jueves, 31 de mayo de 2012

ARTÍCULO DE VIRGINIA ÁLVAREZ-BUYLLA publicado en "LA NUEVA ESPAÑA"


Eurovisión o la fraternidad entre naciones

Una convocatoria musical anual que aglutina a la familia y cuyo contenido habría que replantearse





Eurovisión o la fraternidad entre naciones
VIRGINIA ÁLVAREZ-BUYLLA Yo he sido toda la vida una fan del Festival de Eurovisión, desde los primeros años y las primeras televisiones, aquéllas en las que a veces se veía pero no se oía y en otras se oía pero no se veía. Mis padres hicieron del festival una institución, lo celebrábamos como si fuera algo personal y familiar. Nos reuníamos toda la familia y mi madre preparaba una cena opípara. Todos votábamos y hacíamos nuestros propios pronósticos.


Cuando me casé, seguí con la tradición, la reunión familiar, la cena y las votaciones. Hubo algunos años en los que los hijos no quisieron ya acompañarnos, pero seguimos haciéndolo con amigos. Ahora sigo intentándolo con mis nietos, este último dos de ellos y uno de mis hijos lo vimos juntos, votamos, bailamos y nos reímos intentando no enfadarnos al final como casi todos los años. Porque ahora Eurovisión es otra cosa, ya no es un festival de canciones para que gane la mejor. Es una competición entre países en la que salen a relucir las relaciones de vecindad entre ellos.


Si lo analizas, es un poco chocante porque naciones como las que pertenecían a la antigua Yugoslavia que se separaron de un tronco común después de una guerra fratricida en la que no predominó precisamente el amor fraterno, ahora se votan unas a las otras como si el amor las hubiera unido. Lo mismo pasa con el bloque griego, turco, maltés y chipriota. Los países escandinavos se dedican a repartir los votos entre ellos, y así sucesivamente. Nosotros no tenemos un bloque como ellos a no ser con Portugal, que, efectivamente, siempre nos da los doce puntos. Así que salimos perdiendo. Las más de las veces la cuestión musical también sale perdiendo, pero la buena vecindad triunfa. (LA NUEVA ESPAÑA, 30/05/2012)

A la derecha, en "blogs que sigo" encontraréis el titulado "desde la estepa", en el que encontraréis la actuación de las "chicas" que representaron a Rusia, y que quedaron en segundo lugar. Sin comentarios. 

miércoles, 30 de mayo de 2012

A PROPÓSITO DEL IBI DE LA IGLESIA

Pues a propósito del IBI de la Iglesia nada puedo decir por ignorancia. Pero sí recomiendo, a quien interese el tema, que entre en el enlace que sigue. El notario Ángel Aznárez,con conocimiento, no como yo, recoge al respecto la normativa legal.

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2012/05/28/el-ibi-en-el-ordenamiento-juridico-iglesia-religion-espana-ley-.shtml

Por cierto, si el enlace no abre directamente, copiar y pegar en Google

lunes, 28 de mayo de 2012

"CARTELES DE OPORTO, CULTURA VIVA", ARTÍCULO DE JOSÉ LUIS CAMPAL


(Artículo exclusivo para el blog Las mil caras de mi ciudad)

A los muchos atractivos, ambientales y vivenciales, que magnetizan de OPORTO, uno que no se le despintará al visitante que llegue dispuesto a zambullirse entre el pueblo y no se deje embobar por los reclamos publicitarios que tanto daño hacen al espíritu de las ciudades con alma –y Oporto desborda personalidad a este respecto– es la conjunción armónica de lo viejo con lo nuevo, la constatación de que si quiere estar viva, el animal que es toda ciudad debe avanzar, no ensimismarse en lo hecho ni quedarse varado en el indefinido malecón de la nostalgia. Los portuenses da la sensación de que no han caído en ese error, atreviéndose a retar a la modernidad y optando, además, por conciliar el respeto a su pasado ilustre con las propuestas actuales.
Quien desee saber qué se cuece culturalmente en las entrañas de Oporto no tiene más que dirigir su mirada hacia los pósteres de grandes dimensiones que cubren muros y paredes y que organizan la agenda de los ciudadanos. La oferta de Porto y sus alrededores (Matosinhos, Vila Nova de Gaia) es suculenta e incluye recitales de poesía y tertulias literarias, exposiciones de arte plástico (la calle Miguel Bombarda, por ejemplo, se ha convertido en una sucesión/concentración de galerías), animación callejera, ciclos de música y grandes conciertos de grupos con indudable tirón, funciones y festivales de teatro experimental, representaciones de danza, ferias del libro, activismo urbano, fiestas estudiantiles, manifestaciones de compromiso cívico, carreras populares, etcétera, etcétera. Las instantáneas que ofrezco aquí, una liviana muestra del movimiento activista que burbujea en Oporto, fueron tomadas en un solo día:
























domingo, 27 de mayo de 2012

MALDITA GUERRA

Probablemente casi nadie haya reparado en esta noticia que aparecía hoy en los medios de comunicación: Ocho civiles mueren en un ataque aéreo de la OTAN en Afganistán. ¿Nos importa? No. Creo que no, en todo caso, muy poco. Dice, a renglón seguido, que perecieron ocho integrantes de una misma familia. Bombardearon una casa, sin más. Por si acaso se escondía en ella algún terrorista, supongo. Murió -añaden- Mohammad Shafari, junto con su mujer y sus seis hijos. Gran detalle molestarse en dar su nombre, casi siempre se omite, salvo que sea  uno de sus soldados. En ese caso, se concederían condecoraciones y los fastos funerarios tendrían lugar con grandes honores. Mohammad, sus seis hijos y su mujer  no serán condecorados, no han dado su vida por la causa. Simplemente eso que llaman "fuego amigo", que nunca supe a cuento de qué, amigo, acabó con sus vidas. Sigo. Mohammad no era un talibán, era un campesino. Y termino como empecé: ¿Nos importa? ¿Tiene alguna importancia que la OTAN bombardee y mueran seis niños? Podrían ser nuestros hijos, podrían ser nuestros nietos... Maldita guerra, malditos aquellos que las han convertido en  un negocio. Y pobres, quienes para vivir tienen que participar en ellas y empuñar las armas. Que nadie me facilite argumentos que justifiquen estas matanzas, involuntarias -hasta ahí admito-, pero muertes al final.

miércoles, 23 de mayo de 2012

"DOS ESTAMPAS DE OPORTO EN EL EQUIPAJE", ARTÍCULO DE JOSÉ L. CAMPAL


(Artículo exclusivo para el blog Las mil caras de mi ciudad)


Las ciudades permanecen esplendorosas en la retina interior, más que por su grandeza constructora o que por su resistencia a las arremetidas del tiempo y la ocupación que las erosiona, por el barniz indeleble –verdadero anticongelante– que les concede la literatura. No quedan poblaciones dignas de ser recordadas que no hayan resultado agraciadas con el concurso de escritores que se prendaran de ellas.

