Madres Dominicas de  Salamanca (foto del autor)
Una lectora cálida, de Las Caldas, tierra asturiana de arvejos o arbeyos, me pide, incluso por favor, que no me meta en Política. La tranquilizo y prometo que no seré de la Política, pues soy lo que se llama “un técnico”, como el italiano Monti, aunque sin tanta jeta o jeta tanta, lo cual es de mérito –mío- al haber nacido en una ciudad, Oviedo, también de la dolce vita, con abundancia de jetas y que tuvo hasta un sanatorio, llamado Jetino (o Getino), de muchos partos. En Gijón, por el contrario, los sanatorios o paritorios de las élites, tenían, para contradicción, nombres de Virgen. Una, la de Begoña, virgen vizcaína y Gijón, ciudad vizcaína por sus muchos hierros y tapas; la otra, la del Carmen, virgen de escapulario, y Gijón, ciudad escapulario, aunque muy guerrera, que hasta su más célebre ginecólogo se apellidaba Guerra.

         Ya es cosa de apretar la tecla del menú principal en el mando a distancia, que ni es mando ni está distante, e ir al meollo del bollo. No sé si por lo de los calcetines blancos del fraile o si por las columnas dóricas (léase anterior relato Marcelino santo, ni pan ni vino), decidí ir los domingos a la iglesia de los Dominicos a cumplir con el precepto. Resultó todo un acierto, pues allí presencié portentos, aunque a “palo seco”, sin confesar ni comulgar, pues eso un “marista”, por lealtad, no lo podía hacer con un Dominico, de la competencia. Las misas eran cada media hora por haber frailes a montones (dos de los Llana, habitantes en Muñoz Degraín e hijos de maestra y funcionario, “fueron para” Dominicos, a pesar de tener una bici Orbea estupenda, con red de colores en la rueda de atrás). La misa de las once era rápida, que terminaba en un periquete y el Dominus vobiscum del oficiante, apoteósico: al girar para mirar al pueblo peregrino (misa tridentina), su vuelta era tan completa, que recordaba a los místicos derviches de Anatolia, de danza frenética.

Iglesia de Santo Domingo en Oviedo (foto del autor)
            Otra obra de arte la protagonizó un dominico lego, que, en el ofertorio, al pasar el cepillo limosnero, extendía el brazo dejando ver las puñetas blancas y almidonadas de su camisa. Era elegante en sus botones blancos, no con ordinariez de gemelos.                                Un día me atreví a preguntarle cómo se llamaba, no me lo dijo y se mosqueó. La tercera obra de arte ocurría en la misa de doce; al pulpito subía el Padre Álvarez, que un día casi rompe la crisma al caerle encima una “estación del Vía Crucis, allí colgada. Aquel fraile tenía tal precisión en sus “maneras” que, gracias a él, se recordaba a doña Rosita en su pastelería. Y la coordinación entre el Padre, que estaba en el Altar, y el Padre, que estaba en el lejano púlpito, era igual de precisa que il pendolino de Foucault --genialidad la de la lengua italiana que al color moreno llama brunito--.

Colección del autor
            Por ocurrencia de no se sabe quién, se decidió que los de los Maristas fuésemos de “Ejercicios Espirituales” a tierras de repoblación por astures, a la leonesa Virgen del Camino de los O.P. Salimos de la Estación del Norte de Oviedo, no de la Victoria Station; subimos al tren-correo de vagones verde oliva, que no era el Orient Express de vagones azules, coches y camas, de Wagons-Lits, que tuvo agencia de viajes en la calle Cabo Noval de Oviedo, muy cerca de la casa en la que vivía Angel Rojo Fernández-Río, hijo único y prodigioso(no pródigo), que, a los 17 años, traducía del alemán la obra del jurista Ennecerus. Llegamos a León, que no es Estambul, la bizantina con Cuerno de Oro. No hubo, durante el trayecto, asesinatos, pues no vigilaba Aghata Christie, la del plumero con color de adviento, sino el marista Hermano Gabriel, “El torero” o torerazo, por sus muchos pases, paseillos y manoletinas delante del negro encerado, negro como un astado.

