viernes, 28 de diciembre de 2012

"REUNIONES FAMILIARES NAVIDEÑAS", artículo de VIRGINIA ÁLVAREZ-BUYLLA, publicado en "LA NUEVA ESPAÑA"


En estas dos semanas celebramos más reuniones familiares que en el resto del año. Nos reunimos con los amigos para brindar más que en todo el año. Intentamos llevarnos mejor y estar de buen rollo mucho más que el resto del año.

Unos dirán que es el efecto de la Navidad con su mensaje de paz y amor para todos nosotros. Otros dirán enfurecidos que la Navidad no tiene nada que ver y entramos en la lucha del laico o no laico.

Yo no entro en el tema, entre otras cosas me aburre muchísimo. Pero para mí estas dos semanas son muy importantes, mi padre era un fervoroso defensor de la Navidad y de las reuniones familiares y me inculcó ese amor y esa defensa a ultranza de la familia. Mi madre no tenía esa afición, no había conocido una Navidad hasta que tenía más de 15 años, al morir sus padres cuando ella tenía menos de 1 año y estar interna en un colegio de monjas durante todos esos años, y no había vivido esa tradición, pero secundó a mi padre y le apoyó en todas las celebraciones.

Yo ocupo el lugar de la matriarca de la familia y nos reunimos en nuestra casa todas mis hermanas, sus hijos, nuestros hijos y sus familias, somos muchos, pero es entrañable. Hasta que yo me muera esto será así.

No hace falta gastar toneladas de dinero para comer bien, los besugos, las angulas y las langostas no son necesarios, lo que hay que hacer es cocinar cosas ricas y asequibles que gusten a todos. La comida ocupa una parte importante, pues como decía Brillat-Savarin: «El placer de la mesa es para todas las edades, condiciones, países y para todos los días; puede asociarse a los demás placeres y se queda el último para consolarnos de la pérdida de los otros». Este año sólo ha habido un cambio, comimos pitu de caleya calcinado; últimamente tiendo a calcinar todo lo que cocino, me distraigo con la manía de hacer varias cosas a la vez y ya no soy lo que era. Pero parece ser que calcinado o no estaba bastante bueno, así que quizás he inventado una receta nueva, y ríete tú de la deconstrucción del pitu y el nitrógeno y demás.

Por lo demás, nos pusimos moraditos como siempre, al final hubo que repartir Almax y Omeprazol.

Este año la lucha fue conseguir no hablar de política, crisis, desencantos, ladrones y falsarios. La verdad, costó un potosí, pues cada poco alguien soltaba el tema. Estamos todos tan hartos de la situación que estamos obsesionados y nos sale el tema sin querer. Entre nosotros los hay de diferentes ideas, de diferentes partidos, pero en este momento el comportamiento de nuestros políticos y la crisis han conseguido ponernos a todos de acuerdo. Intentamos no perder el amor y la fe en nuestro país y, afortunadamente, si conseguimos seguir amando nuestra familia y nuestro hogar, lo conseguiremos. Como decía Samuel Taylor Coleridge: «Sólo quien ama su hogar ama también su patria».

Este año estamos siendo afortunados con el tiempo, un día de Navidad con sol maravilloso, las Navidades blancas deben de ser bonitas pero incómodas, en cambio, el buen tiempo permite a los niños correr y jugar y a los papás y los abuelos relajarse.

Nosotros hacemos las fotos familiares, esas en las que siempre falta algún despistado, en las que hay que hacer juegos malabares para entrar todos, en las que hay que agarrar a los niños para que no se vayan, pero que luego quedan como recuerdos imborrables.

Me gustaría en este momento ser esa hada madrina con su preciosa varita mágica y cambiar cosas y cosas. Primero, que no haya ningún niño sufriendo en el mundo, ningún niño que pase hambre; que no haya ninguna mujer maltratada ni ningún hombre maltratado psicológicamente; que los hombres se convenzan de que las guerras no solucionan nada; que se descubran cada vez más vacunas y soluciones para las enfermedades; que la solidaridad prime ante todo; que nadie esté solo a no ser que quiera estarlo; que, que, que... Bueno, ya sé que es imposible, pero me gusta soñar por un día, mañana abriré los ojos, pero hoy no. Hoy sólo sueño.

Quiero terminar con algo positivo y es la idea expresada por Thornton Wilder, ese maravilloso dramaturgo americano, en «The skin of our teeth». Su tesis es que el hombre se ha sido salvando siempre por un estrecho margen de la destrucción total, con lo cual pretende consolarnos deduciendo, quizá con demasiado optimismo, que así ocurrirá en el futuro. Yo voto por la tesis de Wilder y os pido que hagamos el esfuerzo necesario para que eso suceda.

28 DE DICIEMBRE DE 2012 EN MI CIUDAD DE "MIL CARAS"

Una mañana soleada, más de primavera que de invierno, la que hoy hizo en esta ciudad de las  mil caras. Un  largo paseo, un cafetito en la plaza del Ayuntamiento...  y la vida sigue.


miércoles, 26 de diciembre de 2012

RECUERDO DEL ÚLTIMO VIAJE DEL 2012

Pues sí, la foto es el grato recuerdo del viaje de un grupo de ateneístas  a Lisboa en noviembre. Hicimos un alto en el camino y el obispo Raúl Berzosa nos recibió en Ciudad Rodrigo. Y yo, que no me caracterizo precisamente por mi religiosidad, quedé gratamente impresionada por su hospitalidad. Y para que conste, entre las cosas que me sucedieron en el 2012, ahí queda la semeya. Por cierto, que no me cuelguen un novio; voy del brazo de Alberto, y Erundina, la que sí es su pareja, también está en la foto.

"LA VIDA ES UN ABSURDO", artículo de VIRGINIA ÁLVAREZ BUYLLA publicado en LA NUEVA ESPAÑA


 Recuerdo cuando estaba en la Universidad y tuve que estudiar el teatro del absurdo, con gran dolor de mi corazón porque no me gustaba nada y porque a mi padre le encantaba, de hecho escribió su tesis sobre él y, ya se sabe, cuando se es joven no se quiere dar la razón a los padres.
Eugène Ionesco (Slatina, Rumania, 1909-París, 1994)

Me acuerdo muy bien de aquel movimiento de escritores, principalmente franceses e ingleses que empezaron a escribir obras sin explicación lógica y sin sentido. Creo que el crítico Martin Esslin en 1962 fue el primero que los definió como participantes del grupo. Ionesco y su «Rinoceronte» Samuel Becket, Tom Stoppard, Harold Pinter. Yo no entendía nada de nada, aunque esperaba que al final de la obra tendría alguna respuesta lógica, pero no sucedía así porque dejaban que los lectores sacasen sus propias conclusiones, lo cual no está mal, siempre es bueno dejarle una puerta abierta al lector, pero tanta puerta abierta me abrumaba. La verdad, me parecía que me estaban tomando el pelo. Acabé desesperada de tanto absurdo y nunca más volví a releerlos.

