sábado, 30 de junio de 2012

"QUÉ ESTÁ OCURRIENDO EN EL VATICANO (OLTRETEVERE)", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ


 Artículo publicado en el diario "LA NUEVA ESPAÑA" y en "RELIGIÓN DIGITAL" (24/06/2012)

(2ª Parte)

El Señor respondió a Job desde la tormenta y dijo: Quién es ése que enturbia mi consejo con palabras sin sentido. Si eres valiente prepárate y tú me responderás. ¿Dónde estabas tú cuando afiancé la tierra? Habla, si es que sabes tanto.
Del Libro de JOB

Foto cedida por el autor
Si el domingo 10 de junio escribimos que, según el católico y teólogo-político Carl Schmitt, la Iglesia romana es capaz de asumir, de un modo más o menos pacífico, muchas contradicciones y antítesis –lo que él denominó la complexio oppositorum-, hoy interesa destacar que esa excepcional facilidad se gesta, es soportable y no es aniquiladora, como consecuencia, según el también jurista alemán, de que la Iglesia católica es la única institución que representa (Repräsentation) a Dios y a Cristo, el Dios hecho hombre. “El Papa –escrib- no es un profeta, sino el representante de Cristo”. Representar nada más y nada menos que al Altísimo, a Dios, ha de otorgar una fuerza y una resistencia que nada tiene que ver con la fragilidad propia de la humana representación política (Vertretung), que resulta de procesos electorales de mucha relatividad y aproximativos.

Ahí está la clave del pensamiento autoritario de C. Schmitt, que ve en la Iglesia romana un modelo o ideal de autoridad, que quisiera trasladar a las sociedades civiles, políticas, organizadas en Estados. Cuando todo ello fue escrito, en los primeros años veinte del siglo XX, estaba naciente el fascismo italiano, y a la influencia del pensamiento autoritario de Schmitt en el nacional-catolicismo español de los años cuarenta, nos referimos en El nacional-catolicismo de la Ley Hipotecaria hoy (primera y segunda parte), aquí publicados. Una representación, pues, de lo divino, de la que resulta una Autoridad, la de la Iglesia, poderosa, piramidal y muy jerarquizada, y que remata con el dogma de la infalibilidad papal. Naturalmente, que eso nada tiene que ver con ideales democráticos y de igualdad, y que ha hecho posible que, por ahora, las “complejidades opuestas” y las contradicciones no hayan acabado con la Institución eclesiástica. Veinte siglos de existencia del catolicismo romano es la prueba, sobreviviendo a todas las revoluciones, tanto las técnicas como las sociales. “Una bella lección de realismo político”, que escribiera el polemista francés Régis Debray (Le Figaro, 6 de febrero de 1999, pág.35).

Su Eminencia el cardenal Bertone, Secretario de Estado del Santo Padre, que pronuncia lecciones magistrales y lee discursos de gran finura y de enjundia jurídicas, predicó la ortodoxia en la Universidad de Wroclaw (Polonia) el 10 febrero de 2010: “En la Iglesia católica el poder no es divisible”, añadiendo que “la relación estructural  entre la jerarquía y el resto del pueblo de Dios, no puede ser puesto en términos de reparto de poder”. Son muy interesantes a este efecto las reflexiones sobre la relación entre Iglesia y democracia de Giacomo Coccoline en su libro La relación entre teología y política en Joseph Ratzinger” (2011), que es concreción de algo mas amplio: Religión y Democracia. Las complejas oposiciones señaladas por Schmitt en Catolicismo romano y forma política (trascritas en la 1ª Parte), no dejaron de aumentar, fueron a más, desde que el libro fue escrito (1923). Hoy, la institución eclesiástica, entidad gestora del mensaje evangélico, se enfrente a problemas graves, gravísimos, muy “indigestos” y complejos.

Resulta sorprendente que un Papa, el Beato Juan Pablo II, tan súbito y resolutivo, haya dejado sin resolver tres problemas mayores, pasándolos a su sucesor, a mi bendito Benedicto. Los tres problemas mayores son: el de los cismáticos lefebvrianos, el de Maciel y la pedofilia, y lo del Banco vaticano (el IOR). En relación a este último (IOR), me limito, por ahora, a señalar que, como dijo el católico e historiador del Papado y autor del libro Le moment Benoît XVI (2008), Philippe Levillain, lo del IOR es el verdadero Talón de Aquiles de la Iglesia católica…” (de eso algo sabemos y más se sabrá, aunque si se acaba sabiendo mucho, la “cosa” puede terminar muy mal, como la glasnost o “transparencia” de Gorbachov.

Culpar de aquellos males a la secularización, como acaba de hacer el jesuita Giandomenico Mucci, o culpar de esos males al Maligno, como lo hizo por última vez Benedicto XVI en la Audiencia General de 13 de junio de 2012 (leyó: Nuestra debilidad, nuestra inadecuación, la dificultad de vencer al Maligno”), ese culpar –digo- a la secularización y al Maligno, es preocupante, pues pudiera mostrar o revelar una escasez, una debilidad y una inconsistencia de argumentación. El problema se sabe muy bien cuál es y dónde está. Además: “una iglesia que habla y hace hablar demasiado de sí, no habla de aquello de lo que debería hablar”.
Foto cedida por el autor

Tiene razón el Santo Padre reitero, mi bendito Benedicto- al manifestar que el asunto de la pedofilia afecta a la credibilidad de la Iglesia (Mensaje papal al Congreso Eucarístico Internacional de Dublín este mismo mes), pero lo del Banco vaticano también afecta a esa credibilidad, es un descrédito mayúsculo,, si bien opera de una manera cualificada y selectiva: son las importantes élites mundiales, la diplomacia y las organizaciones internacionales las escandalizadas. Esto sin duda, lo sabe muy bien Su Excelencia el Arzobispo Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados de la Secretaria de Estado del Vaticano, que, en calidad de tal, pronuncia, en los meses de septiembre de cada año, bonitos discursos en las Asambleas Generales de la ONU –el último lo pronunció el 27 de septiembre de 2011--.