            De la estancia allí podría escribir un libro, casi como D´Ors, del que decían ser capaz de hacer de su capa, no un sayo sino un ensayo. En las frías mañanas de aquel noviembre, desde las ventanas como celosías, que miraban a la carretera que separa el Santuario de la Casa de Ejercicios, se veían pasar carromatos ruidosos por muchos todo tubos de escape y gentes de León en bicicletas, con pasamontañas rudos de casquete. Un fraile dominico asombraba y acongojaba, más que por sus disertaciones infernales, de mucho ardor y arder, por el flamear –no despistarse con flanear, que es cosa de tocinillos celestes-- de su negra capa, como murciélago. Una capa que, como aconsejara Gómez de La Serna a Valle-Inclán, el de melena merovingia, es prenda de abrigo muy de recomendar a mancos.

Colección del autor
            Pero lo más impresionante no estuvo en la capilla de sermones y rezos, sino en las cocinas de “La Virgen del Camino”. De repente, se abrían, como por encanto, las puertas y aparecían unos carritos con comestibles, propulsados por Madres Dominicas, de blanco hábito, mandilón negro y tocas almidonas. Allí comí unos macarrones con tomate y bonito, nunca superados en su sabor y calidad, y eso que después comí muchos macarrones. El episodio, macarrónico, fue de tanta intensidad que el tiempo lo convirtió en fantasía, tan del gusto de Freud; y la contaré, acaso impúdica: llegar un día a ser y estar millonario, y organizar una gran cena para mis amistades, las de más postín. El menú será de macarrones con tomate y bonito, sólo de eso, servido por doncellas con tocas blancas y almidonadas, inmensas, como las tocas intocables de las Hijas de la Caridad de antes.

            De La Virgen del Camino salimos tan humildes y franciscanos, por causa de los Ejercicios, que no queríamos, al regresar de León, subir a los vagones verde oliva y de 2ª clase, de 47 asientos según letrero, sino ir en el furgón de cola, de equipajes y paquetería. La máquina o locomotora, también verde, era la inglesa de la serie 7722, con dos pantógrafos y bocina como de pera y trompeta. Aquel ingenio bajaba, desde la estrecha Perruca, a una velocidad de jabato por el Puerto de Pajares, que es el San Gotardo de los astures; astures que, por finura como los suizos, teníamos hasta La Suiza en la calle Jesús de Oviedo, la única tienda de delicatessen y chocolatinas Nestle, en tiempos tan indelicados de onzas chocolateras muy duras, de la Herminia o La Cibeles. En Gijón, muy “grandones”, tenían a efecto de delicadezas, no una tienda sino una casa, Casa Rato o La Casa de Rato (en Gijón todo es Rato), en Corrida, cerca de Radio Norte, que vendía discos de La Violetera de Sarita Montiel..

            Va a ser cosa de terminar, que no se debe abusar de la paciencia, que es manjar de poltrones, y que, según el griego Píndaro, “hasta la miel y las flores de Afrodita producen hastío” (eso lo escribió en su Nemeas, no confundir, por favor, con el prostático Nimeas). Aquellos Hermanos (Maristas) y Padres (Dominicos), en su labor educativa, sin duda, cometieron muchos errores, pero errores los cometemos todos. Este escribano y escriba vano, en uno de los relatos de La casa rosa de los Pérez, subiendo hace décadas por la escalera del Prado Picón, recordó en el segundo chalet de la izquierda al constructor Rodríguez, que llamó Julián y que debió nombrar Manuel; Manuel Rodríguez, padre de diez hijos, era el referido. Qué cosas, las de la memoria “mimosona” y que por ello los griegos llamaron Mnemosyne.

