viernes, 27 de julio de 2012

POR SER MUJER


The German Chanceller oppeared on the red carpet at opening of Beyreuth Wagner opera festival in same outfit as she wore in 2008

¡Ay cuantas cruces hay que llevar aún simplemente  por ser mujer!  No voy a hablar –escribir, más bien- de violencia doméstica, de las diferencias salariales, de la dificultad para encontrar trabajo… No, de eso no diré nada, todo el mundo está al corriente de la realidad. Y, además, en ese sentido no me puedo quejar, soy una privilegiada.  O eso creo.  Quiero referirme a un artículo que he leído esta mañana en el periódico que ha llamado mi atención: Ángela Merkel repite vestido en el  elitista Festival Wagner de Bayreuth.  Tal “aberración” parece ser que dividió a la opinión alemana. Para algunos fue una muestra de austeridad y, para otros, una ordinariez. Leo que acudió al evento junto con su marido. Se me ocurre, ¿habrá repetido smoking don Jaochim? De eso no se dice nada.  Lo que puede parecer una discriminación  menor, en mi opinión  no lo es.  La sociedad -la elite fundamentalmente- sigue considerándonos floreros.  Me alegro mucho que la señora Merkel se haya limitado –eso supongo- a abrir el armario y elegir uno de sus vestidos acorde para la ocasión, sin más preocupación que ir tan elegante como el evento requería, pero sin importarle si el modelo lo había lucido con anterioridad.  Amén de la discriminación de género que supone estar pendiente en los actos relevantes más de los modelos que lucen las señoras que de su personalidad, me molesta doblemente que con la que está cayendo –dicho en lenguaje coloquial- con los millones de parados en todos los países –nosotros a la cabeza con cerca de seis millones- se están generando, un medio de comunicación –o varios, que ya es grave- se haga eco de semejante estupidez. No hace falta ir tan lejos, en mi entorno también existe esa tontería. Conozco algunas señoras,  de esas que se presentan como  “señora de…”, o que  simplemente tienen  un carguito público,  que se dedican a comentar si fulanita o menganita repite modelo. Creo  que mientras nuestra preocupación –fundamentalmente la de determinadas señoras, a los caballeros les importa menos en general- digo, que mientras el gremio femenino –que me incluye- no cambie el chic y se de cuenta –nos demos cuenta- que somos precisamente nosotras las que debemos de cambiar algunas actitudes, exactamente aquellas que  nos convierten en floreros, -somos algo más, ¿o no?-  nada que hacer. 
Y finalizo aclarando que lo dicho no significa que no me gusten los trapitos, que no me agrade estar guapa -y mejor, aunque  improbable, guapísima-, que no me mire al espejo cada mañana para “restaurar” mi  imagen -dentro de lo posible, claro-. A todos –hombres y mujeres- nos da seguridad ir bien vestidos. Y si estamos guapos y elegantes, pues mucho mejor, pero de ahí a no repetir modelo…
Señoras/es, que rondamos los seis millones de parados. Si necesitamos lucir marca, o no repetir modelo,   para que la sociedad nos considere, es que somos muy poca cosa. Hacer en estos momentos alarde de ostentación raya la inmoralidad.
Hago constancia, para que lo que escribo no suene a pura demagogia, que de cuando en cuando me dejo arrastrar por  la sociedad de consumo en la que estoy anclada  y me compro alguna cosita un poco más especial. Pero aclaro que no forma parte de mis preferencias, sino que responde a que en un momento puntual me gustó una prenda determinada y me lo pude comprar. No por su marca, sino porque me parezca bonita.

miércoles, 25 de julio de 2012

"LA CASA ROSA DE LOS PÉREZ", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ publicado en LA NUEVA ESPAÑA"



Con cariño especial a mi amigo Chema C., al que unos médicos, buenos, tienen en encierro toreando continuamente al peligro, cerca de la plaza de toros en Oviedo.

 Casa-rosa en el Prado Picón en Oviedo 

Allí, en lo más alto del Picón, antes prado, está el edificio que fue de los Pérez, él (Pepe) y ella (Mari). Un edificio esdrújulo, neogótico, barroco y mesopotámico como una torreta de Babel, con un para-rayos para espantar rayos, truenos y centellas, con potencia de alambre, que parece un pelo tieso en campo pelado o calvo. Edificio que pudiera ser un chalet pintado de rosa como un pastel de fresa, un castillo de hadas, voladoras como golondrinas, y el palacio de un moro bereber en Marrakech o de un pachá del Oriente.

Desde que el loco Luis II de Baviera levantó su castillo, loco, de Neuschwanstein, lo más parecido construido fue, precisamente, la casa de los Pérez en la Baviera de Oviedo que es el prado Picón. El segundo apellido de los Pérez es Montero, ¡estupendo!, pues montero y picón es el masculino de montera y picona, que es prenda de traje, no de bárbaros bávaros, sino casera, muy nuestra, de toda la vida de aquí; un auténtico plato de la abuela. Y desde sitio tan alto, mirando abajo, a la calle Santa Susana, un Quijote con lanza en ristre o un Sancho con panza, pueden desafiar al mundo, que eso es  “poner al mundo por montera”, lo que siempre hicieron los dos Pérez, siempre solteros, solterísimos.
 Casa-rosa en el Prado Picón en Oviedo 

Aunque los protagonistas del tenderete (también tentadero) de hoy, pudieran ser fantasmas o hadas, amantes de lo barroco y lo oriental, resulta que son ángeles, esos entes que, según un poeta que escribió en difícil alemán (igual de difícil que escribir en asturianu) “juegan en el Paraíso y vuelan sin plumas”, y que “nunca se sabe si están entre los vivos y los muertos” (de esos, de los ángeles, sé mucho, pues yo soy Angel). Los Pérez Montero son ángeles, que quiero mucho, lo que el lector/lectora no debe olvidar al leerme hoy, mañana o pasado. Nada importan los certificados del Registro Civil, de vida o de muerte, pues la memoria, la mía, --lo único que tengo por ser “probe”-- hace revivir a Pepito y sacar Mari de su residencia en la calle Uría a pasear. Además, Pepe, por estar en el Cielo, no sabe que murió, pues nadie se lo dijo y de eso no se habla en el Paraíso.