Y ahora sigamos con nuestras cosas, que no son, precisamente, las de “Cosa Nostra”. Continuemos con otra complexio oppositorum: el rompecabezas anunciado, que lo escribió C. Schmitt: “De ser la Iglesia católica una monarquía autocrática cuya cabeza es elegida por la aristocracia de los cardenales, en la que, sin embargo, hay la suficiente democracia para que, sin consideración a clase u origen, el último pastor de los Abruzos tenga la posibilidad de convertirse en ese soberano autocrático”.

Empecemos con lo de la Monarquía, absoluta, que no se dice, aunque resulta del Artículo I de la Ley Fundamental del Estado de la Ciudad del Vaticano: ”El Sumo Pontífice, Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano, tiene la plenitud de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Ese texto, que tanto se hizo esperar, no es pudiera serlo- ni de la Edad Media ni de la Moderna; es del siglo XXI, de 26 de noviembre de 2000. Lo de Soberano, que ya es de por sí muy complicado en lo político, lo es aún más teniendo en cuenta que ese Soberano es también Sumo Pontífice, que es lo principal por ser lo teológico: el Obispo de la Iglesia Romana es el Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal  en la Tierra, el cual, por tanto, tiene, en virtud de su función, potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente (Canon 331 del Codex). Más todavía: desde el 18 de julio de 1870 (Concilio Vaticano I), tiene la prerrogativa de la infalibilidad “al proclamar de una forma definitiva la doctrina de fe y costumbres” (Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II). Lo de la infalibilidad papal, que es asunto de intríngulis teológico, más de especulación que efectivo, era muy del gusto de Carl Schmitt, pues en ello veía confirmado su planteamiento del “decisionismo” autoritario (esto lo recogería posteriormente Benedicto XVI en sus teologías políticas). Decisionismo, según Schmitt, frente a las ambigüedades y vaciles de lo liberal.

Pero la “Monarquía” papal y su infalibilidad en lo dogmático (no en lo organizativo), tienen dos “opuestos”, que Schmitt no se pudo imaginar: de una parte, la colegialidad –sobre ella pasamos de puntillas sin citar al Vaticano II ni a Hans Küng- y, de otra parte, la teología martirial del Primado del Papa, sucesor del mártir Pedro; el Papa en cuanto mártir, lo cual es interesantísimo y de mucha actualidad --Benedicto, teólogo y mártir-- Hace bastantes años, Ratzinger lo dejó escrito: “El lugar verdadero del Vicarius Christi es la cruz”, y añade:”La vicaría de Cristo está en mantenerse obediente a la cruz y, por tanto la representatio de Cristo en el tiempo mundano consiste en mantener presente su poder como un poder opuesto al poder del mundo”(Mi cristiandad de Benedicto XVI (página 32). El Papa, por una parte, Soberano absoluto e infalible (cuando proceda y así lo declare), pero también mártir. ¡Qué inmensa, qué inmensa, complexio oppositorum!

(Esta segunda parte fue escrita con sentimiento, mezcla de pena y de esperanza, escuchando las voces humanas y las músicas divinas de la ópera Akhnaten (Pharaoh) del compositor americano Philip Glass).

Continuará ( parte) con la sucesión del Papa, Soberano y Vicario, no por fácil y natural herencia (asunto de espermatozoides y de las Trompas de Falopio), esencial en el principio monárquico, sino por medio de una artificial elección, también conocida como vocatur per scrutinium.

"INSTANTÁNEAS BILBAÍNAS", fotografías de AURORA SÁNCHEZ Y JOSÉ L. CAMPAL




















"DEMOCRACIA, ESA PALABRA TAN DESCONOCIDA Y MANIPULADA" artículo de VIRGINIA ÁLVAREZ BUYLLA publicado en "LA NUEVA ESPAÑA"

 A todo el mundo se le llena la boca con la palabra democracia. Hablan de ella como si fuera su religión, la meta por la que se rigen sus vidas, su máximo anhelo, pero en realidad no saben ni lo que significa la palabra. Para entenderla bien hay que remontarse muchos siglos atrás y repasar la historia de la humanidad. Recuerdo cuando los alumnos protestaban por tener que estudiar historia y yo les intentaba convencer con la frase famosa de que los que desconocen su historia están condenados a repetirla. Les hablaba de los logros y de los tremendos errores que los seres humanos hemos cometido y de cómo si aplicamos esos datos al presente podremos entender lo que está pasando e incluso evitar males mayores. Así que recordemos de dónde procede la palabra democracia. Procede del antiguo griego, fue creada en Atenas en el siglo V a.C. y significa poder del pueblo. Pero en mi opinión ya nació deficiente, pues de ese poder estaban excluidas las mujeres, la mayoría de los trabajadores, artesanos y esclavos. Afortunadamente, a través de los siglos la democracia fue mejorando, aunque con muchos altibajos. Por ejemplo, en la Edad Media desapareció, casi todos los gobiernos eran aristocráticos. A finales del XVII en Inglaterra se constituye una monarquía parlamentaria. Después la guerra de la Independencia norteamericana y la Revolución Francesa siguen avanzando en el camino de la democracia. Lincoln decía que los gobiernos son del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. La democracia representativa es el mejor sistema de gobierno o quizás el menos perjudicial, lo cual no quiere decir que sea perfecto.
 Recordemos la lucha que tuvieron que sostener las mujeres para conseguir el derecho al voto. En este punto todas las mujeres del mundo tenemos una deuda con las sufragistas inglesas que lucharon sin descanso, algunas con riesgo de su vida, para conseguir que todas ahora podamos participar en igualdad de condiciones. Las sufragistas inglesas estuvieron durante mucho tiempo defendiendo su causa por medios legales y ya cansadas de no conseguir nada pasaron a la lucha directa en 1903 con tácticas pacíficas, pero pronto la Policía les obligó a adoptar métodos más violentos. Entre las más conocidas, Emmeline Pankhurst y Emily Davison. Por fin el 27 de mayo de 1917 fue aprobada la ley del sufragio femenino. También hubo muchas mujeres que en Norteamérica, en España; recordemos a Concepción Arenal, Clara Campoamor, lucharon por el sufragio. Hay una parte importantísima de la democracia que mucha gente hoy en día ha olvidado y entre los militantes de algún partido político ni saben que existe. Me refiero a la oposición leal. En una votación unos ganan y otros pierden. Los que pierden tienen que aceptar el resultado de las elecciones porque hay unos valores esenciales que hay que respetar, no se puede recurrir a la fuerza o a mecanismos de desestabilización económica o social para obtener o recuperar el poder. Por supuesto que debe haber disputas políticas en el Parlamento, pero reconociendo la legitimidad de todos los partidos políticos.
 La tolerancia tiene que triunfar. Hay que aceptar los resultados de las urnas y anteponer los intereses generales a los propios del grupo que ha perdido. Y eso no se está haciendo. Prácticamente el día siguiente a las elecciones la oposición prometió convocatorias de huelgas generales, de huelgas parciales, de no aceptar las decisiones del nuevo Gobierno, sin darle tiempo a que hiciera nada. Eso no es leal ni justo ni democrático. En un momento en el que hay que presentar un frente común para conseguir que el resto del mundo nos respete aunque sólo sea porque necesitamos su ayuda mal que nos pese, nosotros dando una imagen apocalíptica y tirando el dinero como si nos sobrara. Se sigue actuando por odios y vendettas, y si no recordemos el «caso Divar», que estaba haciendo lo mismo que hacían los demás pero a él le alcanzó la venganza, o todos o ninguno. Lo que hay que hacer es cambiar la ley y obligarles a todos a justificar gastos. Sin ir tan lejos, aquí en nuestra ciudad la oposición salta a la yugular de la Alcaldesa sin parar, a veces por cosas pasadas que ya están resueltas, sin decir jamás algo positivo que se esté haciendo y lo hay. De esta manera se fomentan los odios viscerales; pero claro, cuenta mentiras que algo quedará. Esto no es oposición leal, esto no es democracia. ¿Creen que están inventando una mejor? Si yo gano, estupendo; pero si pierdo, no juego. Recuerden que el pueblo se ha manifestado y acéptenlo. ("LA NUEVA ESPAÑA, junio de 2012)