Pero hete aquí que las cosas han cambiado o he cambiado yo, no lo sé, de repente la situación actual de este mundo que vivimos y la vida que llevamos se han convertido en un absurdo continuo, nada tiene sentido, no hay explicaciones para la mayor parte de las situaciones que se desarrollan a nuestro alrededor. Esta mezcla de corrupción, falsedad, maldad, odio conviviendo con solidaridad y amor no tienen mucha lógica.

¿Alguien puede encontrar alguna explicación a la terrible masacre ocurrida en Sandy Hook Elementary School de Newtown, Connecticut? ¿Por qué un chico como Adam Lanza, que había asistido a esa misma escuela y vivía allí mismo, teniendo a muchos de los asesinados como vecinos, pudo cometer tal atrocidad? ¿Es que no se le había notado nada antes? ¿Ni su familia ni los conocidos? Como siempre se llenarán ríos de tinta, pero no llegaremos a ninguna conclusión práctica ni lograremos evitar algo parecido.

Seguiremos viviendo como siempre hemos hecho, viendo venir las señales del desastre y sin prestarles atención. Se intenta encontrar explicaciones a tanta falta de coherencia. Tarea imposible. Parece tan absurdo ir a comprar regalos cuando no sabes qué te va a pasar al día siguiente, festejar con comidas y saraos estas fiestas, claro, los que pueden, los otros ni siquiera. Pero realmente tampoco se puede dejar de vivir, sentarse a llorar por todas las tragedias que están sucediendo y las que nos pueden caer.

Quizás lo mejor será retomar nuestra vida desde la consciencia de lo que está sucediendo alrededor. No cerrar los ojos, ayudar en la medida de nuestras posibilidades, con dinero cuando se pueda, pero mejor con la entrega de uno mismo, que es lo mejor que tenemos. Acompañar a los conocidos, o amigos que estén solos, hacerles llegar nuestro apoyo e intentar no estropear nuestra vida con esfuerzos casi imposibles para conseguir metas absurdas.

Por ejemplo, el otro día pasé delante de un gimnasio y vi una colección de pósteres de machos musculosos que daban grima, o por lo menos a mí me la dan. De esos que tienen unos brazos como jamones y un torso y unos hombros que cabe un camión ahí. También pasa en los culebrones sudamericanos, en los que hace poco los «protas» eran morenos, guapos, fuertes pero de proporciones normales y ahora no caben en las pantallas. Todo ello a base de machacarse en los gimnasios y tomar esas pócimas mágicas que les deshacen el estómago y lo demás. En estos tiempos que corren, perder el tiempo con eso es tan absurdo como el teatro de lo absurdo.

Abres una revista o ves una película y está llena de chicas depauperadas, con unos brazos y unas piernas que parecen huesitos. Muchas actrices jóvenes empiezan en el celuloide guapas y sanas y con cada actuación van perdiendo cinco kilos y sus miradas son cada vez más tristes. Para ello, vida de sufrimiento constante, sin comer y sin vivir. Lo malo es que esa moda ha invadido la calle y ha destruido la vida de muchas de nuestras chicas. Hay que empezar a preocuparse de lo esencial e intentar vivir una vida difícil, porque la vida es así, pero no hacerla nosotros peor de lo que es.

Este es un momento de dejar a un lado la tristeza, de reunirse con seres queridos y celebrar, de tener presentes a los que se han ido sin dolor, de festejar la Navidad, sí, digo Navidad, ¡Qué osadía la mía! Pero ya se sabe, soy políticamente incorrecta. Este lío de lo laico y no laico y los follones que se organizan por una simple felicitación de Navidad sería un buen tema para una obra de Pinter o de Ionesco.

Yo os deseo a todos unas Navidades inolvidables y un año 2013 en que seamos mejores, y si es así, todo mejorará.

martes, 25 de diciembre de 2012

LA HORA DEL BALANCE



            No sé muy bien si a este 2012 que está a punto de concluir merecerá la pena hacerle un balance. En mi particular cuenta de resultados hay muchas oscilaciones, aunque, para ser justa, todas las deudas emocionales han quedado saldadas el día 10 de diciembre con el nacimiento de Inés. Pero el año comenzó en enero –como es preceptivo-, y hasta llegar a ese diez de diciembre tuvieron que pasar muchos meses en los que los que hubo más penas que alegrías. En febrero, con la promesa de volver pronto, se fue el que entonces era mi mejor amigo. No la cumplió: nunca regresó. No era hombre de palabra, pero eso yo no lo supe hasta que me lo demostró. Me costó admitir su deslealtad, probablemente porque mis amigos -vosotros que estáis ahí- nunca me habéis fallado. Como de casi todos los fracasos, he extraído una enseñanza: la de no confiar en las personas que digan servir a una causa por encima de todas las cosas, las que me hablen de férreas convicciones morales, las que no sean capaces de cambiar ante nada, ni por nada, las que dicen uno y luego hacen lo contrario. Esas, no me  interesan. Y en ese desasosiego que produce el engaño anduve unos cuantos meses.
Afortunadamente mis amigos, los de siempre y otros nuevos, me rescataron de esa apatía por la vida en la que estuve sumida. La primavera no me trajo muchas alegrías: tuve que andar de médicos y presentía lo peor. No fue así, al menos estoy en un impasse de pruebas: me han dado una tregua. Con la llegada del verano las cosas empeoraron, a mi amiga Aurora no le dieron más tiempo: nos dejó. De nuevo la tristeza se instaló en mi corazón. Y otra vez a tirar por ella, intentando encontrar consuelo para las personas próximas que la habían perdido. Una etapa difícil, porque hay tristezas que por mucho que queramos consolarlas, nunca hay palabras que mitiguen el dolor. Fue un verano sin playa, sin los paseos por el parque que tanto me gustan: un verano extraño. El otoño, sin embargo, pasó en un voleo, por mor del trabajo supongo. Y aquí estoy, un 25 de diciembre, contándole todo esto –que forma parte de mi vida privada- a no se sabe quién. Soy, probablemente, una muestra más de lo solos que en el fondo todos estamos. Es triste que lo único que nos queda sea contarle a una máquina nuestra vida. Y me temo que esto no es más que la antesala del futuro.