OPORTO/PORTO, la segunda ciudad en importancia de Portugal, no escapa a esta regla. Cuando quedan apenas unas horas para encontrarnos con ella y tomarle el pulso, me solazo repasando dos estampas que, a modo de pequeños regalos que se enroscan en la memoria, me facilitan, como al resto de lectores, dos autores (un luso que emigró a Lanzarote y un italiano enamorado de Portugal y Pessoa) que, en vida, tuvieron, al parecer, algún que otro roce.
La primera estampa nos la proporciona José Saramago (1922-2010) en su libro Viaje a Portugal (Madrid, Alfaguara, 1995; traducción de Basilio Losada):
«Porto, ante todo, y para honrar el nombre que lleva, es este largo regazo abierto hacia el río, pero que sólo desde el río se ve, o, por estrechas bocas cerradas por muretes, puede el viajero inclinarse hacia el aire y tener la ilusión de que todo Porto es Ribeira. La ladera se cubre de casas, las casas dibujan calles, y, como todo el suelo es granito sobre granito, cree el viajero que anda recorriendo senderos de montaña. Pero el río llega aquí arriba. Esta población no es piscatoria, no van a lanzar sus redes entre el puente de don Luís y el de la Arrábida, pero pueden tanto las tradiciones que el viajero es capaz de adivinarle antepasados pescadores a esta mujer que pasa, y si no han sido pescadores habrán sido calafates, carpinteros de ribera, tejedores de lonas y velas, cordeleros, o, como allá más arriba, donde la calle se identifica, Travessa dos Canastreiros, de los cesteros. Mudan los tiempos, mudan las profesiones, y basta un cartel de un comercio nuevo para ver deshecha toda la poesía artesanal que el viajero ha venido contando con los dedos.»
La segunda estampa que nos echamos al hombro mientras cerramos la maleta nos la brinda Antonio Tabucchi (1943-2012) en su novela periodístico-policíaca de denuncia social La cabeza perdida de Damasceno Monteiro (Barcelona, Anagrama, 1997; traducción de Carlos Gumpert y Xavier González Rovira):
«El taxi estaba cruzando la Praça da Batalha. Una plaza noble, austera, de estilo inglés. La verdad es que Oporto tenía un aire inglés, con sus fachadas victorianas de piedra gris y la gente caminando ordenadamente por la calle. [...] Bajando por los callejones empinados de la ciudad baja comenzó a encontrar una animación que no sospechaba. La verdad era que Oporto conservaba ciertas tradiciones que en Lisboa se habían perdido: por ejemplo, algunas vendedoras de pescado, pese a que fuera domingo, con las cestas de pescado sobre la cabeza, y además las llamadas de atención de los vendedores ambulantes que le trajeron a la memoria su infancia: las ocarinas de los afiladores, las cornetas graznantes de los verduleros. Atravesó Praça da Alegria, que era en verdad alegre como su nombre rezaba. Había un mercadillo de tenderetes verdes donde se vendía un poco de todo: ropa usada, flores, legumbres, juguetes populares de madera y cerámica artesana. Compró un platito de barro cocido en el que una mano ingenua había pintado la torre de los Clérigos. Estaba seguro de que a su novia le iba a gustar. Llegó hasta Largo do Padrão, que era un mercado sin serlo, porque los campesinos y las pescaderas habían improvisado tiendas provisionales en los huecos de los portales y sobre las aceras de Rua de Santo Ildefonso. Llegó a las Fontainhas, donde había un pequeño rastrillo, muchos puestos estaban cerrados, porque el rastrillo funcionaba sobre todo los sábados, pero algunos comerciantes hacían tratos los domingos por la mañana también. [...] Iba bajando por Rua das Flores. Era una calle bonita, elegante y popular a la vez. El tono popular se lo daban los alféizares con geranios en flor, que quizás fueran el origen de su nombre, y la elegancia, las tiendas de joyeros con riquísimos escaparates. [...] Oporto tenía un aspecto alegre, vital, bullicioso.»
Francisco García Pavón, el impagable creador del policía municipal de Tomelloso Plinio y un escritor dominador de su oficio como la copa de un pino, bautizó en 1945 a una novela suya con el título de Cerca de Oviedo. Con estas postales en los bolsillos del ánimo ya casi avistamos Oporto, la romana población de Portus que al fusionarse con Cale fundaría el condado del que tomaría su nombre el país (Portucale=Portugal); la ciudad que despide al Duero/Douro en la bocana del Atlántico, que posee cafés de singular encanto como el Majestic, el Progresso o el Âncora, así como una de las más bellas y antiquísimas librerías del mundo, la de Lello & Irmão y cuyos afamados callos (con permiso de Noreña) se remontan al siglo XV, época en la que, debido a la escasez de carne que sufrió la ciudad al tener que abastecer de ella a la corona coincidiendo con los viajes de los descubridores, tuvieron que conformarse con las vísceras, razón por la que a sus habitantes se les conoce como “tripeiros”, unas gentes aficionadas al expresivo lenguaje sin miramientos. Estamos prestos a recorrer las mismas calles que han conocido los pasos quedos de literatos como Eugénio de Andrade, Agustina Bessa-Luís y Sophia de Mello Breyner Andresen o incansables cineastas como el centenario portuense Manoel de Oliveira.

domingo, 20 de mayo de 2012

"LA ERÓTICA DEL PODER TAMBIÉN EN CRISIS", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ


                                   
(Publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA)
Los sicilianos han enseñado al mundo el silencio;    los napolitanos que mandar es mejor que follar. 
ROBERTO SAVIANO, autor de Gomorra.


El Eros político o la erótica del Poder es uno de los conceptos políticos muy poco y mal estudiado, tal vez por ser fronterizo con la novedosa Psicobiografía y la voluntariosa Psiquiatría, que trata de curar lo imposible: la mente. El interés por las patologías, las del Eros político, me viene de muchos años ha. Comenzó con la lectura del libro Los locos egregios de Vallejo Nájera, siendo lo último leído sobre locuras y neurosis narcisistas de políticos el libro Estos creyentes que nos gobiernan (2006), escrito por el francés Christian Roudaut. A ello se debe añadir un intenso y fructífero trabajo de campo, aprovechando que Asturias, en atrofias políticas y de atrofiados políticos, es un Paraíso Natural, temático como el de los dinosaurios, dado el número, volumen y rareza de las “piezas” a examinar.
Imagen cedida por el autor

En asuntos complicados, para aclarar, debe empezarse con una sinopsis o resumen. Así, cuando se habla del Eros político, a dos realidades diferentes se puede referir, sin olvidar nunca, nunca –esto es una constante- que el dios del amor (Eros), en su santuario griego, tenía la forma de una columna fálica. Vamos a ello: una realidad es la erótica del Poder, que se manifiesta en la fascinación, la atracción, el embeleso, la devoción, los impulsos de fusión, que muchos y muchas, los de abajo, experimentan ante el poderoso que ENCARNA el Poder –el Eros es carnívoro por esencia, nunca vegetariano, pues, sin carne o carnaza, se desinfla o mengua (lo de la Mística es otra cosa, aunque también de locos)-.