"MALICIA", artículo de JOAQUÍN FUERTES PUBLICADO en el diario "EL COMERCIO"


A los que un día anduvieron por estos solares quiero dedicarles el recuerdo por todas aquellas infamias. Trabajaban de día y de noche por un salario de miseria, que en los primeros tiempos era de dos reales menos perrina, y setenta años después, cuando yo conocí el invento, tampoco alcanzaba para vivir. Salían los zuecos ardiendo del desmoldeado de la era; ardían las pestañas cuando había que acercarse a los barriletes; estallaba la cabeza con el traqueteo de las máquinas de hacer puntas; se deslomaban los que tenían que voltear los tochos con palancas o arrastrar los perfiles a mano; toreaban los alambres los laminadores y dobladores, hasta que alguno resultaba atravesado, y aunque todo aquello era lo peor, más los que se electrocutaban, se gaseaban o se caían de las alturas, también en los cuartuchos llamados oficinas, en vez de la piel, la gente se quemaba la sangre en aquel vivir sin vivir. Y todo ello, oigan, sin necesidad de que ningún chiquilicuatre tuviera que aplaudir, alentar, prestar el apoyo para concluir la tarea, como según se ve hay que hacer con unos señores millonarios que dan patadas a un balón. Los aviones salen de dos en dos, llevando la mitad en cada partida, para que este país no quede desamparado por la parte regia. El cabezalero que gobierna -o desgobierna, según se mire-, aparca sus obligaciones con la nación, diciendo que la nave va, con una inyección de euros calientes, y vuela tres mil kilómetros creyendo que es ahí donde se necesita su apoyo.

A estas alturas, a los pretorianos ofendidos por ponerles en solfa al señorito, ya les adelanto que soy un demagogo, así que sigamos con la cuestión. En un palco pueden verse a los tataranietos de la Reina Castiza, aquella que en vez de cazar elefantes se dedicaba a cazar guardias de corps. A su lado, la pequeña corte de los milagros, en las que figura este buen señor almibarado y correcto, que dice antes de irse al sarao de Polonia que España está en el buen camino, y no cabe duda de que tiene razón, siempre que no confundamos la prima de riesgo, que aquí nos ha dejado, con la prima prometida a los señores de pantalón corto, y algún que otro de pantalón largo, si aciertan a meter la pelota entre los tres palos. Un palco de cuento de hadas, como los que le gustan a Woody Allen, con príncipe y principesca, en el que no deberían faltar para completar el esperpento algún banquero y algún tonsurado de alcurnia, para remarcar las esencias patrias. Todo ello amenizado con la música celestial de 'Manolo el del bombo'.
Prosiguiendo con el sello de demagogo, antes de que un pretoriano me nombre como tal, en los años setenta del siglo pasado yo ya ganaba más de tres mil pesetas, y me asombró conocer que el presidente de un Estado soberano, de nombre Ho Chi-Minh, ganaba el equivalente de dos mil quinientas, y se había bajado el sueldo para ayudar en las penurias del victorioso pero desbastado Vietnam. El demagogo que suscribe está harto de pagar impuestos para regocijo de tunantes y, para más INRI, perderá una apuesta, pues fiándose del Derecho creyó que cierto personaje con síntomas de ladrón iba a ir a parar a la cárcel, pero va a ser que no. El demagogo, que ya está harto, pretende escribir en nombre de los que están tan hartos como él. Y de todos los que en este solar reventaron para que otros vivan como dios. (El Comercio, 14/06/2012)

Pues esta humilde bloguera, mil eurista -y con suerte por serlo-, también está HARTA.

ESCRITORES BABLES DE LOS SIGLOS XVII, XVIII Y XIX, artículo de JOSÉ LUIS CAMPAL


(Artículo exclusivo para el blog Las mil caras de mi ciudad)