EL BELÉN DE AURORA


Querida Auro: Estas son las primeras navidades sin ti. Y, la verdad, te echamos de menos. Pero no te olvidamos: como ves ahí está tu belén. Y para que todos se enteren que es el tuyo, lo hemos puesto en la Red,  así dará la vuelta al mundo y desde donde quiera que estés podrás verlo. Y sé que estás en alguna parte, además de en nuestros corazones. Un besazo, amiga Aurora.


domingo, 23 de diciembre de 2012

DESDE "LAS MIL CARAS DE MI CIUDAD", FELIZ NAVIDAD



Me dispongo a felicitar la Navidad a quienes visitáis mi blog pero me he quedado paralizada, no sé qué decir. Ya sé, dos palabras son suficientes, pero no me atrevo a escribirlas. He tenido la mala idea de ver las noticias a la vez que escribía esta entrada, y la primera noticia dice que en Siria ha habido un atentado en el que han muerto 200 personas que hacían cola en una panadería, y para colmo de males acompañan la información con terribles imágenes. Total, que todo lo que  pensaba escribir, que el discursito que tenía in mente se borró de mi cabeza. Así que no sé que hacer. ¿Cierro el ordenador y lo dejo para mañana? Tal vez sea demasiado tarde, la felicitación no llegará a tiempo. Lo voy a intentar.
Quisiera que Delia, Ángel, Aurora, Virginia, Ana, José Manuel, Joaquín, Marisa, José Ignacio, José Luis Campal, Luisina, José Marcelino, Pilar, Belén, Enma… y esa larga lista de amigos que llevo en mi corazón, fueran felices. También quisiera que lo fueran algunas personas  que se han apartado de mi vida –respeto su voluntad-, pero su olvido, no es correspondido por mí. Así que también felicidad para ellos. Y redoblo mis deseos para quienes –los conozca, o no- sufran por alguna causa: los viejos que viven en soledad, los que sobreviven en la calle y de la ídem, los que sufren en un hospital, los que lo único  que pondrán en la mesa es aquello que Cáritas les habrá facilitado, los que no saben con qué dinero acabarán el mes… A todos les deseo que aparquen por una noche sus penas y miserias, que intenten ser felices y que no pierdan nunca la esperanza. 



sábado, 22 de diciembre de 2012

EL BELÉN DEL ANTIGUO INSTITUTO JOVELLANOS

Si tenéis oportunidad llevar a vuestros niños a visitar este belén. Ha sido montado por la Asociación de Belenistas y es una preciosidad. Creo que no importa si hay una mula y un buey (que de hecho los hay), ni si los Reyes vienen o no de Oriente. Yo he tenido la suerte de disfrutar siendo niña de su montaje en mi casa, de ir una y mil veces a Relancio (la vieja tienda en la calle San Bernardo) a comprar ovejas, patos, pastores..., de pasar varios meses guardando envoltorios  de plata del  chocolate para poder hacer los ríos, de ir al campo en busca de musgo, a la playa a por arena... Es una lástima que hayamos privado a nuestros hijos de disfrutar del montaje del belén por Navidad.

FOTO DE  BERNARDO SOLÍS DEL BELÉN EXPUESTO EN EL ANTIGUO INSTITUTO


FOTO DE BERNARDO SOLÍS DEL BELÉN EXPUESTO EN EL ANTIGUO INSTITUTO

viernes, 21 de diciembre de 2012

MOSAICO SEVILLANO

FOTOS DE JOSÉ LUIS CAMPAL, realizadas con motivo de los recitales poéticos que dio en Sevilla






























martes, 18 de diciembre de 2012

RECITAL POÉTICO DE ARMANDO VEGA Y JOSÉ LUIS CAMPAL



Un doble clic  sobre la imagen permite leer el texto

Los poetas Armando Vega y José Luis Campal ofrecerán este jueves 20 de diciembre un recital de su obra en lengua asturiana y a cuatro manos en la librería gijonesa "La Buena Letra" bajo el título "Les marques del tiempu". Mientras que Vega leerá una selección tanto de su producción reciente como de la contenida en sus dos libros publicados ("Pente'l borrín de la memoria" y "Les hores escrites"), Campal recitará poemas pertenecientes a dos entregas inéditas: "El tiempu la felicidá", dedicado a su esposa recientemente desaparecida, y "Bienveníu al mundu". La velada literaria comenzará a las 8 de la tarde y es de entrada libre.

domingo, 16 de diciembre de 2012

"LO ANTIGUO QUE MUERE Y LO NUEVO QUE NACE", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ publicado en LA NUEVA ESPAÑA



                       
                                                          
 “Lo que el hombre hace, el hombre lo destruye
                                                                                   (San Agustín)

           
            Dos hechos diferentes, uno en octubre de 2008 y otro en octubre de 2012, provocaron un mismo efecto político: la suspensión, durante días, de la campaña electoral para la elección de Presidente de los Estados Unidos. El hecho de octubre de 2008 fue artificial u obra del hombre: el cataclismo y espanto financieros a partir de la quiebra de Lehman Brothers y la estafa del calavera Madoff, --Bernie, para los amigos, incluidos banqueros codiciosos y atolondrados--. Por el contrario, el hecho de octubre de 2012 fue natural (o sobrenatural), por ser obra de la naturaleza (o de Dios): el huracán Sandy.

            Es contradictorio que en los tiempos presentes, conocidos como los de la “Edad de Oro de la Ciencia”, con la seguridad de conocer casi todo y poder descubrir el resto, asombrados quedemos ante los hechos naturales y humanos que ocurren, al igual que Thalès, el de la Escuela de Mileto (Asia Menor), que, por los años seiscientos antes de Cristo, se asombró ante lo que veía o creía ver –en eso estuvo el origen de la Filosofía-. Y si los hechos y las ciencias naturales son de silencioso laboratorio, los hechos humanos y las llamadas ciencias humanas (y sociales), por ser de pensamiento y de letras, son de mucho ruido, cháchara (o “chachachá”) y palique.