Para llegar a la casa-castillo de los Pérez, hay dos vías:  una, desde la Plazuela (San Miguel) subiendo una escalera infinita que llega a lo más alto, igual que la que soñó Jacob, hijo de Isaac y Rebeca, y nieto de Saray (¡qué tristeza siempre me causó este Patriarca, pues, con las cosas tan estupendas y bonitas que se pueden soñar –aunque todas sean mentira, una mentira total- él, Jacob, soñó con una escalera!). Otra vía de acceso es subiendo por la calle Sacramento, girar luego a la izquierda junto al chalet que fue de Castelao (hoy de muchos rezos), y volver a girar a la izquierda. Esta  segunda vía es más lenta, aunque atractiva, que es como dar la vuelta al mundo, teniendo enfrente a “Villa Concha” de don Lorenzo Novo. A propósito: la Magdalena no es la única villa, aunque sí la más escandalosa, de este Oviedo, ciudad de La Escandalera.
 El Belvedere de la casa de los Pérez. 

Muy al lado de la casa, castillo y rosa, está el Seminario Metropolitano, monumental y grandioso, construido en la posguerra española con mucho de eso que se llama “visión de futuro” o “sentido profético”, pues resulta que ahora es “seminario”, así lo llaman, a un pisito de esos de Protección Oficial con derecho a cocina, para dos o más, muy pocos, poquitos y vocacionales.

En la casa rosa, esdrújula, barroca y mesopotámica, entré dos veces. La primera, en verdad, no pasé de la puerta, con felpudo, mirilla y picaporte, aunque eso sí, salté furtivamente la verja entre una nube de mariposas “cortejonas y picajosas”, como las de su especie, las Petaloudes de la Isla de Rodas, donde, según cantó el griego Homero, Ulises puso tapones en sus orejas para no oír cosas de pecado mortal. Se armó la de Dios es Cristo (en el Prado Picón, no en Rodas, como contaremos luego); eso ocurrió en fecha indeterminada, más o menos, en los días de mi Primera Comunión ‑no se pone fecha, por ser de mala educación, apuntar con el dedo a eso de la edad‑. Y la segunda vez que entré fue el 19 de marzo de 1979, día de onomástica de José, por llamarse igual Pepito que el carpintero de Nazaret (también lo contaremos).

Acaeció una vez que, formando parte de la chavalería de Muñoz Degraín, unos con caras de “pelargones “ y otros de “garbanzos” (nací en la calle Campomanes 34, 3º y renací, años después, en la calle Sacramento, 20,5º - no debo repetir lo que conté en Al principio fue la calle Campomanes, en “La Hora de Asturias (28 capítulos-), un día, aburridos de trepar por las piedras de la iglesia en ruinas de Las Carmelitas y de saltar la tapia del campo de Los Catalanes para coger grillos, se decidió, con natural inconsciencia, “ir por peras”, las de los perales del jardín-chalet del arquitecto Castelao, muy próximo a la casa-rosa de los Pérez. Castelao era un señor de buenas aldabas y elegante, siempre con sombrero con ínfulas de chistera, que entraba y salía con su esposa, yendo detrás su hija, que llevaba unas gafas con cristales más de culo de sifón que de botella, seguro que compradas en Óptica Navarro, que fue diplomado en Jena. Mas tarde Castelao se fue a vivir a Santa Susana, edificio pegado a la iglesia de los Carmelitas, seguramente para estar más cerca del P. Florencio, que, en el confesionario (el segundo por la izquierda entrando), un día le vi comer bombones.

En el “ir por peras”, el líder indiscutible fue Martín Caicoya (su hermano Cesar, el mayor, siempre fue más del montón (Pacho ya músico, los González, los Morán, los Llana…), y su hermana Regina, que “patuxaba” sin cesar en el cochecito leré). A Martín nada se le ponía por delante, ni siquiera los huesos de los demás que rompía con gran facilidad, ni los huesos propios, que también rompía cuando calzaba patines de cuatro ruedas –he ahí la raíz de su actual excelencia y prestigio como traumatólogo-. Aquella fuerza de liderazgo me viene al recuerdo cuando terminé de pensar hace unas en otro líder, éste político, el de don Francisco Álvarez-C, en el que se produce un fenómeno de alquimia medieval: la testosterona abundante, bien agitada o batida, muta, muta en vinagres tóxicos (de eso, Martín, nada de nada).