Periódicamente, y casi como una inacabable cantinela que actúa al modo de la tortura de la gota malaya, oímos perorar acerca del ralo futuro de nuestra literatura en bable a causa de la falta de tradición. A quienes así evidencian su miopía se les rebate fácilmente, ofreciéndoles una nada despreciable cantidad de escritores en lengua vernácula anteriores al XX, pues referirse a la pléyade o eclosión del pasado siglo como tradición estimo que es tirar demasiado largo, ya que más que modelos en los que mirarse son representantes casi coetáneos de sus colegas.
He aquí, ordenado cronológicamente, un listado de los autores bables de los siglos XVII (en que aparecen los primeros textos de nombre conocido) al XIX (he escogido como fecha límite de nacimiento para este siglo el año de 1870) y que pueden erigirse con sobrada autoridad en predecesores de la literatura asturiana en habla autóctona que actualmente se cultiva:
1) Antonio González Reguera, Antón de Marirreguera (1605-1662).
2) Francisco Bernaldo de Quirós y Benavides (1675-1710).
3) Juan Fernández Porley (s. XVII).
4) Bernardino de Robledo (¿?-1693).
5) Benito Antonio de la Auja Manuel (1742-1814).
6) Bruno Fernández Cepeda (1744-1803).
7) Josefa F. de Jovellanos y Jove Ramírez (1745-1807).
8) Juan González Villar y Fuertes Pola (1746-1820).
9) Antonio Balvidares Argüelles (1751-1792).
10) Benito Pérez Valdés (1761-1842).
José Caveda y Nava
11) Francisco de Paula Caveda y Solares (1760-1811).
12) Escolástica Teresa Cónsul (¿1760?-1834).
13) Jerónimo de la Escosura y López de Porto (1772-1855).
14) Ramón García Alas y González Pola (1779-1866).
15) José Caveda y Nava (1796-1882).
16) Francisco Tamargo (s. XVIII).
17) Alonso Bernardo Ribero y Larrea (s. XVIII).
18) Miguel Martínez Marina (s. XVIII).
19) Domingo Hevia y Prieto (1803-1882).
20) Juan Junquera Huergo (1804-1880).
21) José Napoleón Acebal y Morán (1806-1879).
22) Benito Canella Meana, El Ciego de Sobrescobio (1809-1882).
23) Juan Francisco Fernández Flórez (¿1810?-1886).
24) Antonio Cortés Llanos (1812-1871).
25) Juan María Acebal y Gutiérrez (1815-1895).
26) José Francisco de Uría y Riego (1819-1862).
27) José María de Albuerne (1823-1880).
28) Plácido de Jove y Hevia (1823-1909).
29) Higinio del Campo y Cañaveras (1828-1885).
30) Teodoro Cuesta y García Ruiz (1829-1895).
31) José María Flórez y González (1830-1890).
32) Apolinar de Rato y Hevia (1830-1894).

Juan Junquera Huergo

33) Marcelino Flórez de Prado (1831-1903).
34) Enriqueta González Rubín (1832-1877).
35) Manuel Fernández de Castro y Menéndez Hevia (1834-1905).
36) José Joaquín Fuertes Acevedo (¿1835?-¿?).
37) Justo Álvarez Amandi (1839-1919).
38) Olimpio Rato y Hevia de Argüelles (1840-1870).
39) Francisco de Borja Canella Secades (1847-1906).
40) Perfecto Fernández Usatorre, Nolón (1847-1911).
41) José Fernández-Quevedo y González-Llanos, Pepín Quevedo (¿1848?-1911).
42) Félix P. de Aramburu y Zuloaga (1848-1913).
43) Julio Somoza de Montsoriú y García-Sala (1848-1940).
44) Alfredo García Dóriga (1849-1911).
45) Braulio Vigón (1849-1914).
46) Bernardo Acevedo y Huelves (1849-1920).
47) Francisco Fernández Santa-Eulalia (1850-1901).
48) Eduardo Menéndez Eztenaga (1852-1920).
49) Félix López del Vallado (1853-1918).
50) José Benigno/Manuel García González, Marcos del Torniello (1853-1938).
51) Carlos García-Ciaño Canto (1855-1925).
52) Atanasio Palacio Valdés (1856-1919).
53) José Noval, Siero (1856-1937).
54) Ángel García Peláez, Ángel de la Moría (1858-1895).
55) Francisco González Prieto, Pachu’l Péritu (¿1859?-1937).
56) Antonio Fernández Martínez (1860-1912).
57) Jorge Suárez de la Riera (1861-1901).
58) Juan Menéndez Pidal (1861-1915).
59) Rufino Martínez Vázquez (1863-1910).
60) Amable González Abín (1863-1911).
61) Cipriano Álvarez Pedrosa (1863-1927).
62) Ataúlfo Friera, Tarfe (1864-1918).
63) José García Peláez, Pepín de Pría (1864-1928).
64) Aurelio Delbrouck García-Ciaño (1865-1929).
65) José Aniceto González (1866-¿?).
Teodoro Cuesta, pintado por J. Laverón 
66) Ricardo García-Rendueles y González (1867-1913).
67) Joaquín Álvarez Robles (1868-1931).
68) Emilio Fernández Corugedo (1868-1936).
69) Fabriciano González García, Fabricio (1868-1950).
70) Jesús Arango Álvarez, Lin de Lon (1869-1945).
71) Roque Pérez-Santamarina (1869-¿?).
72) Nicanor de las Alas Pumariño (1870-1935).
73) Rufino Alonso García (1870-1938).
74) Ramón García González (1870-1938).
75) Andrés Menéndez Valdés (¿?-1889).
76) Francisco Capalleja (s. XIX).
77) Abdón Senén Cabeza (s. XIX).
78) Ángel Pidal y Morís (s. XIX).
79) Bernaldo Alonso (s. XIX).
80) Generoso R. Fernández (s. XIX).
81) Luis Díaz Sala (s. XIX).
82) Sergio García y Echevarría (s. XIX).

Con este repertorio de nombres no aludimos a la calidad inherente a las producciones en bable, donde si bien carecemos, posiblemente, de obras maestras, no escasean las aportaciones notables de rango superior.

viernes, 29 de junio de 2012

"LOS SONIDOS DE LA LETRA", artículo de JOSÉ LUIS CAMPAL (con AURORA SÁNCHEZ)


(Artículo exclusivo para el blog Las mil caras de mi ciudad)