            No es lo ocurrido en el año 2008 -más un derrumbe que una crisis- la causa inmediata por la que ahora, hoy y aquí, se traen a colación, tanto las comparaciones entre el Imperio romano y el americano, cuanto el papel desempeñado por el cristianismo y San Agustín en la caída de Roma (es muy interesante, por cierto, la etimología de la palabra “crisis”, procedente del lenguaje de la medicina griega, que es momento crucial, breve y nunca prolongado, a partir del cual se produce la muerte o su contrario, la curación del enfermo). La causa, pues, es otra: la reciente publicación de dos libros, aún calientes de imprenta; uno, de octubre último, del prestigioso economista francés Daniel Cohen, titulado Homo economicus (212 páginas), editado por Albin Michel; el otro, ganador del premio Goncourt, fallado el 7 de noviembre último, que es una novela del escritor tambien frances Jèrôme Ferrari, titulado El sermón sobre la caída de Roma (202 páginas), editado por Actes Sud.

Vayamos por partes: primera (1ª), con lo del Homo economicus. Los norteamericanos, fascinados al ver tantas películas hollywoodienses “de romanos”, y tal vez por ello, llevan décadas tratando de emparentar su realidad imperial -el ascenso y la caída- con las del extinto Imperio romano. A esa cuestión han vuelto los EE.UU con fuerza, en plena crisis de las subprime, un año antes de la debacle financiera de 2008. El Financial Times, el 18 de agosto de 2007, llegó a preguntarse: Are we Rome? (¿Somos romanos?). Esto, que es muy interesante y complicado, requiere muchos saberes, no bastando haber leído el clásico libro de Edward Gibbon. Y con ello surge, inevitablemente, el asunto del cristianismo (siglos IV y V), así como un personaje central: Agustín, obispo de Hipona (hoy la ciudad de Annaba, en Argelia).

Cohen, sin quemarse, revolotea en el capítulo III de su libro sobre el declive de los valores morales en Roma y en USA, sobre el providencialismo trasnochado de las respectivas élites, que pasaron por igual de una edad de freno y equilibrio a otra de ambición y codicia económicas. Si interesante es la comparación y semejanza sobre la importancia de la religión, el derecho de propiedad y el pasado esclavista romano y norteamericano, se refiere Cohen, sin profundizar, a dos hechos fundamentales de los declives imperiales o talones de Aquiles: una expansión militar en tierras extrañas y lejanas y, consiguientemente, unos déficits presupuestarios desmesurados. Y en esto surge ahora China, cuyos dardos dan en la diana imperial de Norteamérica.

Es sorprendente que China, hoy, sea para los EE.UU, tanto el amigo como el enemigo; la que, a la vez, los sostiene y amenaza. En lo referente a la amistad: que sea el Estado chino el que esté financiando, a través de su banca y por la compra de títulos de deuda (bonos), más de la tercera parte del gigantesco deficit norteamericano (decenas de billones de dólares), es prodigioso. Como recientemente se ha escrito (libro de Frachou y Vernet China contra Estados Unidos), es China, la China del Partido Comunista, la que permitió financiar las guerras de Irak y Afghanistan, “pagadas con la tarjeta de crédito china”. Que sean comunistas, chinos, los que en gran parte financiaron y financian las campañas bélicas de Norteamérica, no lo quieren oír los del Tea Party ni los europeos de la progresía “caviar”, antes muy de Mao.
           
            En lo referente a la enemistad: se dice que China no tiene pretensiones de hegemonía mundial; sí que las tiene respecto de Asia-Pacífico; por eso hacia allí ya “miran” los americanos. Se calcula que, en pocos años, 20.000 soldados (hay 30.000) americanos dejen Europa para desplazarse al Sudeste asiático, estando en construcción, en Australia, la que será su base militar mas importante en el exterior. Del hasta ahora euro-centrismo vamos, aceleradamente, hacia el “Asia-centrismo”: esa es la nueva geoestrategia y geopolítica. Por ello, es normal que Obama, nada más ser reelegido, haya viajado a Asia; por ello, es normal que Obama quiera reducir la dependencia financiera de EE.UU. respecto a China, de ahí el importante asunto del Fiscal Cliff y del llamado “precipicio presupuestario” (no es, descartable también una explosión económica y política en China).

Vayamos ahora, con la segunda parte (2ª), con lo del cristianismo. La novela de Jérôme Ferrari El sermón sobre la caída de Roma (los personajes principales son dos amigos corsos) es un recordatorio de la decadencia en el pensamiento de San Agustín. Primer gran filósofo y teólogo de la Historia, que, con ocasión del saqueo de Roma por Alarico y sus visigodos en el año 410, recordó, para consolación de sus fieles, la fragilidad de los reinos terrestres, y predicó su colosal Ciudad de Dios, de la que fue el arquitecto. Es controvertido y convulso el papel desempeñado por el cristianismo en la caída del viejo Imperio romano (oficialmente cristiano a partir del Emperador Teodosio en el año 380) y también en lo que nació después de aquél. Los paganos, entonces, y algunos historiadores (incluido Gibbon) culpan de ello a los cristianos -rechazarlo es el objeto de la primera parte de la Ciudad de Dios, que se identifica con la Iglesia de Cristo y de la caritas. Otros opinan lo contrario (también yo lo pienso y lo deseo), viendo en el cristianismo, no el derrumbe del Imperio, sino su contención y apoyo ante el vacío; puente entre lo que está muriendo y lo que va a nacer.

Ante el derrumbe actual, surgen, inevitablemente, complicadas preguntas, de difíciles y polémicas (guerreras) respuestas: ¿el cristianismo hoy, qué puede aportar? ¿Está en condiciones de ofrecer soluciones y apoyos, más allá de palabrerías y escrituras más o menos literarias? Los horizontes están borrosos y las nubes de tormentas aún sin despejar (ya avisamos, con mucha, mucha antelación, en el artículo Y la tormenta se desató sobre el Vaticano, publicado el 4 de abril de 2010). Ello debido a múltiples razones, unas externas y otras internas; entre éstas últimas están los comportamientos lamentables de una parte de la alta clerecía y una estructura gubernativo-eclesiástica, que data de la Antigüedad tardía y que propicia los escándalos, financieros y no financieros. Cuando dentro de unos días se felicite, con ocasión de la Navidad, a Benedicto XVI -mi bendito y Benedicto- en las majestuosas salas del Palacio Apostólico, algunos, algunos curiales, deberían ir vestidos, no con ropas de rojo martirial (cardenales), sino con hábitos de penitentes.