“Arlequín con montera no picona” 
La cogida y comida de las peras fue a la vista y oído de unos soldados de Transmisiones que no se sabe qué hacían en el chalet de enfrente al de Castelao y junto al de “las “Aguadé” (eran dos), con unas antenas en el tejado más altas que las de Radio Asturias en la Plaza de América (ahora pienso que debían ser espías, espías de los seminaristas, que eran lo único a espiar allí; seminaristas como los Ángeles (García y Silva), Bardales y Torga, todos santos antes de nacer. Puestos a saltar verjas y verdejas, tocó a la casa vecina de los Pérez, que no tenía peras sino sauces, y con el encanto de morada de duendes, fantasmas, hadas o Benditas Animas, con o sin purga. En el preciso momento del salto o asalto, se abrió una de las ventanas barrocas o góticas de la casa de los Montero, y una señora mayor, con moño como las de Lagartera y pendientes como los de la Alberca, blandiendo un palo de escoba con la escoba, en un acento entre andaluz y extremeño, nos amenazó con maldiciones. Era doña María, la madre de los Pérez y esposa de Pérez Jiménez, profesor de dibujo y pintor que llegó de Extremadura, que pintaba lienzos del tamaño de sábanas y que diseñó su casa o jeroglífico.
“Para después del pecado” 

Aquellos gritos, a la chavalería andante de Muñoz Degraín, llegó al alma, sintiendo todos, hasta lo más profundo, que habíamos pecado. Por ello, los de los Maristas, fuimos a confesión con el capellán, el Padre Viñayo -(los hermanos Maristas eran muy poca “cosa”, excepto el Hermano Director, que era reverendo, no pudiendo ni confesar); los de la Juventud del Carmelo fueron a confesarse con el Padre Luis, carmelita que nunca se descalzo; los de los Dominicos, con el Padre Pedro (O.P.), que, por ser grande de cabeza, siempre le llamé capitis Magnus. Los más originales en eso de confesiones eran los del Instituto, que tenían más que un confesor, un autentico “santón” o un gurú de la India, que se llamaba don Pedro Caravia.

                                   (Se continuará en segunda parte)

¡NOTICIA BOMBA!: Por comunicación telefónica, con mucho misterio e intriga, a las 22,10 horas del lunes 2 de julio, pocas horas después de la publicación del artículo “Los retretes de la Reina”, se me informó, con detalle, que la loza del retrete del Marqués de Aledo se encuentra en la finca campera de una Autoridad (sólo delegada) y de mucha venia, cerca de Onís. Al domingo siguiente esa misma Autoridad declaró en este Diario que come o “rumia” cachopos de ternera asturiana, con relleno de “jamón y queso francés azul suave”. Todo lo cual se anuncia a efectos de que sean los propios lectores/lectoras los que saquen las conclusiones de risa y que resulten de tanto enredo o embeleco por causa del retrete y de los comestibles o combustibles. ("La Nueva España", edición de Oviedo, 22/07/12)

Fotos cedidas por el autor

domingo, 22 de julio de 2012

JOSÉ LUIS CAMPAL HOMENAJEÓ EN PORTUGAL CON POEMAS A SU ESPOSA, AURORA SÁNCHEZ


AURORA SÁNCHEZ, EN LISBOA (2008)


 Campal, leyendo los poemas dedicados a su esposa, Aurora Sánchez, y pertenecientes al libro inédito 'Aurora de fulgor'
La noche del viernes 20 de julio, la escritora asturiana AURORA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ –amante de todo lo relacionado con el país vecino-  recibió en la Biblioteca Municipal de Cascais, un homenaje poético de mano de su marido, José Luis Campal, quien, reponiéndose al infinito dolor que lleva experimentando por la desaparición de su adorable esposa, viajó hasta Portugal para participar en la velada literaria “Noites com poemas”, auspiciada por su mantenedor, el poeta Jorge Castro.
 Aspecto de los preparitivos del recital, en la Biblioteca Municipal de Cascais 
En el acto, con el salón lleno a rebosar, Campal presentó su última publicación con la editorial lisboeta Apenas Livros: el cuaderno de investigación bibliográfica Nomenclátor cronológico de poetas portugueses del siglo XX, aparecido este mes de julio y cuya elaboración siguió Aurora Sánchez muy de cerca, al tiempo que colaboró en su resultado final, y cuya edición está dedicada a ella por su marido, como puede leerse en las primeras páginas: Para mi inolvidable esposa, Auro Sánchez Fernández (1964-2012), mujer íntegra, serena y maravillosa que me hizo el hombre más feliz sobre la faz de la tierra y que ahora permanece a mi lado con poderosa energía transformadora animándome a resistir con firmeza las atroces dentelladas de la soledad y el indecible sufrimiento de su ausencia; a ella ofrezco, rendido a sus pies, estas humildes páginas, en recuerdo de nuestras suculentas excursiones por los alfarrabistas lisboetas.

 Cuaderno bibliográfico de José Luis Campal, que se presentaba en el acto 
 Inmediatamente después, se procedió, con parlamentos henchidos de emoción por parte de los presentadores (la editora Fernanda Frazão y el poeta J. Castro) y de su marido,  a rendir tributo a la mujer incomparable e irrepetible que fue Aurora Sánchez. Campal leyó 15 poemas pertenecientes a su libro inédito Aurora de fulgor, integrado por cien composiciones en las que Aurora es el principio y final de todo, el eje de su imaginario amoroso; una obra escrita en la plenitud vital, entre 2005 y 2007, y que Aurora gustaba mucho de escucharle a su esposo en la intimidad del hogar.
 De izquierda a derecha, Jorge Castro (organizador de la velada), J. L. Campal y Fernanda Frazao, editora portuguesa de Apenas
Al final de la lectura pública, que se desenvolvió en un ambiente de absoluta reverencia respetuosa por parte del auditorio, Aurora Sánchez Fernández recibió una prolongada y atronadora ovación que conmocionó a su marido y fue el merecido homenaje a una vida breve pero intensa, de irrefrenable creatividad.
Frazao presentando a Campal

Reproducimos cinco de los poemas leídos por su esposo en el acto portugués.