   Hay novelas que no dan mucho de lo que anuncian en su rótulo principal, pero otras sí. Es lo que sucede con Suso y la música (1990), de la que ya hablé aquí y a la que ahora vuelvo nuevamente, en la que José León Delestal pone sus oídos al servicio de la historia que refiere.
La música aflora por los cuatro costados en una obra como ésta, al tratarse de la debilidad (o «manía») del protagonista, un disminuido psíquico, y siendo como era Delestal un melómano de primera clase. A la hora de comparar la ausencia de luces en el recién nacido, anota el ciañés que el llanto de Suso en su venida al mundo era «como una melodía de flauta a la que le faltaran los res o los mis», y que «sonaba a campanilla abollada». Reproduce las añadas regionales que las madres tararean a su retoño como «conjuro contra las adversidades que pueden acecharle en la vida» y recuerda los bailes al son del tambor y la gaita en las romerías o el rito ancestral de la danza prima. En un momento dado, Delestal, erigiéndose en portavoz de Suso, nos regala una deliciosa definición del arte musical: «Aquella cosa que andaba por el aire, como una bandada de pájaros invisibles y cantores, y que era y no era de un sabor a caramelo y a sol en el invierno, y de un olor a aquel jabón que su madre metía en el arca, entre la ropa blanca, para que oliera bien». En otro lugar, el niño cojo Raúl, convertido de mayor en concejal, declara que la música es «lo más bello que ha creado el hombre».
Son múltiples los aspectos de la novela que remiten al mundo sonoro: el zumbido de la peonza le suena a Suso «al runruneo del fagot»; las risas infantiles se perciben como «el concierto de carcajadas niñas, cristalinas, atipladas»; a propósito de la voz de una muchacha que tuvo una tarde una especial deferencia con Suso, se afirma que poseía un «timbre acariciante» y que «afrontaba todas las notas con soltura y gallardía»; respecto a un comerciante al que hace recados, a Suso le agradaba sobremanera de éste su voz porque tenía «un deje de música amable»; para hacer ver que una aventura se disipa rápido el narrador declara que «duró menos que una semifusa», etc. Al acercarse hasta la mar, Suso identifica el bramido y relajación de las olas con dos instrumentos, bombo y platillos: «Decía “bombo” cuando las olas, en un tropel de toros embravecidos, embestían a testarazo limpio contra el acantilado», mientras que hablaba de platillos cuando «las olas, deshechas en un bisbiseo alto y espumante, retrocedían»...
Suso y la música está trufada de onomatopeyas en las que se reproduce el sonido que emiten objetos de la más variada índole: «–Tasss... tasss... –sonaba la pistola que llamábamos de restallones (...). –¡Turú... turutú...! –tocaba la trompeta de hojalata (...). –¡Ram... ram... retaplán...! –tronaba el tambor de Falo», se lee cuando se hace el muestrario de los regalos de Reyes. Sobre el característico traqueteo del ferrocarril escribe Delestal que «las ruedas cantaban su “tran, tran, tran, tran” entre junta y junta de rieles». Y a fin de ilustrar el aceleramiento del corazón de Suso por el ejercicio físico, apunta que «le hacía dentro ¡pom pom! ¡pom pom! como cuando, en la Banda, el músico del bombo daba con el mazo acompasadamente en el parche tenso». Incluso cuando precisa fijar el espanto de la guerra, el autor recurre a una imagen auditiva: «Fue un sonido como de muchas toneladas de carbón rodando por las tolvas inclinadas para alimentar el fuego de los altos hornos». Y piensa emocionado Delestal en lo satisfactorio que sería el que los acordes musicales apagasen «el cañoneo que venía de lejos».

LA CRISIS Y LOS NIÑOS


El artículo que sigue se publicó en la prensa local y creo que no debe de pasar desapercibido. Estamos preocupados, terriblemente preocupados, por nuestra "crisis", que es grave, nadie lo pone en duda. Pero hay otras  mucho más graves que son muy peliagudas, aunque por suceder lejos nos importen menos  Lo que nos dice Paula refleja esa cruda realidad. No  hagamos el avestruz.

«Es muy difícil manejar la muerte, sobre todo la de los niños» (Artículo publicado en el diario  "LA NUEVA ESPAÑA") 


PAULA FARIAS HUANQUI (Expresidenta de Médicos sin Fronteras)

M. CASTRO

La madrileña Paula Farias Huanqui, de 44 años y cuyo abuelo paterno era gijonés, fue presidenta de Médicos sin Fronteras y actual responsable de la campaña Positive Generation, en la que un compendio de músicos internacionales, usando coros y música de Zimbabue cantan contra el Sida. El disco permitirá recaudar fondos para Médicos Sin Fronteras. Farias se dedicó a tareas de representación en la ONG después de quedarse embarazada del primero de sus tres hijos cuando ella y su compañero, también de la ONG ayudaban en el conflicto de Darfur. Médica de familia y con la especialidad en enfermedades tropicales, dejó entonces atrás ocho años de labor en la Unidad de Emergencias de la organización que, entre 1998 y 2006, la sumergieron en las guerras de Kosovo, Afganistán, Angolo, Congo, Irak, República Centroafricana y Darfur, en las hambrunas de Etiopía, Kenia y Angola y en los países azotados por catástrofes naturales. Ayer inauguró en el Antiguo Instituto de Gijón una exposición fotográfica sobre los 40 años de existencia de Médicos sin Fronteras.


-¿Cómo se sobrelleva tanto dolor ajeno?


-Es una realidad tan tremenda y te da tan en la cara que no tienes mucho tiempo de reflexionar sobre por qué están así las cosas. Si llegas a un sitio y tienes a 400 críos malnutridos, lo que tienes delante es un problemón de trabajo para sacarlos adelante. Estás centrada en tus críos, son tus pacientes y estás peleando por ellos y no tienes tiempo de entrar en debates filosóficos sobre la vida y la muerte. A los periodistas les resulta más difícil, porque van a observar, pero nosotros somos actores, estamos metidos hasta arriba. Cuando vuelves es cuando te da tiempo a pensar. Es entonces cuando piensas también en las situaciones de peligro por las que has pasado. Allí, no. Están pegando tiros y tú estás trabajando. Caen muertos y tú estás trabajando. No tienes tiempo para otra cosa.


-¿Y qué hacer cuando se uno se encuentra con 400 niños malnutridos y alimentos para 200?


-Priorizar.


-¿Cómo?


-Con dificultad. Ver los que tienen más posibilidades y pueden aguantar. Salvar al máximo posible siempre.


-¿Se acostumbra uno a tomar decidir a cuáles salvar y a cuáles no?


-Tienes que centrarte en lo que haces, no en lo que dejas de hacer. Es una emergencia y estás salvando a los que puedes. Si vas al pueblo de al lado estás en lo mismo, con otros tantos críos desnutridos, pero no estás en el pueblo de al lado. No puedes decir se me han muerto estos críos, tienes que decir, he salvado a todos estos. Incluso en el caso de poder hacer todo conforme a los protocolos, las hambrunas y la enfermedad tienen unas tasas de mortalidad. Tienes que mirar en positivo siempre, porque si no te vienes abajo. Es muy difícil manejar la muerte, sobre todo la de los niños.