            A este relator-locutor no consta que los Hermanos y Padres le hayan hecho males; no los juzga de malhechores, sino de bienhechores. Por eso, hace unos años, al regresar de Portugal, no sabiendo qué Espíritu le conducía, fue al columbario de los Maristas en Tuy (en el jardín al fondo), y en el nicho del Reverendo Hermano Director, el dignísimo Jacinto, depositó un jacinto muy vivo, tanto como el recuerdo mismo. También por lo mismo, anualmente, el Jueves Santo, por la mañana medita ante el muro del Coro de San Esteban en Salamanca, mirando y remirando al imponente pavo, símbolo de la soberbia. Más tarde, asiste a los Oficios de las 18,30, en la misma iglesia dominicana, y minutos antes, con los demás del pueblo fiel, ensaya los cánticos litúrgicos bajo la mano, que no batuta, del dominico fray Emilio Bautista García.
Mural del coro de la iglesia de San Esteban de los Dominicos de Salamanca (foto del autor)
         Y por todo, y por todo, cuando me desenredo de elucubraciones laberínticas de Teología dogmática o de Derecho Canónico, voy los domingos a las once horas –ahora a las 11,30 al cambiar el horario-, a la misa de catecismo de la parroquia de los Dominicos de Oviedo, unas veces solo y otro en compañía de algún hijo, y allí escucho las predicaciones para niños de fray Otilio, al que, por cierto, reproché que no calce calcetines blancos. En verdad el párroco se llama fray José Antonio, no Otilio, pero, para frailes, siempre me gustó más el nombre de Otilio o el de Obdulio.

                     En este final, que también pudiera ser el principio, el principio de los tres relatos, y para más emoción, el autor aconseja la compañía de una música. Para ello, se ha de colocar en el tocadiscos o pick-up el disco Chariots of Fire (Carros de fuego) del compositor Vangelis; situar la aguja en el surco de Jerusalem, y se podrá escuchar la maravilla.


sábado, 12 de enero de 2013

"MARCELINO SANTO, NI PAN NI VINO", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ publicado en "LA NUEVA ESPAÑA" (segunda parte)





Los ángeles, cuando vuelan sin plumas, parecen todos azules.



Mi admirado Lord Byron, visitador de burdeles, admirado por poeta, por loco y por llevar un picacho muy jorobado a la espalda, ya lo dijo: “Quién aspire al placer, no debe buscar incomodidades”. Este escribano o escriba vano desea, a sus estimados lectores/lectoras, todos los placeres y ninguna incomodidad. Les escribe dulzuras como caramelos y bondades como golosinas. Que las reciban como guindillas o picantes al alioli, es problema suyo, del paladar, o de las consonantes fricativas, o de la glotis, glotis; todo ello fácilmente curable con bicarbonato ¡Qué caray o caramba! Ya, sin olvidar el “viva el placer, muera la incomodidad”, y para no empacharse con huesos y tocinos, vayamos a la hebra o al “chicho”, que a eso se invita.

Justo al lado del chigre de Marina, de porrón y bota de vino, en la ovetense calle Campomanes, se encontraba el Padre R…, fraile dominico, apodado “El turco”, con patillas de bandolero, al que me acerqué para fisgar con pecado –fisgoneo sacrílego-. La capa negra y el hábito albino ondeaban como banderas por la mucha ventosidad (eso se contó ya en anterior relato), con apariencia, desde lejos, de imagen de un fantasma o Anima purgante. Y de cerca: ¡Ooooh! pues del cinto de su cintura colgaba un rosario de 15 Misterios, sonantes las bolitas de la ristra como ajos; más abajo, abajo de la cintura, se marcaban bultos o bultitos como paquetitos: eran de disciplinas, cilicios y penitencias. Y más abajo, las medias, que, por desligadas, eran calcetines, blancos, muy blancos. Que una persona tan mayor calzase calcetines blancos, me gustó mucho, mucho; propio más de un dandi, de un esnob como Byron o Baudelaire, o como un Papa, que de un conventual y frailuno. Y eso a pesar de que los dandis son paganos y no cristianos. Aquello me recordó tiempos pasados, de calcetines y sandalias blancas, casi almidonadas, de Almacenes Generales en la calle Santa Cruz, tienda genitiva de don Arturo García Pajares, que así se anunciaba.