Otra realidad es la erótica del Poder, que se manifiesta en un estado o situación en que se encuentra el sujeto mismo u “hombre de Poder”, que, por sobredosis erótica inoculada in office, siente una satisfacción o continuo cosquilleo arriba, abajo y más en el medio. Siente una sed (durst) y un afán (streben) hasta con jadeos y muchos jaleos, de mucho empaque y paquete. Siente unos deseos de hambre y una pulsión (trieb) que le provoca calenturas y ebullición constante, cual marmita en el fogón. Esta segunda manifestación, por tender a la soledad y ser de solitarios, es propensa a pecar como Onán (turbarse más), incluso en mesa camilla, con brasero y hule. En conclusión: que por la erótica del Poder, éste se hace sagrado y el gobernar se transforma en un arte, aunque también en paranoia. Resulta, pues, que el Eros político es como una autovía con dos carriles por el que circulan dos protagonistas: uno erótico y otro erotizado, el gobernante poderoso, allí arriba, y el pueblo, aquí abajo, respectivamente.
Imagen cedida por el autor

Este sencillo esquema ha de completarse. La fascinación que provoca el Eros en el pueblo, impulsa no sólo a mirar, sino también a tocar al poderoso; por eso, a los gobernantes, incluso sean presidentes de una Comunidad Autónoma, alcaldes o hasta concejales, no basta con saludarles dándoles la mano, sino que hay que tocarlos, cogiéndolos por lo que más a mano esté, generalmente los brazos, y arracimándose a su lado como nube de mariposas – el Eros requiere tocamientos y sin ellos también se encoge y contrae, como un acordeón--. Ese afán por tocar aumenta al salir el “hombre del Poder” de un vehiculo lujoso, adornado con banderitas de patriota o después de pasar revista a tropas o castrenses con galanuras, siempre, naturalmente, que no cruce (el “hombre de Poder” en la revista) en exceso los pies por delante, por detrás, se acompañe de un pié de cabra o lleve prótesis de cadera, una o múltiples. Esto último arruina el carisma, que es asunto de magia y de milagrería, no por ello ciego como se cree, sino tuerto, y que, por mucho carisma que se tenga, se puede romper la crisma. Cuentan desde Paris, que el martes de esta semana, la venganza mas cruel de Hollande, en su toma de posesión, contra Sarkozy consistió en que la alfombrilla roja, de la puerta del Palacio a su vehículo, fuese muy larga, casi kilométrica, para que todos pudieran ver a Nicolás trompicar, junto a Carla Bruni cantante, cada vez más rechoncha y redonda.

El estado de erotización permanente, mañana, tarde y noche, con agite y excitación continuos ya descritos, por causa del Poder, del mandar y del ejercicio de la autoridad, hace que el que lo disfruta se sienta no sólo potente, también omnipotente. No hay límite posible ni fallo previsible; nada de tiros que salgan erráticos por culatas ni de gatillazos que suenen a un “miau” de gato. Eso supera, con creces, el conocido “efecto-Viagra”, que nunca en tales circunstancias se necesita, que nada aumenta en tiempos de Poder y que después, ya en la terrible cesantía, de nada sirve, pues ni el “pastillazo” endereza lo que ya quedó torcido o quebrado para siempre.

Desde que Margaret Thatcher dejó la carnicería de sus papás y se instaló en 10, Downing Street, muchas mujeres la siguieron. Aparecieron “las mujeres del Poder”, toda una novedad ya anunciada por el griego Aristófanes, viejo y comediante. Ante el nuevo protagonismo femenino surgió la duda si la erótica del Poder, que nació como cosa masculina o de machos, sufrió mutaciones o cambios. Téngase en cuenta que el Eros femenino, de recovecos, escondites y de embrujos, geométrico, es diferente al masculino, más de aritmética, de números, superficies y volúmenes. El Eros, el de ellas, es de mucha intravagancia por vagar por dentro, y Eros, el de ellos, es de mucha extravagancia por vagar por fuera.

Ya que la Ciencia, hasta ahora, no se ha pronunciado sobre estas novedades, por eso y por si acaso, no dejo de observar con atención y precaución a las solteras o viudas “mujeres de Poder”, para ver si en sus estilos sale algo desde un incandescente o volcánico interior o “furor uteri”. Respecto a las casadas “mujeres de Poder”, me preocupan sobre todo sus maridos, a los que miro para ver si en sus rasgos o rostros hay aflicción, angustia o dolor en dosis superior a la habitual, por causa de tener que repetir tanto amén y así sea a sus esposas, muy de capa y espada, aunque las membranillas o párpados ya caigan insostenibles. Esto es realmente espinoso.

Y en esto llegó la crisis y lo desbarató todo, ¡Oiga, oiga, todo, todo! Por ella, la columna fálica se hizo añicos; el Eros de políticos y de gobernantes se declaró en fuga; su lugar lo ocupó la depresión, que es una de sus enemigas. El gobernar, que antes era gozo, ahora es suplicio sólo con alivio de “lexatines”. De la Política de la omnipotencia, se pasó a la Política de la impotencia. A los políticos, por la crisis, ya no se les toca ni retoca como antes; ahora se les agarra para desahuciarlos del Poder, ellos que desahucian a tantos. No se les deja ya cazar paquidermos, que es acto erótico, aunque fallido y muy subliminal; se les permite únicamente cazar conejos y pajaritos gorriones. La única que manda es la Merkel, valkiria y amazona, de potentes caderas y de otras potencias delanteras, a par.

El poderoso Rajoy dije que con esto de la crisis “vivo en un lío”, lo cual no es extraño, y que, como no puede pagar las deudas, sólo piensa en cortar y recortar, que es lo máximo del anti-erotismo. Creo que fue el poeta Byron, el Lord, romántico y arrebatado, el que escribió: “Quién aspire al placer, no debe buscar comodidades”, muy explicable en él, pues tenía una pierna muy larga y la otra muy corta; pero lo que ahora ocurre es tremendo: es toda una incomodidad sin el mínimo placer. No es raro que ante eso, alguno, inteligente, diga que no quiere gobernar, y que si lo hace es porque le obligan a empellones, y que, para colmo, cuando llegue la Navidad, ya no se recibirán cestitas con embutidos varios, sólo con peladillas calvas.  