En el libro de Ferrari (página 20) se lee: “Para que un mundo nuevo surja, es preciso que previamente muera el antiguo y sabemos que el intervalo que los separa puede ser infinitamente corto o, por el contrario, tan largo que los hombres  han de aprender durante decenas de años  a vivir en la desolación”. En esto leemos y recordamos a San Agustín, echándole muy en falta. El sustancioso y reiterado magisterio de Benedicto XVI sobre San Agustín (su tesis doctoral, en 1954, sobre él versó), no es suficiente.

viernes, 14 de diciembre de 2012

LA FELICITACIÓN DE AURORA

14 de junio, un día que muchos hubiésemos borrado del calendario porque nada bueno nos trajo.   Casi como los toreros, a las cinco o poco más de la tarde, nos dijo adiós Aurora. Desde entonces, el tiempo transcurre cuan pócima liberadora, buscando camino hacia la esperanza que arrincone ese dolor que produce  la ausencia. Pasó el verano, el otoño... ahora ya es invierno. Con él las navidades,  las fiestas, el turrón, los regalos... Y como casi siempre la tristeza tiene forzosamente que convivir con la obligada alegría. De ella, de Aurora, nos queda el recuerdo y  cosas muy hermosas, como esta felicitación fruto de su creativa imaginación, que precisamente  hoy , 14 de diciembre, José Luis ha querido compartir con todos nosotros. 

jueves, 13 de diciembre de 2012

"LA IMPORTANCIA DE LA MEMORIA HISTÓRICA", artículo de VIRGINIA ÁLVAREZ-BUYLLA, publicado en "EL COMERCIO"


VIRGINIA ÁLVAREZ-BUYLLA Un país y sus habitantes no pueden evolucionar y construir un futuro mejor si no conocen su historia en profundidad. Esto está reflejado en la famosa frase «Quien no conoce su historia está condenado a repetirla», atribuida por unos al poeta y filósofo José J. Santayana y por otros a Nicolás Avellaneda y que está escrita a la entrada del bloque número cuatro del campo de concentración de Auschwitz para que tamañas atrocidades no vuelvan a repetirse nunca más. Es además un resumen de lo que es la memoria histórica.

Todo el mundo tiene el derecho de saber qué les pasó a sus antepasados, lo cual incluye saber dónde están enterrados y en qué condiciones murieron, pero teniendo en cuenta que incluye a todos los familiares, los de los vencedores y los de los vencidos. Por eso la famosa memoria histórica del señor Zapatero no perseguía ese objetivo y creó más odio que comprensión, más división que unión. Ignoró, como nos recuerda el famoso historiador Ricardo García Cárcel, que en la «Historia de España» de Alianza Editorial, muy consultada en los años setenta, había un volumen dedicado a la Segunda República y la Guerra Civil escrito por Ramón Tamames, al que no se podía llamar derechista.



Hoy quiero celebrar una estupenda iniciativa, llevada a cabo en Galicia por la Fundación Celso Emilio Ferreiro, que ilustra la importancia de la memoria histórica de todos los españoles.



Celso Emilio Ferreiro, el gran poeta gallego, natural de Celanova, era un joven progresista y nacionalista que en un pueblo tradicional y conservador como Celanova, en 1936, corría un serio peligro; así que sus padres lo mandaron a Oviedo, en donde lo alistaron inmediatamente y luchó con los defensores de la ciudad. Aquí conoció a Adolfo Álvarez-Buylla, que, aunque perteneciente a una familia liberal y republicana, también fue alistado. Surgió una gran amistad entre ellos y eran frecuentes las visitas de Ferreiro a casa de Adolfo. Entre Benito Álvarez Buylla, padre de Adolfo, catedrático de la Universidad, poeta y crítico literario, musical y artístico ,y Celso se inició una corriente de simpatía, teniendo en cuenta que ambos eran inteligentes, poetas y defensores de la cultura a ultranza.

Cuando José Benito, hermano de Adolfo, fue encarcelado en Gijón en los difíciles momentos del final de la contienda, en el momento en que los odios están a flor de piel y la justicia brilla por su ausencia, y condenado a muerte y después condonada la pena y cambiada por cadena perpetua en la cárcel de Celanova, Celso Emilio escribe a sus padres y su hermana Polda para que lo ayuden.

Cuando los presos llegan a Celanova, se encuentran con que el famoso Monasterio de San Salvador, construido en el siglo X para servir de unión entre el mundo terrenal y el espiritual, un maravilloso conjunto arquitectónico, se había convertido en cárcel, su particular «longa noite da pedra», y como escribiría Celso Emilio más tarde «onde o mundo se chama Celanova» se convirtió en su mundo.

Pero aquí empieza el milagro de la amistad, de la bondad, del perdón. Polda, que era una mujer muy influyente en Celanova, jefa de la Sección Femenina y de la Acción Católica, se decía que mandaba más que el párroco, inmediatamente va a la cárcel y, viendo el estado en que estaban los presos, pues aquellos primeros meses escaseaba la comida y los guardianes de la Falange no les trataban muy bien, toma cartas en el asunto, les manda comida, y organiza a sus damas de la mejor sociedad de Celanova para poder mejorar la vida de los encarcelados. Sin importarles la condición de los detenidos. La cárcel estaba abarrotada y entre los que allí estaban había gente inocente de todo delito de sangre, gente encarcelada por la denuncia de gente envidiosa o que quería quedarse con su dinero o tierras; también había ladrones, asesinos, infelices... Pronto Polda y sus amigas y algunos de los presos más jóvenes y cultos, entusiastas, consiguen que se funden equipos de fútbol, un coro dirigido por José Benito Álvarez-Buylla que también toca el órgano y da clases de inglés a los presos. Polda y sus señoras de buena voluntad ayudan con la comida, la ropa, lavandería, cartas, papel...

Aquí no hay vencedores ni vencidos, hay seres humanos necesitados de ayuda y seres humanos dispuestos a dársela.