A partir de eso empecé a fijarme en los calcetines de los clérigos, sin duda éstos muy valientes y alegres en usar ropas de colores de mucho colorín, incluso en sus calzas. Los calcetines del canónigo don Martín eran purpúreos, al igual que los del Arzobispo Señor, que hacían mucho juego con sus sotanas ribeteadas con púrpura hasta en la botonadura. Y es que mientras don Martín, natural, naturalmente, de Grado, al que se apellidó Andreu, se empeñaba particularmente que yo aprendiera de memoria Ab urbe condita libri del latino Tito Livio, no dejaba de mirarle los calcetines, pareciendo de bondad mirar tanto al suelo, siendo, en verdad, una diablura.

Aquello ocurría al mismo tiempo que el ama del canónigo, también de Grado y que tenía achaques de nervios –era muy de cóleras y arrebatamientos- se empeñaba en hacer corral de “pitas” la terracita del bajo piso de la casita, sita en Muñoz Degraín, entre los conventos de Carmelitas y Adoratrices; que ahí sigue, incluso con la Virgen en hornacina mirando a la calle, la Virgen de Covadonga: Covadonga que es un lugar santo y una palabra “flor” (“flor” según escribió Pérez de Ayala, nato, también y por supuesto, en la calle Campomanes). Es justo que agradezca ahora aquel empeño con Tito Livio por don Martín, de Grado; gracias a él, aprender más tarde y de memoria, la Ley Hipotecaria, fue un coser y cantar.

La calcetería blanca de los Dominicos, elegantes y dandis, me gustaba más que la negra de mis Hermanos Maristas, que luego, después del Concilio, al colgar sotana, crucifijo y cordoncillos (el babero, por aquello del qué dirán, lo habían quitado antes) subían a la tarima o encerado verde con calcetines grises y a rayas azules, jerseys de pico alto y con chaquetitas de punto como de Modas “Tita”, la de la calle Pozos, número 7, teléfono 4029 (ese número como el de Funeraria Guerra, en Rúa 11, teléfono 3383, jamás, jamás conseguí olvidarlos). El problema quedaba en que el Beato Marcelino, el fundador, al que tantas veces pedimos que rogara por nosotros, siguió con el babero, imposible ya de quitar.

Don Benedicto, Ilmo. Sr. Inspector de Enseñanza Media y cura, el más elegante o dandi de la Diócesis o prelaticia, no precisó de calcetines blancos. A eso concluí después de horas de contemplación durante los exámenes de la Revalida de “Grado Medio”, en el Instituto casto y del Casto. Era don Benedicto un Petronio, de abajo a arriba; desde sus zapatos con hebillas plateadas a su cabeza, que, por peinarse al revés o al “traspiés”, o sea, de atrás adelante y de derecha a izquierda, su calva no era de brillos, sino una calva con pelos, a la que sólo faltaba una pinza para ser como un trole de tranvía.

Y empezaron a verse las diferencias entre los otros, los Dominicos, plebeyos, y los Maristas, patricios, que eso creíamos. Lo comenté a mi compañero de pupitre Monchu, hoy don Ramón Punset, siempre muy querido, que no me hizo caso, pues no había quien lo sacara de sus enredos líricos y declamatorios de El Piyayo, o a Primo González, que ya era periodista, o al abanderado y guitarrista Felix Garcia, muy patriota y a veces “matriota”, o al mismísimo Hermano José Luis Ampudia, jefe de los catequistas y de mano poderosa con las Ursulinas Madres, también catequistas y en el mismo sitio (en la Ermita de La Santina de Guillén Lafuerza y luego en la Sagrada Familia de Ventanielles), queriendo las Ursulinas y sus discípulas, sobre todo éstas, ser tratadas como ninfas divinas y no como humanas hembras.

Resultó que los Dominicos son padres y los Maristas hermanos. Los primeros subían y bajaban por la calle Campomanes para atender a sus Hermanas, las Dominicas, que, a su vez, eran Madres e Hijas; todo al mismo tiempo y ejemplo de relativismo en las categorías fundamentales de parentesco y familia, muy del lenguaje religioso. Lo de Hermanos, para los Maristas, tan poco debía parecer, que al Hermano Director se le daba trato de Reverendo, lo cual siempre me pareció inapropiado, pues los hermanos jamás han de ser reverendos.

