domingo, 25 de julio de 2010

ÁNIMO, AMIGUINOS/AS


Ánimo amiguinos/as que ya se acabó el fin de semana y mañana es jodido (¡perdón, cada vez soy más irreverente!), quise decir fastidiado lunes. Bueno, eso para algunos, porque los jubilados, de júbilo, como les gusta decir, es otro día más para el disfrute. Acaba de ponerme un correo un amigo en el que me relata que estuvo en el pueblo donde hubo todo tipo de actividades lúdicas, cuyo relato apostilló con un como puedes apreciar nada culturales. Y, la verdad, discrepo, porque creo que el concepto cultura es lo suficientemente amplio como para abarcar todo aquello que haga un pueblo y que incremente su acervo personal de cualquier tipo. Y si es algo tan sencillo como el buen humor, como las ganas de reír y de vivir, pues tanto mejor. El fin de semana pasado, como ya os conté, estuve en Santiago, ciudad en la que miles de personas disfrutaban con alegría y buen ánimo de esa diversión que no sabría muy bien qué nombre darle. El abrazo al Santo, en el fondo no era más que una disculpa para pasarlo bien, para participar de la alegría que supone el compartir risas, canciones, o cualquier manifestación lúdica capaz de unirnos. Que buen falta nos hace. Y eso sucede en cualquier parte de nuestra geografía, todos estamos ávidos de actividades que nos hagan sentirnos un poco más felices que nos eleven de esta cotidianidad que se empeña en ahogarnos, de esa crisis que nuestros dirigentes nos meten por las narices a todas horas. Concretamente hoy la playa de Gijón era un hervidero. Miles de personas –menos mal que no hará falta constatarlo en estadística y no habrá que discutir espectador arriba, espectador abajo- se congregaban en la bahía para contemplar ese magnífico espectáculo que nos sirvieron las Fuerzas Armadas con su Ejército del Aire. Un demostración lúdica donde las hay. ¿Alguien me puede decir que eso no es cultura? Y si me apuran un poco cultura puede serlo también cientos de tortillas y empanadas que se metieron entre pecho y espalda quienes de León o de cualquier pueblo de Asturias decidieron pasar el día en Gijón y –como antaño, tal vez como en épocas de menos recursos económicos- trajeron sus neveritas con la comida. ¿Quién dijo que en tiempos de crisis uno tenía que amargarse? A grandes problemas, mayores soluciones. El Parque Inglés –ahora llamado de los Hermanos Castro- dio cuenta de lo que digo.
Probablemente nunca más que ahora necesitamos divertirnos, dar rienda suelta a la risa, a la broma, correr detrás de los niños, hacer cola para ponernos el sombreo de paja que repartía CAJASTUR. Cosas normales, de gente normal, sencilla, de lo que somos la mayoría. Luego vendrá el invierno y trataremos de meterles a nuestros niños la cultura y también de intentar culturizarnos nosotros un poco más. Pero el verano es para la diversión, para el asueto, para el contacto con esta maravillosa naturaleza, sea campo o playa, que los asturianos tenemos la suerte de pode disfrutar.
Y termino como empecé, dando ánimos –dándome ánimos- para incorporarnos mañana de nuevo al trabajo. Que en época estival cuesta lo suyo.

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