Los semblantes lo dicen todo: de la alegría de los de antes a la tristeza de los de ahora, que parecen más fúnebres y enlutados que una negra góndola veneciana, abarrotada de fantasmas, navegando desde el Puente de los Suspiros al cementerio de San Michele o Isla de la Muerte. Al Eros político tradicional, ya sólo le queda el Eros caritativo, el llamado Ágape, del que tan bien, muy bien, escribió el Papa, mi bendito Benedicto,  en su primera Encíclica, que, de todo esto, sabe mucho, mucho. El problema está en que por ser el Ágape cristiano una versión “saneada” del Eros, “ebrio e indisciplinado”, a pocos ha de dar gusto o gozo.

Roberto Saviano, que fue azote del erotómano Berlusconi, fortalecida su cintura por mucho “bunga-bunga”, escribió la frase de inicio antes de la llegada de la actual crisis; por eso hoy resulta ya un poco desfasada. En cualquier caso, para entender a Saviano que es napolitano, y a su escrito, debe tenerse en cuenta que, según escribió Alberto Savinio (con posfacio de Raffaele La Capria), de las mujeres napolitanas siempre se dijo que usaban más la cabeza que las manos, en todo, en todo.

jueves, 17 de mayo de 2012

CUMPLEAÑOS


Hoy cumplí años, o estoy a punto de cumplirlos porque nací a las diez de la noche. Y no, no queda tiempo para felicitarme.  Las personas más cercanas se han olvidado de la fecha, y la mayor parte lo desconocía. No pasa nada, estoy acostumbrada a este tipo de olvidos. Y del olvido nace un recuerdo, el de mi abuela. A mi abuela, Sara, jamás se le olvidó felicitarme. Siempre había un regalo muy especial que  preparaba cuidadosamente: una tarjeta postal que ella misma confeccionaba con lazos, puntillas, flores… o cuantos artilugios tenía a la mano, hoy diríamos que se trataba de un collage. Entonces casi todo el mundo lo veía como una ridiculez: era más cómodo comprarla. Ella no lo hacía, porque la ya dicha tarjeta siempre hacía referencia a los años cumplidos. De niña, muñequitos, personajes de cuentos… No hace mucho revisando el baúl de los recuerdos, que casi todos conservamos, me encontré con aquella que me regaló al cumplir 15 años. Un huevo con un pollito naciendo y con su letra escrito, ¡Que sale, que sale, la pollita del cascarón! Ni que decir tiene que ese año no me gustó mucho que me llamara pollita –que es lo que era-  hoy después de… años, no digo cuantos, pero muchos, me hace mucha gracia la ocurrencia. Lo sé, eran otros tiempos. Pero de mi abuela heredé el valor por las cosas pequeñas, por las que apuntan directamente al corazón, o al alma, que no sé muy bien dónde se alberga el sentimiento de la alegría y la felicidad, me niego a ubicarlo en las neuronas de nuestro cerebro. Aunque así sea. Cuando yo tenía veintitantos años  falleció Sara, y ya nadie se acordaba de mi cumpleaños. Me dolía mucho que mi madre no lo recordase, al menos para decirme felicidades. Y probablemente por la influencia de la abuela, un 17 de mayo compré una caja de bombones y le puse una tarjeta que decía Enhorabuena por esa hermosa niña, y se la hice llegar a mi madre. Lo repetí durante muchos años, manera de que no olvidara el día de mi nacimiento. Creo que echaba de menos a mi abuela y esa era mi manera de recordarla. Un poco extraño, lo sé, pero así de tontorrona soy yo. Ahora ya no compro bombones, estoy cansada y no procede a mi edad hacer ese tipo de tonterías. Pero qué queréis que os diga, en el fondo lo echo de menos. Menos mal que una persona querida, probablemente la que menos obligación tenía, me ha regalado unas hermosas flores que me llegaron al alma: gracias. También me han llegado unas margaritas silvestres, pero  de quien provienen con la misma facilidad me da  una alegría que un disgusto, me ha demostrado con creces que le importo muy poco, o más bien nada, así que no sé muy bien qué pensar. Es una extraña manera de querer que no entiendo. De todas formas, gracias. 

Por cierto, me ha felicitado El Corte Inglés, L´Occitane, Cortefiel..., sin comentarios.

martes, 15 de mayo de 2012

POEMA DE RAMÓN CABANILLAS


Ramón Cabanillas Enríquez (1876-1959)
Poeta español en lengua gallega

"QUEN NO SEU CORAZÓN..."

 Ramón Cabanillas - ("No desterro", 1913)



Quen no seu corazón non leva un arpa

que saiba das cancións

escoitadas do berce entre os arrolos

e na reixa do Amor?

Quen non garda a memoria, triste ou leda,

dun algo que xa foi

Quen, orfo, sen fogar, abandonado

dos homes e de Dios,

non atopa consolo na lembranza

dun tempo que pasou?

Quen non lle fixo cova no seu peito

a unha morta ilusión?

Eu non sei, eu non sei que nos espera

este mundo deixar,

nin sei o que este diante, o que ha traernos

o escuro mais alo;

mais para ter, cen anos que morrendo

vivira neste chan,

febres no corpo, brétemas na alma

e loitos que chorar,

para ter as feridas sempre abertas .

chega de abondo o que ficou detras!

viernes, 11 de mayo de 2012

"DISCAPACIDAD Y NOVELA", ARTÍCULO DE JOSÉ LUIS CAMPAL


(Artículo exclusivo para el blog Las mil caras de mi ciudad)