 Don Gerardo Turiel, en sus alocuciones y discursos muy sociales, y para dar más bombo al ya abombado Reverendo Hermano Director, añadía lo de Dignísimo, que sonaba a exageración de hipérbole. Señalo que don Gerardo, en aquel tiempo, era temido por sus alumnos ¡Qué carácter!, con genio “de la de Dios es Cristo”. Más tarde, fue respetado, luego hasta querido y ahora recordado. Don Gerardo me enseñó, con maestría, el Negocio jurídico de los romanos, en versión de don Ursicino Álvarez.

Resultó que los Dominicos Padres tenían y siguen teniendo –no consta milagro en ello- una gran iglesia, con pórtico y retablo mayor, de estilo dórico. Los Maristas, por el contrario, tenían en Santa Susana, una modesta capilla, sin columnas ni capiteles, que semejaba a un barracón cuartelero. No había ni confesionario, pues, para eso, el capellán del Colegio, don Manuel Vinayo, se sentaba en una silla de mimbre en el interior de la sacristía; completamente inaceptable por tratarse de una solemnidad sacramental básica para lo Celestial. A la sacristía, diminuta, entrábamos según orden establecido por el pánfilo Hermano Albino, ayudante del Hermano Hermilo, muy de pellizco y bofetada.

Es verdad que la capilla tenía al fondo derecha un órgano o harmonium en el que tecleaba el Hermano A..., cuyo rostro era como volcánico o lunático, repleto de cráteres o forúnculos supuratorios. La Inmaculada, con sedas azules, lo presidía todo, y todos de la Inmaculada, de la de Oviedo -nada que ver con los de la Inmaculada de Gijón, que en aquel tiempo estaba muy lejos, extramuros y fuera del cogollo de Oveta, de Ovetum, adonde alguna llegaban para dar patadas a pelotas-. Al ver a los de los Jesuitas, también ahora (y los veo con mucha frecuencia, los viernes en el Hotel Asturias o en El Roble de la Camocha), recuerdo que uno de los castigos de más suplicio, y por causa de mirar a las enrolladas musarañas, impuesto por el Hermano Subdirector Juan Capelo -que nunca enseñó il Capello- fue tener que leer la novela Pequeñeces del jesuita Padre Coloma, que, por aburrida y tonta, siempre llamé Memeces.

Peter Pan fue un “chavalín” un poco “tontín” que el “probín” ni quería crecer ni nada de nada –hoy a eso se llama el “peterpanismo” neurótico-. Pues bien, sin nada de eso, continuaremos próximamente –será la última narración, si Dios quiere, sobre los de Santo Domingo y los de Marcelino Santo o de Santa Susana-. Se promete desde ahora un final con sorpresa morrocotuda. 

viernes, 11 de enero de 2013

"SANTO DOMINGO Y SANTA SUSANA", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ publicado en "LA NUEVA ESPAÑA" (primera parte)

ÓLEO DE NICANOR PIÑOLE


El gallo es un animal que cacarea. El hombre le debe gratitud, porque con sus furiosos picotazos obliga a las gallinas a soltar unos bultos que llevan dentro, denominados huevos. Estas aves segregan también un producto al que se llama “menudillos”, que es muy solicitado.



Fue costumbre que los autores de “obras de teatro” iniciaran sus tramas, dramáticas o cómicas, con el dramatis personae, lista de personajes o personajillos. Aunque esto que el lector /lectora empieza a leer, ni es obra, ni es teatro, también requiere que, desde el principio, se haga una aclaración. No se trata de un relato pío, pío, protagonizado por la pareja de Domingo y Susana, que, por santos oficialmente proclamados, sabemos con certeza donde están: en la Gloria Bendita. Dos, uno y una, entre otros muchos santos y santas, que, desde los tiempos del Rey Fruela y del bastardo Mauregato, custodian a Oveta, Ovetum u Oviedo, dado el celo religioso de sus gentes.  