Los presos, agradecidos, le dedican unas palabras de agradecimiento a Leopolda Ferreiro seguidas por unas páginas en las que firman todos. Este testimonio permaneció en los archivos de la familia Ferreiro durante mucho tiempo y ahora la Fundación Celso Emilio Ferreiro, que está dedicando este año, en conmemoración de su centenario, a exaltar la figura de uno de los mejores poetas que Galicia ha dado al mundo, ha publicado en pergamino estas firmas, muchas de ellas ilegibles, al principio un maravilloso poema de Juan Manuel Vega Pico y al final otro magnífico poema de José Benito Álvarez-Buylla.

Esto es lo que yo llamo un excelente ejemplo de memoria histórica. Memoria que recuerda las gestas de unas personas que han sufrido, amado, se han confundido a veces, pero se han vuelto a levantar, han perdonado y han dedicado su vida a los demás. Gestas así no deben olvidarse.

lunes, 10 de diciembre de 2012

EL NOTARIO ÁNGEL ÁZNAREZ DIXIT...

 ... hoy en  LA NUEVA ESPAÑA: 
"Soy optimista sobre el futuro de la ciudad por dos razones: porque Gijón es ciudad de gentes mezcladas, una sociedad como "mestiza", y eso es muy positivo porque donde hay mezcla hay vitalidad, y donde hay endogamia hay enfermedad. Por otra parte, está surgiendo una nueva burguesía  que promete excelencias industrial y tecnológica (podría dar cuatro nuevos apellidos). La vieja burguesía  industrial camina en tránsito acelerado hacia la marginalidad, lo cual es normal, pues nada, a excepción de Dios es eterno. El futuro de Gijón, como el del país y el de Asturias, está en la industria y en las nuevas tecnologías mucho más que en los servicios y por supuesto en la agricultura".


A CADA PREGUNTA SU RESPUESTA...
  1. pregunto, pregunto.
    ¿Qué papel en todo eso se da a la política?
    ¿Está realmente tan seguro de que Dios es eterno?
    ¿Podría decir los cuatro de apellidos nuevos?
    ResponderSuprimir
  2. De política yo, nada de nada. Pero sí me gustaría conocer esos cuatro apellidos; aunque, a decir verdad, los intuyo. Y lo de Dios eterno... ahí lo único que sé es que va a ser difícil demostrarlo. Sí me parecen eternas esas familias que monopolizan todo y se niegan a cualquier cambio.Así nos va.
    ResponderSuprimir

    Respuestas

    1. Angel Aznárez responde:11 de diciembre de 2012 00:01
      Al Anónimo "preguntón", no sabiendo si es del genero masculino, femenino o epiceno, y a Doña Isabel, hembra y muy femenina:
      Quiero pensar que es a mí, autor del "dixit", al que se pregunta; si fuera a otro u otra, pido, por delante, disculpas por entremetido y "meticón".

      1ª RESPUESTA
      Considero que la Política es fundamental, incluso para gobernar comunidades autónomas y ayuntamientos; en esto, como en casi todo, estoy con los griegos (los de antes que no los de ahora que están gobernados por ladrones). Es sabido que lo bueno no es fácil, de ahí que sean escasos los políticos y políticas con bagaje teórico y experiencia. Lo del galgo y su carrera se aplica a éstos.
      Unas veces los partidos políticos, por comodidad y a veces también por fastidiar, escogen, no a los mejores sino a los otros, los más ociosos y dóciles, que son como peluches y muñecas de trapo.
      Otras veces se llega a ciertos cargos por casualidad o accidente, por pura carambola. El o la que así llega, ni se lo podía imaginar, cayendo en la depresión si tiene un poco de sensatez o teniendo arrebatos eufóricos si es un pisaverde o cantamañanas (o una). Siempre se recomendó que los locos no sean los que conduzcan a los ciegos; y de locos y ciegos, gobernantes en comunidades autónomas y ayuntamientos, a mogollón...(incluso uno llegó a la Presidencia del Gobierno). Es una pena, es un dolor.

      2ª RESPUESTA
      La pregunta de Anónimo sobre si "realmente estoy tan seguro de que Dios es eterno", me "acojona" -Dios me perdone la palabrota-.
      Confiésole que mi seguridad es como el viento, a rachas. En los momentos de mayor vendaval, me apoyo solitario en mi mesa-camilla, quedando únicamente tranquilo y relajado al recordar el siguiente dicho muy sabio:"Dios es el único ser que, para reinar, no necesita existir".
      Asi lo más absoluto lo resuelvo con lo más relativo, no precisando, mi admirada doña Isabel, de mayores o menores demostraciones, ni leer a Santo Tomás, el de Aquino.

      3ª RESPUESTA
      Tanto Anónimo como doña Isabel me preguntan por los apellidos de "los cuatro". Eso mismo me lo han preguntado hoy muchas personas.
      Si no di los nombres y apellidos fue, con intención, por dos razones: a) para evitar que las envidias se exciten, ya de por si muy excitadas y excitables,y b) para no poner más en celo o en celos a la mismísima Agencia Tributaria, muy sabiHonda por instinto.
      No dudo de la sagacidad de Anónimo y, por supuesto, de doña Isabel; por eso, con lo que ahora contaré, lo sabrán todo, todo o casi.
      El primero de los cuatro es más un nombre propio que un apellido; nombre antiguo, más del tiempo de los etruscos que de los romanos. El segundo de los cuatro, su nombre propio o apellido empieza con la letra H, no teniendo nada que ver con la Hidroeléctrica, ahora de los chinos y siempre de los coreanos. El apellido del tercero empieza con una C, y para pronunciarlo correctamente ha de ser en ayunas, pues con boca llena es imposible hacerlo.
      Y del cuarto de los cuatro, nada digo, pues empiezo a estar cansado de tanto escribir, y aún, sépanlo Anónimo y doña Isabel, en esta misma noche, me esperan muchas tareas.
      Fdo. Ángel AZNAREZ.

domingo, 9 de diciembre de 2012

"DON GERMÁN ARGÜELLES, artículo de JOSÉ MARCELINO GARCÍA publicado en el diario "EL COMERCIO"