-¿La tragedia continua os acaba insensibilizando?


-Creo que no pierdes sensibilidad, lo que pasa es que eres más capaz de no bloquearte. Eso de que te endureces en estas cosas, yo creo que al revés; te haces tremendamente permeable a las emociones, lo que pasa es que las sabes manejar. Yo me considero mucho más capaz de emocionarme por todas las cosas que he vivido que por lo que pude aprender aquí antes de marchar. El tocar la vida y la muerte tan de cerca te hace ser capaz de observarte de otra manera. El día que notes que te estás endureciendo es el día en que te tienes que marchar, porque no pintas nada en un lugar de estos con la coraza puesta. Lo que tampoco puedes es ser un flan, porque tienes que se operativo y no bloquearte.


-¿Algún momento especialmente emotivo que destaque?


-Hay tantos. Cada crío que has sacado adelante. La malnutrición tiene una cosa, que es que todos se parecen y tienen la misma cara consumida y sin futuro. De hecho los llevas marcados para saber quiénes son, porque te lías con ellos. Y cuando se llegan a recuperar son como las flores, empiezan a florecer y de pronto empiezas a reconocer a cada uno y vuelven a ser quienes son.


-¿Ha visto o leído «El Jardinero Fiel»?


-La película, pero no la recuerdo muy bien.


-Gira entorno a los negocios de las empresas farmacéuticas en África, entre otras cosas obligando a personas a prestarse como cobayas para la prueba de nuevos medicamentos si quieren recibir comida y otra ayuda.


-No tengo conocimiento de que esto pase. Otra cosa es que los medicamentos tienen que probarse en la población que va a ser diana de esos medicamentos. Por ejemplo, las vacuna contra la malaria o el cólera.


-¿Tienen acceso fácil a los medicamentos?


-Usamos genéricos que se fabrican en India. La India es la farmacia de África. En el caso del SIDA, que en África es un problema de dimensiones bestiales, que afecta a una de cada diez personas. El tratamiento de un paciente en el año 2000 costaba 10.000 euros al año, ahora está en 80 euros. Ahora mismo la India está siendo vapuleada por ataques de la Organización Mundial de Comercio. La India se agarra a unas salvaguardas de la ley que le permiten producir genéricos al poner por delante los derechos de los pacientes frente a los beneficios de las empresas. A las farmacéuticas no les gusta, porque les reduce el mercado. Novartis tiene un pleito contra la India, que le denegó una patente por un medicamento contra el cáncer hepático. La empresa ya ha perdido en tres instancias, pero está pendiente la última apelación y si consigue ganar este juicio, eso se extrapolará a otros medicamentos, que a día de hoy son la única vía posible para tratar a los pacientes de los países subdesarrollados.


-¿Qué postura tienen los obispos y la Iglesia africana sobre los métodos de prevención del SIDA?


-Ese es un debate que hay aquí. Allí yo no lo he visto nunca.


-¿No se solapa lo que hacen con la labor que hace la Cruz Roja Internacional?


-Médicos sin Fronteras fue una escisión de la Cruz Roja en la guerra de Biafra, un grupo de médicos y periodístas se escindieron de la Cruz Roja Internacional porque tiene un mandato de neutralidad absoluta y no denuncian lo que ven. Por eso los miembros de Cruz Roja tienen pasaporte diplomático, acceso a las cárceles y se encargan de las negociaciones cuando hay secuestros, porque no va a decir nada. Nosotros surgimos de gente descontenta con ese no denunciar lo que estaba pasando. Y no fueron sólo médicos, sino también periodistas y se constituyó en Francia. Esa es la gran diferencia.

jueves, 28 de junio de 2012

"LA VIDA ES LO QUE NOS PROPONEMOS QUE SEA"




(Fragmento de un discurso de Mahatma Gandhi)


Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación.
Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.
Nadir siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin espinas.
Nadie llega a la otra orilla sin haber ido haciendo puentes para pasar.
Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible.
Nadie reconoce la oportunidad hasta que esta pasa por su lado y la deja ir.
Nadie deja de llegar cuando de verdad se lo propone.

Y alguien, que se decía muy próximo a mí, se olvidó  que -como decía Gandhi- “La vida es lo que nos proponemos que sea”. Pero hay que proponérselo, claro.

PEQUEÑO HURTO



No pudo quitarle ojo en todo el trayecto. Lo miraba de soslayo, ocultando cualquier interés. Atisbaba furtivamente, cobijado bajo el sobaco de una adolescente, sorteando el bastón de un viejo, resistiendo como podía. Una señora estuvo a punto de sentarse encima, y un niño pequeño lo lanzó al suelo para patearlo.
Un último viajero abandonó lentamente el vagón. Lo agarró por el lomo, acaricio la portada, lo apretujó contra el cuerpo, respiró hondo y aceleró el paso.
Fuera de todo peligro, despertaron las palabras.


(Microrrelato finalista en la convocatoria de RENFE "El tren" en el que participaron 5.000 textos y se seleccionaron 90)


POR ELLA...



  

ME ABRO LA CAMISETA


Me abro la camiseta
y hurgo en mis entrañas,
pero no encuentro veletas
ni balizas que puedan rastrear
cómo llegó el desamparo
que ha instalado en mi corazón
los andamios que nunca se desmontarán.

Da lo mismo la hora del día
en que me aseste el hachazo,
uno no está jamás listo para revivirlo,
ningún manual da las claves
que puedan mitigar mínimamente la pena.
Hay que tragarla como sapo crudo y venenoso
y dejar que inocule dentro su horrible vómito,
permitir que se sacie en el pobre ser
sin anclaje que en la debilidad soy.
Lo que ocurra mañana no lo sabe nadie,
ni este dolor que me aniquila y no tiene prisa.