CARICATURA DE JOSÉ LEÓN DELESTAL, POR FALO

Los minusválidos psíquicos tienen en la novela de José León Delestal Suso y la música (Oviedo, Biblioteca de la Caja de Ahorros de Asturias, colección “Los contemporáneos asturianos”, n.º 14, 1990 [diciembre], 195 páginas) uno de sus mejores hitos, ya que en ella se cincela para el futuro la entrañable biografía de un discapacitado asturiano, como tantos que se podrían encontrar en las villas y pueblos de España.
Suso vive en La Felguera pero no se mantiene inmóvil en su territorio, sino que le gusta desplazarse en tren más allá de la cuenca y en autobús a lo largo y ancho del valle del Nalón, al que describe muy gráficamente, situándose en una posición de altura, como «un rosario interminable de casas, cortado solamente por la cuchillada oscura del río minero o por las paralelas de la vía del ferrocarril». Suso convive armónicamente con los niños de su comunidad, a los que conocemos por su nombre de pila (Adenso, Tano, Fonso, Chema, Colás, Blasón) y si en ocasiones lo convierten en el chivo expiatorio de sus travesuras, no dudan luego en purgar su culpa.
Al héroe de esta fábula lírica sobre la dignidad de los discapacitados nos lo pinta Delestal con una paleta admirativa: «Suso es ese niño que siguió creciendo sin dejar de ser niño», leemos al iniciarse la novela; un personaje, nos dirá después, sin desarrollo intelectual que ha quedado «encallado en la orilla de la primera infancia». De la sensibilidad del literato asturiano da cuenta el esmero en retratar su nacimiento, para lo cual recurre a contundentes imágenes de índole religiosa que ya lo colocan por encima de los demás: «Cuando Suso nació, una golondrina se equivocó de alero y de nido. En cualquier parte, un rosal floreció a destiempo con peligro de agostarse a la primera helada que llegara. (...) Por las ondas del río, el resplandor de una estrella caminaba de puntillas». Como vemos, tiene muy presente Delestal su cultura cristiana al mencionar la estrella de Belén que pregonó el nacimiento de Cristo. No será el único rasgo religioso que jalone la historia de Suso. Cito dos más: al pregonero que viene a inaugurar las fiestas felguerinas lo hace cerrar Delestal su disertación con el “Credo” escrito por Wagner, que imita la oración católica con finalidad musical y que comienza así: «Creo en Dios, en Mozart, en Beethoven, así como en sus discípulos y en sus apóstoles», y cuando el narrador no encuentra explicación a hechos protagonizados por Suso afirma que la razón última de ellos sólo la sabe Dios.
La bonhomía del narrador nos dibuja a un disminuido que no se siente de ningún modo desplazado o ignorado y al que los demás niños incluyen en sus juegos y con quien comparten todas sus posesiones materiales, aportándoles Suso, a su vez, en las pequeñas cosas de una convivencia sin adulterar, momentos de memorable dicha. Para otorgar renovado valor a la acción benefactora de Suso, Delestal coloca a su lado a un niño cojo, enfermo de poliomielitis, en cuya protección el disminuido psíquico volcará su utilitarismo social, pues el personaje recreado, que existió en la vida real –y en el cual posiblemente quiso el escritor construir un reconocimiento sentido a todos los disminuidos psíquicos, ya que, en la declaración de intenciones que abre el libro indica que en el mundo hay muchos Susos «necesitados de nuestro respeto, de nuestra comprensión, de nuestro amor»–, trata de superar constantemente sus limitaciones y nunca se automargina de su entorno; es decir, se erige en ejemplo moral a imitar puesto que para él la perfección reside en la constancia.


lunes, 7 de mayo de 2012

"EL CANDIDATO DE ADEFLOR", ARTÍCULO DE JOSÉ LUIS CAMPAL


(Artículo exclusivo para el blog Las mil caras de mi ciudad)

CARICATURA DE ADEFLOR, OBRA DE MAROLA
De entre la inmensa producción periodística de ADEFLOR, sobrenombre celebérrimo del escritor gijonés Alfredo García y García (22/V/1876-1/IV/1959), sobresale como pieza única e incombustible el retrato en carne hiriente que hace del representante municipal en su tratado satírico El concejal, urdido en Somió en los meses del verano de 1908 y que saltó a las librerías en septiembre de ese año, generando automáticamente una riada de comentarios, mayoritariamente plausibles dentro y fuera de Asturias.
Del volumen se habló en su día largo y tendido. Sin embargo, es prácticamente desconocida la recapitulación de hechos, y chistosa reflexión irónica sobre la deshuesada ambición política, que en noviembre de 1909 (es decir, un año después de su aparición) realizó el propio autor en una de sus habituales crónicas para El Comercio, diario en el que llevaba ejerciendo ya unos meses como jefe de redacción, azuzado por la celebración de unas elecciones al Consistorio local.
Coincidiendo ahora con el ciclo de conferencias en el Ateneo Jovellanos sobre periodistas de la región que han marcado un hito, y que se inaugura precisamente rememorando la figura monumental de Adeflor, no puedo resistir la tentación de exhumar tan placentero artículo, sabiamente estructurado y finamente redactado, virtudes hoy en desuso. Lleva por título “Mi candidato” y dice así:


Confieso que yo escribí un libro con la sana intención de acabar con los ayuntamientos. Era una especie de proyecto de Administración local al revés. Yo quise poner en ridículo a los señores concejales para que nadie quisiera ser edil. No habiendo munícipes, no habría ayuntamientos, y el ideal mío para la buena marcha de los pueblos consistía en la supresión de las sesiones municipales. Me fui a la aldea, me encerré en una casa de campo, requerí cuartillas, las mandé a la imprenta y quedó puesto a la venta El concejal.
Casi toda la prensa de España y parte de la del extranjero (conste que un diario de París me aludió cariñosamente) escribieron acerca de mi obra. Ayuntamiento hubo, como el consciente y simpático de Llanes, que acordó en solemne sesión adquirir treinta ejemplares para repartirlos entre los ediles.
Las gentes se regocijaron con El concejal hasta el punto de que algunos munícipes dejaron de saludarme, y no faltó alguno que se dio por aludido en varios capítulos, creyendo el mentecato que yo al escribir el libro me había acordado de él. ¡Pues no era poco presumido el... concejal!
Bueno, pues aquí me tienen ustedes haciendo ridículos a los ediles, para que ahora salga poco menos que medio Gijón queriendo ser ridículo, es decir, concejal. Yo en mi vida he visto fracaso moral como el de mi obra. Yo pensaba:
–Vaya, en cuanto haya elecciones municipales, nadie se presentará. Mi libro será la salvación de mi pueblo. Todo marchará al pelo sin concejales. El concejal es la causa de todas nuestras desventuras.
Pero ¡alabado sea Dios! y cómo me equivoqué. Si cien ayuntamientos tuviera Gijón, sobrarían candidatos. Por los detalles que me cuentan, hay en esta villa aspirantes para llevar a todos los ayuntamientos de España. En verdad que me he lucido. ¡Con la lectura de mi libro he propagado aún más la terrible plaga de la concejalitis aguda! Perdonadme, ¡oh, musas de la ironía!, que me haya salido todo al revés. ¡Yo quería la felicidad de mi pueblo y, ya veis, todo lo he echado a perder! Nunca han sonado más candidatos que ahora. ¿Adónde vamos? ¡Oh, miserable valer el de las gentes que ponen todo su anhelo en sentarse en un escaño edilicio! Yo me palpo y me digo: –Pero tú, presumidillo, que tienes en poco una concejalía, que primero te dejabas ahorcar que ir al Ayuntamiento, ¿no ves a los demás?
¡Sí; los veo y me santiguo! Pero sé que los discretos son pocos y que forman legión los inocentes y los osados.
¡Oh, país perdido, que no cuentas con gentes más que para ser ediles! Yo creo que para ti no hay regeneración posible, y que en esa dolencia terrible que asola a los pueblos y que lleva la disensión a los partidos he tenido gran participación!
Casi estoy por ir en contra de mis propios intereses y suspender la segunda tirada de El concejal, que el distinguido editor de Madrid don Fernando Fe se empeña en hacer para enviarla a América.
¡Dios santo! ¿Llevaré yo al otro mundo el microbio de la concejalitis? ¿No será un grave pecado, ahora que está en moda eso de la Unión Ibero-Americana, llevar esa ponzoña a las tierras descubiertas por Colón?
Sobre mi conciencia tengo el remordimiento de haber escrito El concejal. Me quise burlar de los ediles para matarlos y lo que he hecho fue crear candidatos.
¿Qué habrá que hacer para acabar con la plaga? ¿Escribir una obra en serio, diciendo que todos deben anhelar como puesto supremo uno en los municipios?
Yo me pierdo en un mar de confusiones, y me explico lo que ayer me dijo el limpiabotas mientras me servía:
–Señorito.
–¿Qué quieres?
–¿Cuento con su voto?
–¿Para qué?
–Para las elecciones.
–¿Eres agente electoral?
–No, señor, soy candidato.
Y entonces hube de exclamar:
–¡Gracias a Dios que hubo un ser que entendió mi libro! Chico, cuenta con mi voto. Tú eres mi candidato.