XIII

Absorbimos con ansia
la textura de la entrega.
Extasiados en tan dulces geografías,
el mundo se detuvo
en la perfección total
y sólo existieron dos pronombres
hechos tacto y temblor en la 604.


XVI

Cuando me llamas, amor,
hace horas que en mi corazón
repican campanas de gloria.
Él conoce cada sílaba o flor,
dicha o sentida, que de tu boca
corre a fundirse con mi anhelo.
Nos pensamos y el mundo
ya no conoce otro eje.


XLIV


Te quiero porque en tu atlas renacen
vigorosas las oscilaciones de este darse
sin tregua ni escollo que pueda apartarnos
de la dulzura que rebosan nuestros corazones.
Te quiero porque en este regazo hay mensajes
modelados sin borrones, respuestas incandescentes
a tantas preguntas como quiso izar la vida para 
[probarnos.
Te quiero porque no hay en nosotros incógnitas,
sólo sangre a borbotones que poderosa va 
[penetrándonos,
fuera ya tú y yo del mundo de los otros, mansamente 
[extraños.
Te quiero porque, sin ti, respirar es un acto baldío 
[y egoísta.

LIII

Vendrás en el mejor de los tiempos: en éste.
Te recibiremos con la esperanza como única herencia
y te acunarán prodigiosos brazos de bondad
que irán colocando en tu historia las más claras sonrisas.
Todavía no has nacido, eres sólo ensueño luminoso
que habita en el pecho de tus padres futuros,
pero ya te adivinamos lleno de signos de nuestro amor.


LXVIII

Amo tu olor
a hierba húmeda,
a planeo de estornino,
a cerezas tomadas en lo alto.
Amo tantos tesoros
como me brindas
desnuda de cautelas.


José L. Campal, leyendo en el British Bar, donde se rodó el filme de A. Tanner 'En la ciudad blanca'


Aspecto de la sala durante la velada (Fotografía de L. Castro y L. Calmeiro)

Campal, firmando ejemplares de su libro (Fotografía de L. Castro y L. Calmeiro) 

 Cartel del acto


jueves, 19 de julio de 2012

"POR FAVOR REBAJEMOS EL NIVEL DE FRUSTRACIÓN", artículo de VIRGINIA ÁLVAREZ BUYLLA publicado en "LA NUEVA ESPAÑA"

La autora


Si queremos recordar cómo empezó todo tenemos que remontarnos al año 2006, cuando las hipotecas subprime explotaron en Estados Unidos arrastrando con ellas a la banca, las bolsas y a casi todos los países europeos. Bush y su Gobierno, en 2008, tienen que rescatar a los bancos y muchas entidades financieras quiebran. En Europa algunos países empiezan a actuar ante el desastre, por ejemplo la Hypo Real Bank alemana es intervenida por el Estado. En España se produce la burbuja inmobiliaria y el país comienza a resquebrajarse. Hasta aquí podríamos decir que la culpa no es nuestra, pero a partir de aquí el señor Zapatero y su Gobierno precipitan el desastre.
Creo que si hacemos un concurso sobre el peor presidente de nuestra historia, Zapatero
se llevaría la palma. Porque mientras todo esto estaba sucediendo en el mundo, ¿qué estaba sucediendo en nuestro país? Según Zapatero, no sucedía nada. Cuando empezaron a alzarse muchas voces, entre ellas la mía, para que se empezasen a tomar medidas para paliar la crisis, se nos catalogó de agoreros y de antipatriotas.
Se llegó hasta el límite de lo absurdo cuando tras el debate televisivo entre Pedro Solbes, ministro de Economía y Hacienda a la sazón, y Manuel Pizarro, economista, jurista, abogado del Estado, muchos oyentes y las encuestas televisivas dieron a Pizarro como perdedor, cuando Pizarro se limitó a repetir que la crisis económica la teníamos encima, que había que tomar medidas inmediatamente, todo ello de una manera educada y sosegada, y Solbes casi no le dejaba hablar, repitiendo con fuerza y agresividad que no había ninguna crisis, y que si la hubiera, España estaba perfectamente preparada para afrontarla. Nuestros bancos eran los mejores de Europa. Uno sólo con verdades, el otro sólo con mentiras, eso sí, con la cara dura más grande que he visto en mi vida.

De hecho, los dos han desaparecido de la vida política española, uno, Solbes, afortunadamente, el otro, Pizarro, una gran pérdida.
Después de los desastrosos mandatos de Zapatero, los españoles no tuvieron más remedio que rendirse a la evidencia de que hacía falta un cambio, y lo hicieron. En las últimas elecciones ganó Mariano Rajoy, presidente del PP, por mayoría absoluta. No creo que la mayoría le haya votado por su encanto personal o por las promesas electorales que hizo, que todo el mundo sabe que nadie cumple, sino porque no se podía seguir en ese caos de mentiras, corrupciones, falta de eficiencia y de soluciones.


Pero hete aquí que a los pocos días de las elecciones la oposición comienza a atacar al Presidente, sin darle ni unos meses de cortesía ni unas semanas. Los sindicatos, que habían estado callados y disfrutando de su estatus durante mucho tiempo, de repente descubren que estamos mal y que no se puede seguir así. Amenazas de huelgas parciales, de huelgas generales, de manifestaciones, de ocupar las calles, que de amenazas se convierten en hechos, pero ni una palabra de arrimar el hombre, de trabajar unidos, de aceptar que en un momento de recesión, de deudas sin cuento, hay que apretarse el cinturón.