José Luis Campal
(Oviedo, 25-VI-2012)

martes, 26 de junio de 2012

"JOAQUÍN ALONSO BONET, EL PERIODISTA POLIVALENTE", conferencia pronunciada por JOSÉ LUIS CAMPAL en el ATENEO JOVELLANOS



A la imperecedera memoria de mi esposa Auro Sánchez Fernández, colaboradora indesmayable y mujer de finísimo olfato intelectual


La trayectoria vital del penúltimo cronista oficial que ha tenido Gijón se caracterizó por su proverbial longevidad, ya que Joaquín Alonso Bonet vivió 86 años, lo cual le permitió desarrollar, con más intensidad en unas épocas que en otras, una prolífica actividad creadora, donde no rehuyó prácticamente ninguna de las posibilidades que le ofrecía el oficio literario, y que van de las faenas periodísticas en sus más diversos aspectos hasta la concienzuda investigación historicista o el cultivo de la poesía, el teatro y la novela. No es, por lo tanto, baladí ni circunstancial calificarlo, como me he permitido hacerlo, de periodista polivalente al que se le atribuyeron virtudes como la diplomacia, la respetuosidad y la diligencia en el cumplimiento de las tareas encomendadas o la generosidad para con los compañeros de trabajo.
[...]
Nacido el 29 de octubre de 1889, Bonet fue un hombre de Gijón que nunca se separó, ni humana ni profesionalmente, de su ciudad natal ni del olor a tinta de las linotipias, ya que, tras una mínima instrucción educativa y un fugaz paso como escribiente de comercio, con veinte años empezó a pergeñar cuartillas en el diario republicano El Publicador, donde no permaneció más allá de dos meses, ya que el ideario de éste no se avenía demasiado con las convicciones conservadoras y católicas de Bonet. En este periódico, de corta vida, tuvo al cargo el seguimiento de varias noticias, confesadas por él mismo en su vejez, como «unas fiestas de agosto, en que hubo cuatro reinas, auténticas bellezas», como «una interviú con aquella mujer fabulosa que se llamaba Rosario de Acuña, que iba a estrenar un drama» o como «unas inundaciones, las entonces inevitables inundaciones de El Llano, donde un niño fue sorbido por un sumidero, y cuyo cadáver apareció de madrugada en la ría de Baones». [...] De ahí marchó a El Comercio, rotativo del que fue redactor y redactor-jefe durante una década y director entre noviembre de 1919 y junio de 1920, en sustitución de Julián Ayesta Manchola, que dejó el diario decano el 12 de noviembre de 1919. Desde aquí dio el salto al naciente periódico La Prensa, a cuyo frente se colocó a principios de 1922 y donde permaneció hasta que el rotativo fue incautado por el Frente Popular al estallar la guerra civil. [...] Tras el doloroso paréntesis de la guerra civil en Asturias, fue encargado de la dirección de Voluntad en agosto de 1941, responsabilidad que ejerció hasta febrero de 1952, cuando le llegó la hora de la jubilación, teniendo a su cargo algunas secciones como la denominada “Acotación”, que se insertaba en las páginas principales del periódico del Movimiento. A Bonet, que sólo le faltó dirigir El Noroeste para haber pasado por los principales diarios gijoneses, sí lo hizo indirectamente, pues Voluntad se fundó sobre los talleres expropiados al viejo rotativo republicano. [...] Jesús Evaristo Casariego sostuvo que nuestro periodista «sabía como pocos dirigir una redacción, conocer y sacar partido de cada redactor, armonizar el conjunto de cada número para hacer su lectura más fácil».
[...]
La consagración al tema Gijón le tuvo atareado toda su vida, y ni siquiera su jubilación significó la abdicación de sus labores literarias, pues continuó activo y en la brecha casi hasta sus últimos días, ocupándose de cuanto bullía a su alrededor desde diversos ángulos: el 3 de febrero de 1955 fue designado cronista oficial de Gijón (en 1951 y 1952 ya se habían formulado propuestas semejantes, que Bonet rehusó por su condición de concejal) en sustitución de Fabricio, fallecido en 1950; perteneció desde sus primeras horas al Instituto de Estudios Asturianos y presidió la Asociación de la Prensa gijonesa. Relataba en 1960 a un redactor de Voluntad cómo era su jornada habitual de jubilado: «Me levanto sobre las diez de la mañana. Me pongo a trabajar para no “fosilizarme”. Luego salgo, un paseo y al Club de Regatas. A la tarde lo mismo. Me acuesto sobre la una y media de la noche. Suelo leer antes de dormirme». Por esas fechas también se ocupó de editar la monografía sobre las termas romanas del Campo Valdés que había redactado en 1906 el industrial gijonés Calixto Alvargonzález Landeau, uno de los primeros directores de El Comercio. [...] La magna reconstrucción histórica de su ciudad la realizó Bonet en los dos apretados tomos que en 1967 y 1968 publicó bajo el título general de Biografía de la villa y puerto de Gijón. Este penetrante y esclarecedor estudio de densa erudición había tenido su contrapeso en el aluvión de anécdotas e interioridades del devenir local que entre 1960 y 1966 Bonet fue desgranando todos los domingos en las páginas de El Comercio dentro de una sección que bautizó como “Pequeñas historias de Gijón”, y en la cual, como él reconoció, desmenuzó «el sucedido intrascendente, la figura notoria, las costumbres populares y, en fin, todo eso que no está escrito en parte alguna». Rescató del olvido un miniuniverso que conocía muy bien como el de las sociedades gijonesas, los cafés literarios, el mundo de la publicidad y el deporte, las visitas regias y aristocráticas a Gijón o el funcionamiento de las redacciones periodísticas.
[...]