domingo, 6 de mayo de 2012

RUMBO A CENTROEUROPA



Pues sí, rumbo a Austria, Praga y Budapest



Estaré fuera hasta el día 14, pero no abandonéis el blog. Es buen momento para que hagáis incursiones en mis amigos blogueros incluidos -a la derecha- en "MI LISTA DE BLOGS". Os aseguro que son muy interesantes. Además, he dejado programadas algunas entradas interesantes del escritor José Luis Campal, que se irán publicando durante la semana. También llevo mi ordenador, así que cabe la posibilidad -dependiendo del tiempo disponible- que haga alguna entrada.
Pues nada, amigos, hasta la vuelta.

viernes, 4 de mayo de 2012

LA GENEROSIDAD RAMÓN COLAO


Esta mañana en LA NUEVA ESPAÑA he leído esta carta de la lectora Rosa Roces, a quien no conozco. Reparé en ella porque hacía referencia a Ramón Colao, recientemente fallecido, que tampoco puedo decir conociera. Hablé con él una vez en mi vida. Hace poco más de un mes, me lo presentó Joaquín Pixán en Madrid. En petít comité me dijo, Joaquín,  que era una de las mejores personas que había conocido. Poco después falleció. Esta carta que publico en mi blog corrobora la semblanza que del personaje me hizo mi amigo. Pues que se sepa, las  buenas acciones, de la gente también buena, conviene que se aireen. 

Por sus obras les conoceréis. A don Ramón Colao

3 de Mayo del 2012 - Rosa Roces García (La Felguera)

Sin pretenderlo la vida a veces te hace ser testigo de obras realizadas por extraordinarias personas. Obras de esas que calan en el corazón pero que por la humildad de quienes las realizan –lo que aún les hace más grandes, si cabe–, pasan desapercibidas.
Ahora que se nos ha ido un «gran paisano», ahora que lloro la ausencia de un ser excepcional, ahora que echo de menos a don Ramón Colao Caicoya, quiero dejar constancia de su bonhomía a través de un testimonio, del que fui testigo casual.
Enterados de que le gustaba mucho el potaje, en el año 2009 preparamos una visita a Caleao, Caso (a comer el cocido). De esto se enteran Los Humanitarios y nos invitan, al año siguiente, con don Ramón, a comer el potaje de Aller, para comprobar cuál era más sabroso. Quedamos citados en el domicilio social de Los Humanitarios. En la visita a la misma se entera don Ramón que la entidad aún tiene unas cuotas pendientes de pago de la adquisición de la mencionada sede social, y además queda gratamente impresionado por la labor solidaria que Los Humanitarios realizan. A los pocos días de la visita a Moreda me llama por teléfono y con total discreción me dice: «Rosina, ¿tendrás la cuenta corriente de Los Humanitarios?».
Poco tiempo después, la presidenta y la tesorera de Los Humanitarios, Esperanza y Belén, y yo misma, recibimos el siguiente email:
«Lo que se escribe en los libros de firmas sólo tienen valor si los hechos los acompañan. Aceptar mi intento para hacer más fácil el pago de la última cuota.
Por la Rosa que María trajo en Belén y con ella la Esperanza de que todos los inconvenientes se superan con buena voluntad, aceptad un gran abrazo para las tres». Ramón
Con este ejemplo deseo contribuir modestamente a desvelar a quienes no lo hayan conocido la gran talla humana de este excepcional hombre... así no sorprende la manifestación de amor que sus diecisiete nietos hicieron tanto en su reciente funeral como en su día lo hicieran en el de su amada esposa, Tere.
Nos quedaron otros muchos planes por ejecutar. Lo necesitábamos más años, y no hubiéramos tenido tiempo de saldar las incontables deudas pendientes, pues a su lado éstas siempre incrementaban el saldo deudor, como el que probablemente le quede hacer con su persona al pueblo de Langreo.
A su excelsa figura es aplicable lo que siempre me dice el presidente de Langreanos en el Mundo: «La espiga, cuanto más alta más se encorva».
Don Ramón, perdóneme por descubrir una de sus muchas generosas obras, y la elegancia, estilo y humildad con que las realizaba. Pero de alguna forma quiero testimoniar que usted no es mejor después de haber fallecido que ya lo era antes. Que el DON RAMÓN con mayúsculas se lo ganó a pulso. Miro la foto colocada en mi salón que nos sacaron el día que nombraron a mi padre «Ciudadano ejemplar de Langreo» y siento en mi corazón que nos hemos quedado huérfanos, pero también sé que nadie nos puede arrebatar la fortuna de haber sentido su cariño, por ello sólo me queda reiterarle (y al menos por esta vez –sin que sirva de precedente– le haré caso y le tutearé): «Ramón, te quiero mucho».

miércoles, 2 de mayo de 2012

"MARCOS DEL TORNIELLO Y L'ELOXU DE VILLAVICIOSA", MINIARTÍCULO EN BABLE DE JOSÉ LUIS CAMPAL


(Artículo exclusivo para el blog Las mil caras de mi ciudad)

Marcos del Torniello 
Ye “Villaviciosa hermosa...” (El Progreso de Asturias, 18-VIII-1919) una poesía en versos pareados de Marcos del Torniello na qu’ellabora un retratu del escritor Nicolás Rivero. Enllenu de xuegos de pallabres, contrastes y analoxíes, aconceya nuna unidá los conceutos Asturies-España y Fíu-Ma, pa sobredimensionar la fegura del Conde de Rivero.