Siempre delgado y joven. Siempre con el caminar de siempre, el doctor Germán Argüelles aparece subiendo, rápido, las escaleras del Sanatorio de Covadonga con su elegancia de médico de la antigua escuela de San Carlos y talla de galán y varón de Romancero. Se pone enseguida la bata, que deja abierta, suelta, medio abrochada; y, médico de lo que en aquella insigne facultad aprendió, va, con agilidad y maestría, atendiendo y entendiendo la patología digestiva de sus pacientes. De vez en cuando, llama a Belén, su hija, para que le busque una ficha, o sale él mismo a buscarla dejando por el pasillo (esa milla de vida y esperanza por donde andan también Leoz, médico de soplos, y Urbón y Domínguez-Gil, de tabas y espinazos)un revuelo blanco y velocísimo de corredor olímpico. De gesto largo, mirada fuerte, inquieto y también detenido, don Germán  va de consulta a quirófano, de quirófano a consulta, y se le ve, ora aquí, ora allá, entre la bondad de Presen y la suavidad de Olga, dos “anunciatas” de verde que le ayudan con cariño y maestría; ellas también de aquí para allá por entre esa melodía de puertas de cristal y de herramientas de acero pulcro, bruñido y ordenado. Desnudo y medio dormido el paciente, enguantado don Germán, con tacto y palpo hace luz en esa noche interior del cuerpo buscando bultos, tocando cuidadosamente puntos secretos de sangre o dolor, que es lo que más abunda en el vivir. Por ese largo y accidentado tránsito de las entrañas, por ese hondón de la existencia, por ese pabellón de sombras, la mirada aguda, pulcra y respetable de don Germán observa si todo está como debe ser. Y cuando descubre algún veneno púrpura, don Germán que, en el silencio del quirófano, dice, en voz alta, cosas y frases, lo embosca, lo saca o lo apunta en su libreta para entregarlo al puñal salvador. Ahora, ese médico, al que uno tanto debe, ha soltado amarras, cortado cable y elevado el ancla para nuevas singladuras y una nueva libertad. Yo, que había aprendido bien su nombre, no puedo evitar sentir un desabrigo, un golpe de tristeza y hasta algo de nostalgia que acompaña siempre a toda la despedida. Y quedo en silencio. Y tomo este papel y escribo el nombre de don Germán Argüelles, este maestro de la medicina; siempre igual de delgado y joven; siempre igual de delgado y joven; siempre con su caminar de siempre, lleno de madurez victoriosa.

TEXTO DE PRESENTACIÓN DE JUAN CAMPAL A LOS RECITALES POÉTICOS DE JOSÉ LUIS CAMPAL EN LEÓN Y EN ASTORGA



"PERFILES DE PLENITUD"
(MUSEO ROMANO DE ASTORGA, 4-XII-2012) 


CARTEL DEL RECITAL EN ASTORGA
José Luis y Juan Campal, durante el recital PERFILES DE PLENITUD

 “PALABRAS CONTRA EL OLVIDO”
                                            (LIBRERÍA ARTEMIS, LEÓN, 5-XII-2012)

CARTEL DEL RECITAL EN LEÓN 
Buenas noches a todos y gracias por decidir compartir con nosotros, José Luis Campal y yo, este tiempo no más desapacible de lo que la naturaleza tiene por costumbre en estas fechas y sí mucho más de lo merecido y justo para la mayoría en tantos otros órdenes de la vida.

Muchas gracias especialmente a las personas que hacen de esta Librería, Artemis, un lugar tan acogedor donde encontrar los terrenales alimentos que en forma de libro nos recetamos y leemos para mejor transitar por la vida y el mundo.

Gratitud por acogernos a José Luis Campal y quien les habla, y a ustedes que con su ingente generosidad han acudido hoy a escucharnos, a compartir este tiempo de palabra, de poesía.

Bien venidos y bien hallados sean pues.

Bien. Como ignoro si lo saben, aclaro que a José Luis y a mí, nos une, amén del común, campestre, asturiano y, contra toda habitualidad, pacífico apellido de Campal, nos une sólo digo, como bien me enseñó el poeta Antonio Merayo, una nueva amistad de toda la vida.

La primera vez que yo oí o leí de José Luis Campal, fue en un ataque de desamparo u orfandad de esos que modernamente le llevan a uno a preguntarle al tío Google cuántas personas más tendrán con uno algo en común, algo sencillo, tampoco mucho pedir, por ejemplo, un apellido, o el más raro de los que uno lleve consigo singularizando así el común nombre propio.

Recordaba haber visto, leído y no entendido –tenía 14 años- un artículo de don Gerardo Diego, en el ABC, titulado Julio Campal, -vanguardista poeta visual, hijo de emigrantes asturianos, nació en Uruguay en 1933, vivió gran parte de su vida en Argentina y sus últimos 6 años en España-, y en el que el maestro daba cuenta de su muerte y obra. Y así, tecleé, como para quitarme egocentrismo, o para evitar la nada que hubiese podido ser poner sólo mi nombre, tecleé digo, Julio Campal, y así apareció allí, como el que no quiere la cosa otro Campal, éste, José Luis, con su Noticia de Julio Campal en el trigésimo aniversario de su muerte. Desde entonces, año dos mil y poco pico, confieso que busco de vez en cuando nuevas de José Luis por la red.

En persona, no nos conocimos hasta el año (2008 o 2009) en las Jornadas Literarias Mar adentro que se celebran en Candás (Asturias) donde coincidimos alguna vez más hasta este año en que acordamos intentar celebrar aquí en los leones, el provincial y el capitalino, alguno de los homenajes con que José Luis continúa amando a Aurora Sánchez, su amiga, su compañera, su cómplice en tantas creativas aventuras, su esposa, lamentablemente desaparecida a injusta edad, y que es hoy aquí y siempre para él, para José Luis, presente ausencia corporal.

Y amando he dicho a conciencia, pues para mí cada verso de este recital, será un beso, una gratitud, una carantoña, un arrumaco, una caricia, un mucho más que José Luis le prodigue, como que en intimidad estuviesen, a su amada Aurora.

Y no es de extrañar que así sea, pues tanto de la memoria que guardo del puntual conocimiento que de ella tuve, el día que conocí también a José Luis, como de cuanto escuché y leí sobre ella, puedo concluir que Aurora fue alguien que se hizo querer. Querer porque a su vez quería, que se hacía apreciar. Apreciar, porque a su vez sabía apreciar. Que fue una de esas personas que con su simple presencia siembra vida a su alrededor. Y digo esto, porque junto a José Luis y el Sporting de Xixón, persona y cosa que fueron dos de sus grandes pasiones, fue también regalando vida en forma de creación artística e intelectual como bien dejan atestiguado sus publicaciones.

El pasado 12 de noviembre, cuando ya sabía que este recital tendría lugar, leí en Facebook un poema titulado Los poetas de amor deberían ser fusilados antes del amanecer.