Como amante y estudioso de todo lo relacionado con Gijón que fue Bonet no podía eludir la afición jovellanista, ya que la admiración por el prócer será común denominador en todos los cronistas de la ciudad y en él confluía, además, una relación familiar con los descendientes del autor dieciochesco que le facilitó el acceso al archivo particular. Frutos atemperados de esta entrega erudita por dotar de dimensión perdurable las novedades apuntadas por su insigne convecino serán libros como Grandeza y desventura de don Gaspar Melchor de Jovellanos (1944), en el que define desde su pórtico al gran Jovino como «la más alta mentalidad de Asturias» o Proyección nacional de la villa de Jovellanos (1959), donde el investigador Bonet incide en que la mayoría de los escritos del ilustrado «nos hablan de afanes y desvelos por que en su pueblo natal no faltasen aquellos instrumentos que engendran lo que él llamaba la “felicidad”, es decir, el engrandecimiento y bienestar de los pueblos». [...] A ello habría que sumar decenas de artículos, intervenciones públicas, discursos, charlas y conferencias como la que pronunció en 1955 en el Centro Asturiano de La Habana en Gijón, y donde, echando mano de un recurso periodístico, fue explicando las ideas de Jovellanos relativas al Musel, el campo, la minería o la enseñanza. A Bonet también se debe el fomento de la idea de consagrar, a la sombra de un sauce en el parque de Isabel la Católica, un Día a la memoria de Jovellanos. En su alocución de 1959, afirmó nuestro autor que Jovellanos había sido un «artífice de pueblos a quien no le temblaba la mano al aconsejar y trazar nuevas calles y nuevas avenidas, con vista a un Gijón mejor, y se desvelaba por embellecerlo con eso que hoy se llaman zonas verdes, poblándolo de un arbolado esplendoroso».
[...]
Aunque hoy día suene más entre sus obras dramáticas la que escribió en 1952 sobre Jovellanos [...], lo cierto es que el crédito de Bonet se había fraguado décadas atrás con piezas en verso como Don Guzmán de Castilla (estrenada en 1930), que puso en escena nada menos que la compañía de María Guerrero, o El trébol de San Juan, ganador del concurso convocado en 1941 por la Diputación Provincial de Oviedo. Su bautismo teatral tuvo lugar con Una farsa de antaño, pieza ambientada en el siglo XVII, escrita a petición de Adeflor y estrenada en el teatro Dindurra en diciembre de 1916. En el momento de su representación, el crítico de El Noroeste dijo que en ella brillaba un «poeta enemigo implacable de los lugares comunes, limpio de ripios, exento de afectaciones [...], un poeta que no es repulido ni tiene achaques de amaneramiento [...], un poeta que abandona su corazón a la sensibilidad sin hacer mezcolanza con la frase huera y rimbombante».
[...]
Los afanes poéticos constituyeron, según el erudito asturiano Constantino Suárez, la auténtica esencia de su sensibilidad. Nunca los abandonó, anteponiéndolos incluso a sus deberes periodísticos, ya que siempre reservó un espacio en los diarios donde trabajó para dar rienda suelta a esta capacidad suya. En El Comercio firmó, a principios de la segunda década del siglo XX, y bajo el seudónimo Cardenio, una sección llamada “Coplas del jueves”. [...] Y en La Prensa, con el sobrenombre de Antonín el de los Cantares, llevó un “Cancionero popular”, sección donde efectúa sensatos comentarios en llano verso octosílabo sobre la actualidad inmediata. [...] Bonet presenta un cierto dominio de la variedad estrófica y una tendencia a los tonos grandilocuentes y declamatorios, que le procuraron algunos premios como los obtenidos en los certámenes poéticos de Gijón en 1951 con su “Oración del Simancas”, o en La Felguera en 1954 con el texto titulado “El mensaje de las cumbres”. [...] El verso de Bonet oscila entre la popularidad festiva del romance con giros y palabras del habla coloquial y vernácula y una gravedad en pulido castellano en la que se muestra seguidor acérrimo del Modernismo, escuela esta que él creyó más llamada a la perdurabilidad, pues se presenta preñada de un recio clasicismo, lo que movió a Patricio Adúriz a considerarle un «trovero a la antigua usanza». [...] El interés de Bonet por el género poético se trasladó a su discurso de ingreso como miembro de número en el Instituto de Estudios Asturianos, que versó sobre La poesía de Asturias y que tuvo lugar en Oviedo el 15 de marzo de 1949. En el mismo [...] reivindicó a escritores desaparecidos como el gijonés Ataúlfo Friera, Tarfe, al que calificó de «periodista de combate, empenachado de ilusiones y de rasgos geniales», y que cuando esgrimía el verso dejaba entrever, aseguraba Bonet, «un alma fuerte, estremecida de amor a Asturias», para apostillar a renglón seguido que cuando se decantaba por una lírica popular «que recogía los ecos de la calle», entonces «el periodista y el poeta iban juntos». Bonet se refería a Tarfe pero a buen seguro que también estaba pensando en sí mismo. [...] De igual forma, habría que incluir en este apartado su participación en las Fiestas de la Poesía que se celebraban en marzo a iniciativa de la Comisión de Cultura del Ayuntamiento gijonés, al que Bonet, adscrito a Falange, pertenecía en calidad de concejal. En la de 1952, por ejemplo, habló sobre el significado y alcance de este peculiar rito literario.
[...]
También practicó Bonet el género novelístico en un único libro titulado El calvario de piedra, aparecido por entregas como folletón del diario La Prensa entre el 23 de abril y el 10 de septiembre de 1930, y que dispuso de unas más que apropiadas ilustraciones del dibujante gijonés Elías Díaz Vigil-Escalera (1904-1978), imágenes que han sido eliminadas de alguna reedición reciente de la novela, lo cual es un error porque creo que son un complemento eficaz a la hora de hacer comprensible la época y los usos que Bonet quiere cristalizar en la foto fija que es su novela. [...] La prosa acelerada del autor nos traslada, en el lapso de aproximadamente un año, la animación reinante en las calles, plazas y arenales de la ciudad, auténtica protagonista de una novela que se promocionó en su momento como «la película del Gijón de la post-guerra» [...] El calvario de piedra no dejó de ser una ramificación de su tarea al frente del periódico que dirigía, pues, como rezaba la publicidad de La Prensa una semana antes de iniciarse la publicación de la novela, su estilo tenía «carácter puramente periodístico, de información, de reportaje». Prueba de que no era el arranque de una carrera novelística es que no continuó por esa vía después de 1930.
[...]
La profusa actividad desplegada por Joaquín Alonso Bonet en las modalidades que hemos espigado aquí nos hablan indefectiblemente de una orientación inequívoca, que no es otra que la debilidad que sentía el periodista por el terruño que lo vio nacer y a cuyo estudio de su pasado y presente dedicará todas sus energías. Bien sea de una u otra manera, todo remite al mismo asunto (Gijón y sus circunstancias), aunque adoptando sendas diversas pero no distintas.

(Extractos de la conferencia de José Luis Campal dictada en el Ateneo Jovellanos de Gijón el martes 26 de junio de 2012 y que cerró el ciclo “Periodistas que han hecho historia en Asturias”)