“Villaviciosa hermosa, ¿qué lleves dientro?
–Llevo dos corazones y un pensamiento”.
Llevo nel pensamiento dos corazones,
que siempr’están rezando les oraciones,
de la patria pequeña, de la Quintana,
cada vez que se canta “La Soberana”,
en la fala del bable, paraxismera,
tienra y encantadora, dulce y melguera;
la fala que tomamos por melecina...
pa falar los astures con la Santina.
Llevo dos corazones, porque uno solo
ye poco más o menos que un chirimbolo
cuando se siente fondo lo que se fala
de cuanto de provecho lleva la gala.
Llevo dos corazones y un pensamiento;
si te lo digo asina ye que lo siento.
Llevo dos corazones, mialma la mía,
que son el de la madre y el de la fía...
Los que cuyo que siempre tán en compaña:
el corazón de Asturies con el d’España.
(...) En lo tocante al caso de esta velada
en que por juerza espeto la cuyarada,
que Dios me tenga en cuenta les vaciedades.
En gracia de los miles de tonelades
que semen de locuencia los oradores,
los músicos, letraos y trovadores,
que del Conde Rivero, por la memoria,
sonando les esquiles toquen a gloria.
Lo que yo certifico, como asturiano,
ye que foi tan patriota como cristiano;
qu’esfendió entrames coses con ansia suma,
lo mesmo con la espada que con la pluma;
y que por ser en todo muy arrogante
en cuanto al intelecto foi un xigante.
Villaviciosa hermosa, ñero de flores,
de la patria pequeña de mis amores,
soñando con la gloria suaño contigo,
porque diste a Rivero cuna y abrigo. (...)

"INCERTIDUMBRE Y DESCONFIANZA", ARTÍCULO DEL NOTARIO ÁNGEL AZNÁREZ


La izquierda ha sido incapaz de responder de manera efectiva a la crisis financiera de 2008 y, más en general, al rechazo del Estado en pro del mercado de las tres últimas décadas.
ALGO VA MAL. TONY JUDT (2010)


"La socialdemócrata", cuadro del pintor Gavira
(foto cedida por el autor del artículo)

El historiador Eric D. Weitz lo escribió muy claro: “La gente busca seguridad por encima de todo, que ni sus vidas ni su bienestar económico se vean en peligro. Cuando un sistema democrático no les da respuesta, puede llegar el caso de que hasta los demócratas más convencidos le den la espalda y opten por soluciones autoritarias”. Eso está escrito en la conclusión del libro La Alemania de Weimar, que analiza ese periodo histórico (1919-1933), que inició su fin el día (30 de enero de 1933), en el que Adolf Hitler fue designado canciller según todos los procedimientos legales y constitucionales, sin tacha o reparo. Fue en agosto de 1934, cuando el nuevo canciller, ya con cara y piel de monstruo, fue proclamado “Führer y Canciller del Reich”, con excepcionales y plenos poderes, y ello gracias a un plebiscito que tuvo el apoyo del 90% de la población alemana.

Es hoy ya incuestionable que la llegada al poder de Hitler y de su pequeño Partido Nazi están vinculados, en gran parte, con las consecuencias económicas y sociales de la Gran Depresión de 1929. Son más cuestionables y debatibles los parecidos y diferencias entre aquellos tiempos de la Alemania pre-nazi y los nuestros actuales, que están determinados por la crisis de la insolvencia bancaria (financiera) de 2008, ahora metamorfoseada en la llamada “crisis de las deudas soberanas”, que de soberanas tienen muy poco. España, hoy, recuerda a aquellos Estados, llamados antes del Tercer Mundo, a los que, hace décadas, se condonaban sus deudas por el caritativo argumento de ayuda a los países pobres -- aquí hay que culpabilizar a políticos y financieros, que mandaron en la última década, enfermos de mente por creerse omnipotentes como el Creador, siendo en realidad unos estúpidos e impotentes. ¡Qué interesante sería conocer, para el análisis, las fantasías, las sexuales incluidas, de nuestros gobernantes y de los de las finanzas, mangantes! Sólo sabemos algunas fantasías de Strausse-Khan y de Berlusconi; de exdirigentes o dirigentes españoles, centrales o periféricos, ninguna.

La actual crisis no es una crisis más; es una crisis global, que deja al descubierto otras crisis, que, según el lingüista J.C.Milner, son infinitamente más profundas, difíciles de ver, a las que el quehacer y el teatrillo cotidiano solapan. Crisis de civilización y tiempos de tragedia (Edgar Morin), nada que ver con los alborotos del “Mayo 1968”, en los que también, en aquel tiempo, con error, se escribió de una crisis de civilización. El resultado es que el miedo, el temor, la inseguridad, la desconfianza, la incertidumbre y otras patologías semejantes se van adueñando de los ciudadanos, con resultado de una sociedad enferma y obscenamente desigual, que no puede funcionar como debería, y que busca, por el elemental principio de conservación, curas y salidas de emergencia.

Escultura
(Foto cedida por el autor del artículo)
No tenemos noticias fidedignas de cómo la inseguridad prolongada está dañando la salud física y mental de las personas; casi al año de la estampida de la crisis, el 15 de junio de 2009, en tiempo de ignorancia o de engaños por nuestros gobernantes, un periódico español tituló: “La crisis perjudica seriamente su salud”, destacándose ya entonces el aumento del consumo de psicofármacos, tranquilizantes y ansiolíticos. Al día de hoy, extendida la ruina por doquier, aquel consumo debió multiplicarse. Recientemente se supo que en varios países del Centro y Sur de Europa, el número de suicidios anuales ya ha superado al número de muertes por accidentes de carretera.

El paro masivo (24,4% de España frente al 9,3% de Italia), como ocurrió en la Alemania de los años 30, no sólo es un dato económico; forzosamente está causando destrozos personales, no debiendo olvidar que el trabajo, el trabajar, es un elemento constitutivo de la identidad individual y colectiva. Y pregunto: ¿puede un parado durante un tiempo largo seguir conservando la auto-estima necesaria para su equilibrio emocional? ¿cómo han de reaccionar las personas ante la sensación de sentirse superfluos, sobrantes, condenados a ser clase pasiva desde la juventud? Es normal que ante eso, ante un panorama tan negativo, la población disminuya envejeciendo con desesperación. A eso hay que sumar otras desgracias, como la cifra de 400.000 familias desalojadas de sus viviendas por impagos desde 2008. La creación (producción y reproducción) y la depresión son incompatibles: aquélla pide ganas, es optimista y de luz, ésta aprisiona en la desgana, es negativa y lúgubre. Pudiéramos concluir que estamos asistiendo, por causa de la presente crisis global o de civilización, a una desestructuración humana o antropológica, en la que quedan como ingrávidas cenizas, polvos, polvos, los llamados derechos humanos, empezando por el principal: el de vivir.