Se empieza a envenenar a la opinión pública con las mentiras de rigor, con calumnias, ya se sabe cuenta mentiras que algo queda, y la gente, con miedo a lo peor, a que les quiten las pensiones, los hospitales, las escuelas. Hasta algunos llaman a la revolución. La imagen que damos al mundo es tremenda. ¿Qué queremos? Que no se tome ninguna medida, que nos echen del euro y de la Comunidad Europea, y después ¿qué?, unirnos a África, que nos ayude Marruecos, que siempre fue tan proclive a hacerlo.


Nuestro Presidente, nos guste o no, elegido democráticamente por la mayoría, anuncia unas medidas terribles. Nos asegura que no tiene más remedio que hacerlo, que ya sabe que va en contra de lo que había prometido, pero es imperativo hacerlo. Sus huestes le aplauden en el Parlamento, se dice que es que celebran las medidas. Yo discrepo, no me puedo creer que haya alguien tan malo y tan idiota, yo más bien creo que le aplauden por haber tenido el valor de tomar esas medidas cuando todos saben que le va a costar la Presidencia, podría decir que no va a hacer nada porque los españoles somos muy buenos y que se jorobe Europa, pero no puede hacerlo.


Por favor, dejemos la crispación a un lado, una guerra nunca soluciona nada y queda demostrado que todos pierden. Luchemos todos juntos y no unos en contra de otros y, así, les aseguro que vamos a salir de ésta.

domingo, 15 de julio de 2012

JOAQUÍN PIXÁN ACTUARÁ EN EL TEATRO PRENDES DE CANDÁS


Si os gusta la buena música, no os podéis perder este concierto

El próximo 20 de julio, viernes, Joaquín Pixán regresa 25 años después  al Teatro Prendes de Candás.  

Joaquín Pixán y José Marcelino García en Candás este invierno

Han pasado 25 años desde que el tenor Joaquín Pixán se subiera al escenario del Teatro Prendes de Cándás para mostrar su proyecto más emblemático, el que más le une a sus raíces, “Madre Asturias”. Fue aquella una memorable ocasión, en la que estuvo acompañado por el pianista Alejandro Zabala, que ha quedado grabada en la memoria de los asturianos. Ahora, con ese recuerdo al fondo, Joaquín Pixán regresa con un nuevo recital. 
Joaquín Pixán y Ángel González




















En la primera parte del recital se podrán escuchar, además de fragmentos de “Oda a Jovellanos”, obras de un autor contemporáneo de este político y escritor del siglo XIX,  Rodríguez de Ledesma. Como no podía ser menos, “Madre Asturias” de Antón García Abril vuelve a estar presente en este concierto. En la segunda parte, la voz de Joaquín Pixán recorrerá piezas de compositores universales del siglo XX hispanoamericanos y españoles, con un acento especial en la copla, en esta ocasión de la mano del maestro Quiroga.

Joaquín Pixán estará acompañado por el pianista Mario Bernardo en este recital que tendrá lugar el próximo sábado 21 de julio a las 23:00 horas y que supone la culminación de un esperado reencuentro del tenor con el público de Candás.


Los vídeos que siguen seguro que os gustan y os animan a verlo en directo en Candás el próximo viernes 


http://www.youtube.com/watch?v=7j_KslDkQVk&feature=related

sábado, 14 de julio de 2012

DON ÁNGEL AZNÁREZ, NOTARIO, SALE AL PASO A UNO DE MIS COMENTARIOS


Esto parece una ruina...

Pero siempre nos queda esta solución...



De Angel Aznárez 

Querida Isabel:                       

Dices que "hay que ser valiente y tirarse a la piscina". Totalmente de acuerdo y sobre todo en este tiempo.

¿Te parece poca mi presencia en la radio, en la televisión y en la prensa, siempre tirándome a la piscina, sin hacer la pelota a ningún zascandil, aunque se crea dios? (con minúscula). 

He manifestado, entre otras cuestiones, las siguientes: 

-que la llamada "concertación" asturiana es una "memez" y que ya está bien de engaños mediáticos. 

-que todo, la sanidad, la educación y el resto de nuestro "Estado de Bienestar", son a crédito, pues son otros los que nos prestan el dinero, ya que España apenas tiene, en contra de lo que pensó el zapatero.

-que mientras unos pagan muchos impuestos, otros están muy tranquilos y cada vez más ricos, pues lugares de España, de la misma España, son paraísos fiscales. 

-que se explique a los contribuyentes y ciudadanos el destino, con detalle, de los Fondos Mineros y las ayudas a las empresas mineras, para saber si alguno o algunos los robaron (que no me extrañaría). 

-que la actual crisis va a poner en el centro del escenario la gran tarta o el robo masivo que los ciudadanos hemos tenido que soportar, casi como los griegos. 

-que se diga lo que han cobrado, desde 2007, los directivos y consejeros de las Cajas de Ahorros, de todas, todas y todas, así como tipo de interés de los créditos con los que algunos han construido sus mansiones, al tiempo que obligan a los trabajadores a volver a firmar contratos de trabajo con intimidación y dolo o engaño (de esto sé mucho:nací en una Caja, soy hijo de Director General y fui miembro del Consejo de Administración de una muy importante de Cataluña). 

Isabel: ¿Has entendido, por ejemplo, mis artículos sobre el Vaticano?. Parece como si quisieras, no que me lance a la piscina, sino que me ahogue. 

Debes verme más en La RTPA -mientras, naturalmente, me sigan invitando- y leerme mejor (por ejemplo el próximo lunes en la RTPA, a las 21,30). No dudes, Isabel, que todo lo hago por sentido de responsabilidad -eso creo-, y porque no estoy a obediencia de nadie -de eso, estoy seguro- ni tengo un carnet de Partido Político para alimentarme o alimentar a los míos, colocándoseme por aquí o por allá.