Cuando se escribe de Santo Domingo, la referencia es al Colegio de los frailes Dominicos, Padres, que siempre estuvo en el mismo sitio, allá lejos, bajando por el Rastro “probe” de El Campillín, esquivando colgaduras usadas y “dadas de sí”, propias del Bello Sexo, eróticas y represivas, como sostenes, fajas elásticas (con cremallera y corchetes), y ligas de tafetán negro. Cuando se escribe de Santa Susana, la referencia es al Colegio Auseva, de los Maristas, Hermanos de babero, que allí estuvo en la calle de la Santa, cerca de La Boalesa y de la Imprenta Grossi, justo enfrente del Instituto del Casto (que un Rey haya sido Casto fue una de las mayores originalidades de la original Monarquía Asturiana), Ahora me cuentan que aquel religioso Colegio, el de los Maristas, está también muy descentrado, en las faldas del Naranco y junto a las (faldas) de las Ursulinas, Madres, siempre desorbitadas.

FOTO VÉLEZ
En aquellos tiempos de mucha Patria y filas prietas, a los escolares del Auseva se soplaba e “inflaba” –algo parecido al soplo de Yavhé en la nariz caucásica o vasca de Adán- para convencernos de que éramos los mejores y muy escogidos (a eso luego unos tontos llamaron ser de la “excelencia” y estar en la “élite”). Por el soplo, las arengas tremebundas y la credulidad propia de pueriles o en tiempo de puericia, fuimos convencidos inmediatamente de ello; de nuestra superioridad sobre los demás, el resto o los “otros”, fuesen Escolapios o Dominicos. Debo, no obstante, reconocer la superioridad de estos últimos, sólo y únicamente en algo secundario: el hockey sobre patines, en el que los de Santo Domingo eran imbatibles (los Jesuitas del San Ignacio, en Oviedo, eran, después de su expulsión de la ciudad (1767), insignificantes). Ni al “pisito” que tenían en la calle Cervantes, los Jesuitas, éstos Padres, se atrevían a llamar Colegio; y si el “pisito” hubiese sido un Colegio “como Dios manda”, hoy, a buen seguro, este abajo firmante sería “jesuítico”, de mucha identidad, y que, por “marista”, sigue sin saber lo que es, acaso carne, acaso pescado.
FOTO DEL AUTOR
Que la revista colegial de los de Santa Susana se denominase Cumbres, fue título de mucha coherencia, apropiado a nuestro nivel y altura, así como el nombre de Auseva, tan vinculado a nuestro caudillo godo (o lo que fuere): el aguerrido Don Pelayo. La imperfección de los maristas en lo de los patinetes, trató de superarse con el fichaje de dos estrellas o figuras del deporte. El primer fichaje fue el del entrenador Norniella, de mucho músculo y de la razón social Papelería Norniella, la de la calle Magdalena, entre la Confitería Niza, siempre vacía, y el estanco de doña Fermina, estanquera que coleccionaba cajas de cerillas -muy apropiado-, pues, coleccionar esas “cajitas”, es lo máximo de la estanqueidad. El otro fichaje fue el del profesor Muñoz, de Educación Física, que, gracias a su imponente estatura y elasticidad, no obstante su edad, agarraba a sus discípulos por los aires, para que no se rompieran la crisma contra el cemento saltando potros y otros paralelepípedos de riesgo.

Debo anotar que en el señor Muñoz, muy respetable de por sí, se unía otro motivo de respeto grande, pues pertenecía al Cuerpo gris de la Policía Armada y de ,porra negra, luciendo el profesor, en las bocamangas grises, unos galones o tirillas de cabo, de cabo. Por cierto, que fue el cabo Muñoz el primer cabo que conocí; el segundo fue el cabo “Picurri” en el Centro de Instrucción de Reclutas (CIR) del Ferral del Bernesga, siendo el infrascrito recluta con petate y clase de tropa; el tercer cabo que conocí fue el Cabo de Gata. Pues bien, ni con esas ni con esos –triste me resulta reconocerlo- conseguimos batir a los Dominicos, imbatibles sólo en hockey; parece que en ello tuvo mucho que ver el Padre Valdés de la O.P. el cual, además de fray, tenía embrujo de brujo. Aquí es de justicia recordar al gran portero de los Maristas perdedores, que era una joya, un brillante y con precisión de relojero: Pedro Álvarez, del ramal de los Bringas.