Y de las patologías individuales pasemos a las colectivas: Weitz vio en la inseguridad de los alemanes la causa del ascenso vertiginoso del nazismo en los años 30. Tony Judt vio en el temor y la desafección de las clases medias el origen del fascismo en los años 20. Nada tiene de extraño pues, que en épocas de grandes crisis la extrema derecha y los llamados populismos, crezcan y crezcan (en unos sitios poco a poco, como en Francia, y en otros puede crecer de improviso, como en Alemania. Es interesante examinar lo ocurrido el 22 de abril en Francia. Los votos a los partidos de extrema derecha suelen ser de dos tipos, unos normales, de adhesión a un concreto programa político, y otros, no de adhesión sino de protesta, de frustración, que buscan acabar con un statu quo y un sistema político culpables de sus desgracias, persiguiendo su estampida y explosión, por no aguantar más en su situación e indignación –no es casual que votantes del Partido de extremista de Marine Le Pen (FN) repitan verbos de destrucción como “hacer imploser o casser el sistema”.

Esos votantes por frustración, no los votantes por adhesión, son los que jamás votarán en la segunda vuelta al Presidente Sarkozy, personificación de lo que quieren destruir, prefiriendo al socialista Hollande, que, aunque también es del “régimen”, es un poco menos, pudiendo provocar, como buen socialista, muchos líos y barullos, con ganas de que se pelee con la prusiana y luterana Merkel, que es más asustadiza y miedosa de lo que parece, al igual que sus compatriotas teutones, tal como demostraron en el siglo XX. Cuando en plena campaña Sarkozy advirtió que si ganaba el socialista Hollande, la situación de Francia sería tan desastrosa como la española, por culpa del socialista Zapatero, reforzó las ganas de los votantes frustrados del FN, precisamente de votar al candidato socialista. Y sin esos votos, Sarkozy tiene muy difícil, imposible, la reelección (escrito sea esto último con prudencia, pues siempre queda la posibilidad de un bombazo o matanza en el último momento, que disloquen el resultado previsible).

El gran Tony Judt escribió su último libro Algo va mal ya moribundo –de ahí el carácter testamentario-. Me gusta su defensa de la Política, de la atractiva y no de la otra, la repulsiva y asquerosa, la clepto-política, al servicio de intereses pecuniarios. Me gusta su reivindicación del Estado, del servicio público y contra privatizaciones como la de los ferrocarriles, Estado que tanto contribuyó a desprestigiar la derecha política y los aliados, los cuatreros del mercado, también aliados y financiadores de la izquierda. Me gustan las aportaciones de Judt al debate sobre la socialdemocracia, que tiene que purgar por haberse vendido al peor postor, metiendo con él la mano en los cajones (la corrupción), siendo ridículos y cínicos análisis que ahora podemos leer, que nos la presentan (la socialdemocracia) cual doncella virginal o muñeca. Y me gusta que Tony Judt zahiera a la izquierda política por haber permanecido muda, muda y ciega, en pasadas décadas, desde la caída del comunismo, mientras se entretenía participando glotona en el “gran festín”, causante de las ruinas y enfermedades que hoy los individuos y las sociedades sufrimos.

 La cosa está clara: o pronto, el orden, es decir, la confianza y la seguridad, lo restablece la política democrática con ayuda, naturalmente, de técnicos, o el orden lo restablecerán los otros, los llamados “autoritarios”. No se debería olvidar que, como muchas veces ocurrió, lo que parece increíble o improbable en un momento determinado, suele ocurrir más tarde y generalmente. Keynes, según Judt, centró sus trabajos en el problema de la “incertidumbre” y ya alertó sobre la naturaleza impredecible de los asuntos humanos.
(Publicado en el diario "LA NUEVA ESPAÑA", 29/04/2012) 

NO PUDO SER, EL VILLARREAL NOS MANDÓ A SEGUNDA DIVISIÓN


Repetí, he vuelto a ir a El Molinón. Hace unos meses no se me hubiese pasado ni por la imaginación ir al fútbol. Pero, ya se sabe, nunca se puede decir eso de "de este agua no beberé". Reconozco que, pese al pésimo partido que presencié -frente al Zaragoza-, quedé un poco -sólo un poco- atrapada por esa masa humana unida por algo tan sencillo como 24 muchachos corriendo detrás de un balón. Soy consciente, por supuesto, que se mueve mucho dinero, y que probablemente los intereses que se generan a su alrededor son mucho más importantes que el propio fútbol en sí. Pero hay algo que me ha llamado mucho la atención: 30.000 espectadores totalmente entregados a "su" equipo. Me preguntaba, mirando a las gradas que registraban un lleno hasta la bandera, qué fuerza, o qué sentimiento podría generar un interés tan común a todos. ¡Mira que es difícil que una docena de personas se pongan de acuerdo! Pues bien, todos al unísono lo hacen contra el árbitro, contra un jugador determinado, contra el entrenador... Y con la misma fuerza -verbal fundamentalmente, y en ambos casos- vitorean una buena jugada, ya ni qué decir de un gol. Hay momentos en que el estadio bulle como si de una olla exprés se tratase. Un gol es capaz de poner  a 30.000 espectadores en pie a la vez. Da  para pensar. Por lo menos a mí no me deja indiferente. Cuando menos, me produce curiosidad. El contraste de una sociedad que está padeciendo la peor crisis de los últimos años, con paro, perdida de derechos, subidas de impuestos..., con todas esas circunstancias  que  estamos padeciendo, frente a este lleno total en el estadio de fútbol... me choca. Y para analizar un poco más el fenómeno futbolero, pues volví a El Molinón. Con no demasiada fortuna, pues el equipo perdió y así bajó a segunda división. Dos partidos, y otras tantas derrotas presencié. No sé, creo que el fútbol no va a ser lo mío. De algo, no obstante, me dí cuenta, entendí perfectamente por qué durante muchos años en España, en nuestra querida España, se fomentaba el fútbol y creo que también los toros. No diré más, no quiero molestar a nadie. Y menos criticar algo que mi padre seguía por obligación profesional y, no dudo, por forofo de su Sporting de Gijón. Él escribió la primera historia del Sporting, después siguieron muchas más publicaciones que tirando del hilo  que él comenzó a deshilvanar. De esa primera "Historia Sucinta del Real Sporting de Gijón", publicada en 1972, que ya es difícil encontrar -sólo se editaron 1.000 ejemplares- y que algunos autores posteriores me pidieron para obtener algunos datos. Hoy recordé, algo que recogió José Luis Campal en el texto que dedicó a mi padre: que el domingo siguiente de su muerte en El Molinón se hizo un minuto de silencio por él. Me emocioné la recordarlo, al mirar hacia ese lugar donde se colocan los periodistas, allí el estuvo muchos domingos.