Tratar de hacer Literatura satírica es uno de mis múltiples quehaceres, que, juntos, me suponen un trabajo que me ocupan más, muchas más, de una docena de horas al día y a la noche.

Y esa Literatura es compatible con las tragedias con las que al día convivo y que tengo obligación profesional de solucionar en lo posible.

¡Que escribir hoy, que, al tiempo, que se bajan sueldos a unos, funcionarios, otros, por ejemplo, los parlamentarios -algunos- siguen cobrando o robando dietas por desplazamientos, viviendo en un pisito o pisazo a escasos metros del Congreso (Madrid) o de la Junta del Principado!(aquí, a mi lado, tengo la lista) 

Léeme esto, te lo ruego, con tono sereno y de amigo, que nada estoy "enfurruñado". Resulta, Isabel, que me pediste un artículo de los otros (en el de "Los retretes de la Reina" digo verdades como puños); pues aquí lo tienes. Puedes publicarlo en el blog y en la sección que quiera.

Fdo. Angel Aznárez. 

jueves, 12 de julio de 2012

"40 NO SON NADA", poema de JOSÉ L. CAMPAL (con AURORA SÁNCHEZ)




A Mario, en su cuadragésima primavera


















Detrás de cada puerta
asoma su carta el destino,
incitándonos a vaciarla de tinta,
señalándonos la ruta que nos vencerá de cansancio.

Detrás de cada puerta
la edad inagotable de la vida
acierta siempre que nos clava sus ojos sabios
porque el largo camino que, como licor delicioso, nos ofrece
en nada será comparable al liviano paseo que dejamos a la espalda,
borroso en sus marcas, mero entrenamiento para el devenir futuro.


24/VI/2012

EL ÚLTIMO VERANO


Tengo la costumbre de decir que éste es el último verano. Y siempre cunde el pánico entre quienes me rodean. Surge la pregunta, ¿Estás enferma, tienes algo? No necesariamente, aunque posible. Pero, ¿por qué no vivir este verano como si fuese el último? Es último para muchas cosas que no se repetirán el que viene. Siempre sucede algo, bueno o malo, que no nos volverá a pasar. Personalmente quisiera olvidar, lo dicho, este verano. Que no es más que la cola de un invierno malo, de esos que uno hubiese querido que no pasasen nunca. Unas personas se han ido para siempre y me han dejado una enorme tristeza, otras sembraron a mi alrededor  traición, maldad, mentiras…, me han inundado de una rabia que difícilmente  logro contener. Y lo curioso del caso es que no encuentro razones que justifiquen esos deleznables y maquiavélicos comportamientos. Eso sí, siempre lo arreglan todo con rezos, con infinidad de misas, comunión  diaria… Tal vez por eso  pongo en cuarentena –seguro que injustamente, no todo el mundo ha de ser  igual- a quien no ajusta su comportamiento a lo que quiere aparentar con sus creencias y pregona con la boca muy grande, como si su moral estuviese por encima del bien y del mal.  Por fortuna, tengo cerca de mí  a otras personas que están en el lado opuesto: son buena gente. Pues a esas les digo que vivan el verano como si fuese el último, que apuren los buenos momentos, que valoren que  ahora estamos todos. El futuro es hoy. Es lo único que de real tiene la vida. Mañana…,¡a saber!

domingo, 8 de julio de 2012

"¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO EN EL VATICANO (OLTRETEVERE)?", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ



 Artículo publicado en "RELIGIÓN DIGITAL"


                                                                (3ª PARTE)

--¿Qué ves, Jeremías?
Respondí:
--Higos, Señor, higos; los buenos son muy buenos, y los malos son tan malos que no se pueden comer.
(Del libro profético Jeremías)


FOTO CEDIDA POR EL AUTOR
Si en la 2ª Parte bordeamos y cortejamos, con delicadeza filial, la complejidad resultante de que el Papa o Sumo Pontífice sea, a la vez y junto, Soberano absoluto del Estado de la Ciudad del Vaticano, Pastor de la Iglesia Universal y Mártir como Pedro, ahora toca lo de “la aristocracia de cardenales” (Carl Schmitt), que son los electores del Papa, primus (primero) y petrinus (roca). Eso es así en los cánones, y en la realidad lo es más o menos, pues unos papas, con intensidad variable, son más primeros y petrinos que otros. Acaso sea el Papa actual, mi bendito Benedicto, mucho más primus et petrinus de que lo que parece, incluso a los especialistas o vaticanistas, que escriben libros, alguno con equivocaciones.

FOTO CEDIDA POR EL AUTOR
Es indiscutible que Benedicto XVI es un Papa teólogo, como indiscutible es que Pío XII fue un Papa jurista (o canonista), y hay discusiones sobre lo que fueron otros papas del siglo XX, algunos muy manoseados. Benedicto XVI es de buen humor, lo que es privilegio de su inteligencia probada; es terco o tozudo, lo que es normal al ser de cuna germánica, aunque en la modalidad bávara, muy atenuada; es austero, enigmático y trascendente, como suelen ser los del Monacato. Y es que hubo papas en el siglo XX, que tuvieron próximos colaboradores, que manejaban los dineros con habilidad de saltimbanquis, eslavos; lo que es, por cierto, de frivolidad y de intranscendencia.