Resulta que, según lo que ahora mismo se lee (no sólo a mi amigo Ávila, entusiasta de nombres, propios y también impropios, todos negritos), la excelencia asturiana, que es mucha y compacta como el cemento armado, tiene apellidos a mogollón de educados por los frailes del Santo de Caleruega (Burgos). Resulta que, para ser de la Élite (con mayúscula) asturiana, parece que hay que ser exalumno de los Dominicos. A este paso, el día menos pensado, los rigurosos y muy serios del Cuerpo (“cuerpazo”) de la Nobleza asturiana van a exigir, para apuntarse, tener pedegree dominicano, y esa institución es muy importante y de músicas celestiales a base de bombos, platillos y gaitas.

 Por todo ello, he ahí mi actual desgarro y desengaño, de tanta intensidad como las del trágico Sófocles. Ha resultado, al final, lo contrario, o sea, que los excelentes eran los otros, los del Colegio de allá abajo, junto al Rastro, y no nosotros, los de Santa Susana, hoy unos “mataos”, unos “don nadie”. Para colmo, el más importante “marista”, el más “fuerza viva” (Dios quiera que por muchos años), ya tiene nietos, luego es abuelo. Nombro a don Gabino de Lorenzo, siempre más potente de cabeza que de pies, de muchos premios colegiales en el arte de la declamación poética, y muy activo en la Acción Católica, tanto por estudios como por rezos. De él, en la revista Cumbres (junio 1960) se escribe: “Elegante, simpático, de gran personalidad y muy fino hasta para…” Nunca -digo asombrado- tres puntos seguidos fueron tan suspensivos y tan enigmáticos…

Lo mucho de la excelencia predicada en Santa Susana, por ser tanta, siempre me mosqueó. Además, lo que oía no coincidía con lo que veía. A ello se unió un acontecimiento ocurrido en un atardecer muy ventoso. Subía por la calle Campomanes, a la altura del bar de Marina (frente a la Caja de Reclutas, no confundir con la de Ahorros), bar de los mejores chicharros escabechados de todo Oviedo, subía, digo, un fraile dominico, que, por el viento, su capa negra ondeaba como una bandera, así como las faldas de su hábito casi blanco (el blanco puro es exclusiva de sotana de Papa). Gracias a mi mucho saber sobre los fantasmas, de los de verdad, que no gustan de pasearse por calles, no imploré, acongojado, un “Vade Retro”; y por tanto movimiento de capas y hábitos, vi lo que me conmocionó tanto y tanto. Aquel fraile era el Padre R., apodado “El turco”, con maledicencia, incluso con diatriba contra la Orden de Predicadores, antes, precisamente, de Inquisidores. El fraile era de varias peculiaridades; una de ellas era su calva luciente y, como el esmalte, brillante.

Se avisa a los respetados lectores y lectoras que la continuación del relato, se podrá leer, para no cansar, después de Fiestas. En esa continuación, se escribirá sobre lo visto que conmocionó, de más historias verdaderas sobre los de Santo Domingo y los de Santa Susana; se viajará a la Virgen del Camino, terminando, si cupiere, con asunto de gallos, gallinas, huevos y “menudillos”. Entre tanto, este infrascrito locutor o relator vacila qué hacer en estas vacaciones, pues dos amigos, muy respetados, con nombre de Emperador romano –esto es esencial para mí-, le aconsejan, uno lo uno, y el otro lo contrario. Don Severino García Vigón, el de la FADE, al encontrarme en grandes comilonas, me dice: ¡Ángel, Ángel, debes dormir más, mucho más! y don Severino Álvarez Zaragoza, el de la FAC, al coincidir bebiendo vinos “picudos” en Valencia de Don Juan, me repite: ¡Ángel, Ángel, más jaleo, mucho más jaleo!

Y no pisaré la nieve, para no ser un “pisanieves”.