Comenzaba así:

La poesía de amor MATA. La poesía de amor
MIENTE y ASESINA. El amor no existe,

Y su última estrofa lo hacía de la siguiente manera:

deberían fusilarlos a todos antes del gallo,
en un jardín de rosas con los brazos en jarras,

Automáticamente salté por encima de toda la poesía amorosa leída y se fue mi mente y mi corazón hacia José Luis, hacia este otro Campal. Al punto busqué baluarte. Y no sólo para él, bien cierto es, sino para todos aquellos que de alguna manera creemos en él, el amor, no ya como motor del mundo, porque habría que ponerle entonces, dependiendo del caso, vario apellido y porque de hecho, entonces dudaría, o incluso renegaría aún más del amor y del mundo, sino en el Amor, así escrito con mayúscula, como ese íntimo acicate cotidiano, minúsculo a veces, como ese queséyo que nos lleva al otro, a esa otra persona que, como también leí hace poco, con un simple “hola” puede alegrarnos el día por completo.

Mas, creyente como soy de la mano de Ortega y Gasset en su “El hombre y la gente” que el amor no es más que “el intento de canjear dos soledades”, no me fui a buscar armas y bagajes junto a grandes generales de las letras y el saber, opté por hacerlo en los dichos populares de toda gente y lugar, y así me alié con turcos para sentir que “el amor es esa rosa por la que el jardinero es servidor de mil espinas“, con italianos para sentir que “todo gran amor no es posible sin pena” y con los africanos que dicen “el amor es como la llovizna que cae quedamente, silenciosamente, pero desborda el río”.

De ese amor humano tratará este recital de José Luis, de ese todo y esa nada inexplicable que habita al ser humano, a veces, sin voluntad alguna. Que lo exalta y lo derrumba, que lo endiosa y lo humaniza hasta límites insospechados, a ese amor que, cuando lo sentimos, tan humanos nos hace y tanto nos endiosa porque por él habitados nos sentimos invulnerables.

No hablo de la pasión, sísmica pero como tal pasajera, como pasajeras son sus bienvenidas y bienhalladas réplicas, hablo de ese sentimiento que junto a la otra persona, por la otra persona, nos hace llegar razonada y razonablemente a la conclusión de que, ¡por fin!, hemos encontrado nuestro lugar en el mundo, acaso nuestra más primitiva patria.

Por eso vinieron a mi cabeza, sin búsqueda alguna los viejos versos de Quevedo leídos forzadamente en lejanos tiempos de formación:

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra…

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido:

su cuerpo dejará no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.

Y así también recordé de Efraín Huerta su

Absoluto Amor que dice es:

Como una limpia mañana de besos morenos
cuando las plumas de la aurora comenzaron
a marcar iniciales en el cielo. Como recta
caída y amanecer perfecto.

Amada inmensa
como un violeta de cobalto puro
y la palabra clara del deseo.

Gota de anís en el crepúsculo
te amo con aquella esperanza del suicida poeta
que se meció en el mar
con la más grande de las perezas románticas.

Te miro así
como mirarían las violetas una mañana
ahogada en un rocío de recuerdos.

Es la primera vez que un absoluto amor de oro
hace rumbo en mis venas.

Así lo creo te amo

y un orgullo de plata me corre por el cuerpo.


Por eso estoy hoy aquí con ustedes, por eso te acompaño aquí hoy José Luis, porque bien siento que puedo compartir contigo mis renglones cortos titulados De ahí que me niegue el silencio, donde en manos del hado amor, enamorado, digo, le digo a la ausente amada:

¿Existes o te invento?
¿Eres real o un ensueño?
¿Qué haces aquí si no has venido?
¿Si no hemos quedado, por qué te espero?

¿Por qué de continuo te pienso,
si, confieso, de seguido me lo veto?

¡Ay, mujer!, ¿qué es esto?,
¿qué hago a mi historia garabateándote versos?

Dímelo tú si lo sabes,
si algo en mí lo delata,
si tu intuición te lo avisa.
Mira que si no acabaré creyendo
que debo estar reviviendo;
porque lo que sí sé cierto
es que si callo, me muero.

De ahí que me niegue el silencio.


Hasta aquí mi presentación, amigos, hasta aquí mis torpes palabras, José Luis. Sea ahora tuyo el tiempo del amor hecho verso, hecho palabra.

RECITAL EN LA LIBRERÍA ARTEMIS (LEÓN)

  

NO TODAS LAS CRISIS SON IGUALES


No quiero mover conciencias, no  es eso lo que me propongo  al publicar  esta espeluznante foto. En el fondo pienso que ya nada nos conmueve, pasamos por encima de cientos de imágenes servidas a diario por los medios de comunicación a cual más terrible. Cadáveres en las calles de países en guerra, niños, viejos, mujeres, soldados… ¡Qué más da! La vida ya no vale nada para algunas personas. Otra cosa muy diferente es que suceda cerca, a nuestros vecinos, a un familiar, y ya no digo nada a nosotros mismos.
Volviendo a la foto, y a la intención que me mueve a publicarla, sin permiso, sin el permiso de la persona que me la facilitó que, dicho sea de paso, la hizo hace quince días, en el terreno, a pie de obra que diríamos. Un niño, de cinco años, del que no sé ni el nombre, trata de sobrevivir en un hospital en Mauritania. Podríamos decir tranquilamente que está en crisis, como nos sucede a nosotros; aunque me temo que estemos hablando de una crisis diferente. A él -ni a su familia- no le echaran de casa por no poder pagar la hipoteca: no tiene casa. Sus padres no se ven agobiados por la llegada de las facturas: no tienen luz, ni agua, ni móvil, ni letra del coche… No tienen nada. En todo caso, hambre.
Y yo me pregunto, por preguntar nada más, pura curiosidad, ¿qué ha hecho ese pequeño para nacer tan pobre? No tengo respuesta, la verdad. Me siento avergonzada por algo de lo que yo no tengo la culpa, y es tan poco -casi que nada-  lo que puedo hacer para  solidarizarme con su miseria que... En realidad creo que lo único que quiero es compartir la vergüenza que siento con quien tenga la fortaleza –que la hay que tener- para mirar al niño del que ni tan siquiera sabré nunca su nombre. Y me temo que compartiendo estas miserias no voy a hacer muchos amigos.