Lo de más lujo material que, al parecer,  posee Benedicto XVI es una preciosa colección de cruces pectorales, de oros con piedras preciosas incrustadas, que también están ya a buen recaudo de las manos ladronas. Su secretario particular o “pasqualino” es tentado por el saber, las ciencias político-religiosas y las lectiones magistrales, colocándose gorritos universitarios, que no mitras episcopales, lo cual, por ahora, da tranquilidad; además, en este tiempo, no existe nada parecido al sindicato Solidarnosc. Hace unos meses, mi amigo, purpurado junto al Tevere, me dijo: “Hasta los ceremonieros encabezaron mitras –caro Angelo-; que lo de monseñor Virgilio Noé fue otra cosa”. Es verdad que Benedicto toca el piano y que escribió sobre el Niño Jesús, pero eso no significa que navegue, flote, vuele o transite entre nubes, es decir, que no gobierne. De eso, nada, siendo esa, precisamente, la causa de que esté sometido su Pontificado a una continua desestabilización y desde el principio (2005).

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Desde que ví y oí al cardenal Ratzinger en el imponente púlpito ambrosiano de la catedral de Milán, nel pomeriggio del 14 de febrero de 2005, con ocasión del funeral por monseñor Luigi Giussani (ese mismo día fue ingresado por segunda vez en el hospital Gemelli el Papa Juan Pablo II), no dudé quién iba a ser el siguiente Papa. “Sentí” como que hubiese dicho desde el púlpito impresionándome el prefecto y perfecto Ratzinger: “Aquí estoy yo, lo que anuncio urbi et orbi”, al tiempo que los vaticanistas escribían que el papable era el diocesano Tettamanzi, que allí estaba, abajo, abajo, no arriba. Por eso, al alba del mismo martes 19 de abril (fue elegido Papa a media tarde), escribimos lo que escribimos en el diario La Nueva España (El gran elector, monseñor Ratzinger); y por aquello, el sábado 16 de abril escribimos, en el diario El Comercio (Ante el Cónclave) y después de transcribir el texto sobre “la suciedad en la Iglesia”, leído en el Coliseo romano el Viernes Santo, lo siguiente: “He ahí un programa del futuro Papado en forma de plegaria breve”.

Y volvamos a lo de la aristocracia cardenalicia, que parece resistirse (se recomienda con humildad la lectura de Y la tormenta se desató sobre el Vaticano el 4 de abril de 2010 y Alarmas papales el 7 de marzo de 2010). No es sorprendente –tal vez, a algunos sorprenda- que el canon 230 del Código de Derecho Canónico de Benedicto XV (1917), calificase al colegio de cardenales de “Senado del Romano Pontífice”. Y lo de Senatus nos introduce, por la puerta principal, en la Roma Imperial y en su Derecho. Fue Max Weber el que, a principios del siglo XX, fijó en tres los logros evolutivos del mundo antiguo: el monoteísmo judío, el derecho romano y la institución eclesiástica romana. No hay duda de que sobre la base del derecho romano se desarrolló el cristianismo latino y su esencial derecho; ese derecho al que Su Eminencia el cardenal Bertone, atribuye una “dimensión de ejemplaridad para la sociedad civil, induciendo a considerar el poder y su ordenamiento como un servicio a la comunidad y en el supremo interés de la persona humana” (Discurso de 14 de marzo de 2012). ¡Ojala, ojala! pero…

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Fue un emperador romano, Constantino, el que instaló una religión, con forma muy peculiar (ecclesia) en el núcleo del Imperio. Fue portentoso que en doce años (312-324) se pasara de ser el cristianismo en primer lugar lo tolerado a serlo el  paganismo después (Paul Veyne). Sólo podemos señalar aquí el buen análisis de Hauke Brunkhorst sobre lo que llamó la Juridización de lo sacro, así como citar a Paul Veyne, con devoción, por ser el autor de esa maravilla de libro El Imperio greco-romano”, editado en 2005 por la editorial francesa Du Seuil. 

El beneficio de Constantino para la Iglesia fue inmenso, y la estructura del Derecho Romano, trasplantada a la Iglesia, fue una de las claves de la sobrevivencia católica hasta hoy. El aristocratismo senatorial romano, su auctoritas, vive aún hoy en el aristocratismo del colegio de cardenales, sin deber confundir a ese Colegio de vetustos con la Curia, que es diferente, aunque también la compongan vetustos. Lo parecido, por ser de la misma herencia, tiene, naturalmente, sus inconvenientes, pues hasta se heredan las deudas. La burocracia eclesiástica funcionó muy bien, consiguiendo --naturalmente con la ayuda del Espíritu Santo-- la permanencia de la Iglesia, de 2012 años de edad (al cardenal Lustiger, según escribió el 22 de diciembre de 1995  y quizá por ser judío, no le parecieron suficientes).

Que haya tensiones entre los que están dentro de la Curia y los que están fuera, es normal, nada llamativo; los intereses siempre van en función del lugar que se ocupe:   bien dentro o bien fuera, cómo bien explicara Max Weber. Por ello, las continuas apelaciones a reformar y descentralizar la Curia romana, incluso blandiendo textos del Concilio Vaticano II, provocan y provocarán las resistencias propias de las potentes burocracias y “de los de dentro”. En el Mayo de 1968 se coreaba y pedía: “El poder en todas partes (partout), incluso en el centro”. Eso, como tantas cosas de entonces, hoy suena a majadería de majaderos. Escrito lo cual, no quiere decir que no haya que denunciar abusos, hechos y prácticas, jurídicas y no jurídicas, impropias del tiempo presente, que no es el del Bajo Imperio romano o de la Edad Media.

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No es correcto decir que el Papa es a la Iglesia lo que los cesares romanos eran al Imperio (romano), pero elegir a un emperador y también a un papa, es asunto muy lioso. Cuenta Paul Veyne que del año 235 al 292 d.c) hubo 17 emperadores, 14 de los cuales fueron asesinados”, incumpliéndose el deber esencial de todo emperador (del papa también) que consiste en preparar la transmisión pacífica de su trono. Que un emperador llegase a serlo por elección del Senado propició todo tipo de puñaladas y matanzas. Plinio pone en boca de un panegirista lo siguiente, terrible: “Es preferible, como emperador, a un niño mal parido que a un extranjero mal escogido”.

No puedo detenerme en el fascinante asunto del “análisis teórico y la compleja casuística derivada de los supuestos de transmisión  y usurpación del poder imperial“ (Derecho público romano de Fernández de Buján); sólo señalaré que, para evitar guerras civiles, crímenes y usurpaciones, los juristas echaron mano de esa ficción familiar y filial, que se llamó la adoptio (adopción). Mas tarde, los bárbaros godos, cayeron en la cuenta que era preferible esa extravagancia consistente en que el Monarca lo fuera gracias a las peripecias ambulatorias de los espermatozoides de su papá y los óvulos de su mamá, que no por un sistema electivo en el que moría hasta el apuntador (esto, naturalmente, debería explicarse más, con remisión a textos romanos, a los Concilios de Toledo y a la sabiduría del profesor G. de Valdeavellano.

Hoy, el único Soberano por elección (per scrutinium), por mayoría de “aristócratas”, es el papa, que, por lo que resulta de lo anterior, es un proceso muy delicado por desestabilizador. Es verdad que, como escribiera Carl Schmitt, citando a Dupanluop, “el último pastor de los Abruzos tenga la posibilidad de convertirse en ese soberano autocrático”, pero eso tiene un coste inmenso, inmenso, por luchas e intrigas. No hay “Cursus Honorum” más endiablado para llegar a ejercer el cargo –papa- más complicado en la Tierra.

(Continuaremos, 4ª Parte, no contando anécdotas de cónclaves, que se pueden leer en historias y libros de vaticanistas, sino con categorías como la Constitución Apostólica Vacantur Apostolicae Sedis, promulgada por el canonista Papa Pío XII, el 8 de diciembre de 1945, con esa regla tan peculiar para la elección del Romano Pontífice, del duae saltem ex tribus parti bus Cardinalium, UNO PLUS. Analizaremos la edad del elegido, que amortigua tensiones si es “joven” o que las acelera si es ya anciano. Concluiremos con la sorpresa por haber visto a un cardenal muy papable, en Paris, a finales de febrero de este mismo año, en las inmediaciones de Notre-Dame de Paris, con preocupantes síntomas de artrosis en los dedos de sus manos. Y ¡con lo que muestran los papas sus manos!







"DOS IMPRESIONES SOBRE PHILIP ROTH", artículo de JOSÉ LUIS CAMPAL


(Artículo exclusivo para el blog Las mil caras de mi ciudad)

Philip Roth, ilustración de Mike Casal 

La concesión, el pasado mes de junio, del premio Príncipe de Asturias de las Letras al norteamericano PHILIP ROTH me ha recordado dos libros suyos que leí en 2010 (los únicos de su autoría que llegaron a nuestras estanterías) y que anoté puntualmente en mi diario de ese año, al que titulé Placajes y rebotes. Recupero ahora esas dos apuntaciones sobre el galardonado.

Domingo, 10 de enero de 2010.
Termino la fábula paródica El pecho, de Philip Roth –un escritor virgen para mí y que talmente parecía perseguirnos allá por donde íbamos, pues el último año nos cruzamos con sus portadas en toda librería que visitábamos, en España o en Italia–. No pasa de ser un simpático ejercicio que juega con el punto de partida de La metamorfosis para presentarnos, contada en primera persona, la peripecia de un docente especialista en Kafka y Gogol convertido de la noche a la mañana en un inmenso seno, lo que le permite poner en solfa las convenciones sexuales de los estadounidenses y su encopetada artificiosidad, o reírse del sistema universitario. Roth mantiene la curiosidad de hasta dónde podrá estirar la anécdota –el librito apenas llega a las cien páginas con generosos cuerpos de letras y dadivosos entrelineados–, pero si bien la primera parte se engulle sin pestañear (el proceso de transformación y su reclusión en un hospital), la segunda mitad del relato cae en repeticiones (sobre la libido y la creencia de saberse demente) porque posiblemente se le han agotado las opciones con que retenernos al pie del cañón y llega a su final a medio gas y forzando el cierre. El reto no era fácil y la sombra del checo demasiado alargada como para ponerse a su nivel, por lo que Roth, para evitar reclamaciones, saca constantemente a relucir la similitud de ambos planteamientos.

Sábado, 13 de febrero de 2010
Después de 360 páginas y a falta de un centenar, lo que quizá sea un poco cobarde por mi parte tras tanto trote, abandono la novela de Philip Roth Me casé con un comunista (RHM, 2007) porque su prosa eficiente se desgasta en la inmovilidad, ya que no hace más que dar vueltas sobre sí misma como una peonza, relatándonos prácticamente lo mismo pero puesto en boca de diferentes personajes, con leves variaciones, y aquí no valen las comparaciones con Proust. Reconozco que el asunto me atraía (la perversión macartista en la epidermis social de los USA), pero hay que saber cuándo parar y cuándo borrar, y en este libro Roth da la impresión de no estar por la labor de limar y concentrarse en lo que se trae entre manos.